Morro dos Prazeres en Pánico: Operativo del BOPE Termina con Jefe Narco Muerto y Autobuses Incendiados en Río
Quien madrugó en Río de Janeiro este miércoles ya se dio cuenta de que el día iba a estar pesado. Desde las primeras horas de la mañana, el ruido de helicópteros y disparos ya había roto la rutina en el Morro dos Prazeres, allá en la Zona Sur. Pero lo que vino después fue esa película que todos conocemos, pero a la que nunca nos acostumbramos: un operativo de alto calibre del BOPE que terminó con la muerte de uno de los jefazos del narco en la zona y, como respuesta, la ciudad ardiendo —literalmente.
No fue solo en el Morro dos Prazeres. El que vive en Río lo sabe: cuando el BOPE sube a un cerro, la ola de violencia se desborda. Y esta vez, el coraje de los malandros vino con la táctica de siempre, pero que aún así causa pánico: secuestrar y prender fuego a autobuses, además de cerrar avenidas principales para demostrar quién manda ahí. La Avenida Brasil, por ejemplo, se volvió un caos. El que necesitaba pasar para ir a trabajar, se encontró en medio de la balacera y el humo.
El objetivo del día y la reacción inmediata
La información de pasillo que corrió entre la raza que sigue el día a día de las comunidades es que los del BOPE subieron al Morro dos Prazeres con una misión muy clara. Andaban tras uno de los líderes del narco local, un sujeto al que ya traían en la mira desde hace tiempo. El enfrentamiento fue pesado, y el criminal no aguantó. Su muerte, sin embargo, fue el detonante para una serie de ataques orquestados por sus cómplices en otras comunidades vecinas e incluso en puntos estratégicos de la ciudad.
Cuestión de minutos y el paisaje cambió. Vimos escenas de desesperación:
- Autobuses incendiados en diferentes puntos de la Zona Norte y Centro, algunos todavía con pasajeros dentro que lograron huir a tiempo.
- Barricadas de fuego en calles de acceso a comunidades como São Carlos, Fallet y Fogueteiro, todas conectadas a la misma facción.
- Balazos sin parar en varias favelas, con vecinos tirándose al piso en casa, lejos de las ventanas.
- Vías rápidas bloqueadas como la Línea Roja, generando tráfico de kilómetros y haciendo que el carioca perdiera el llegara tarde al trabajo.
El Morro dos Prazeres, que tiene su comercio local movido y una vista hermosa, se convirtió en un campo de batalla. Un montón de vecinos posteaban videos en los grupos de WhatsApp: "aquí está bien fea la cosa", "los tipos están bajando con todo".
Seis comunidades en estado de sitio
No fue solo el Morro dos Prazeres el que amaneció cercado. Al menos seis comunidades de Río amanecieron con operativos policiales simultáneos o con fuerte presencia del crimen organizado como respuesta. Fuentes internas de la Secretaría de Seguridad confirmaron que hay agentes desplegados, pero la sensación de inseguridad se apoderó de todos. Las rutas de camiones fueron desviadas, estaciones de tren y metro registraron un lleno total con gente intentando volver a casa o no llegar al trabajo.
A lo largo de la mañana, videos de un autobús siendo incendiado en la región céntrica —a pocos metros de edificios históricos— recorrieron el país. La imagen que ilustra esta nota es justamente la de uno de esos vehículos, completamente destruido por las llamas, un retrato triste y real de la rutina de quien vive en la ciudad maravillosa, pero que también enfrenta días de terror.
Hasta el momento, no hay un balance oficial de heridos o muertos además del narco en el Morro dos Prazeres. Pero el ambiente es de tensión. Escuelas municipales en la zona suspendieron las clases, y los comercios cerraron sus puertas. Quien vive cerca del Morro dos Prazeres sabe que el día va a ser largo. La promesa que viene de dentro del Palacio es de reforzar la vigilancia, pero la vieja historia de "balazos, golpes y explosiones" sigue atormentando al carioca.
Y nosotros, los que vivimos aquí, solo esperamos que el polvo se asiente rápido. Porque en el fondo, lo que realmente queremos es poder andar tranquilos, tomar el camión sin miedo, y que el Morro dos Prazeres sea recordado por su belleza y su samba, no por un día más de guerra.