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Cuiabá empata en su debut en la Copa Verde con un equipo Sub-20 y suma seis partidos sin ganar; Kenzo Hamazaki es la figura

Deportes ✍️ Carlos Mendes 🕒 2026-03-25 20:03 🔥 Vistas: 1
La Arena Pantanal recibe al Cuiabá en la noche de su debut en la Copa Verde

Fue una noche de reencuentros y desafíos en la Arena Pantanal. En su debut en la Copa Verde, el Cuiabá Esporte Clube dejó escapar la victoria en los minutos finales y terminó empatando 1 a 1 contra Tocantinópolis. Este amargo resultado se suma a una racha que ya empieza a preocupar a la afición cuiabana: son seis partidos sin saber lo que es ganar.

Para ser justos, el técnico mandó al campo un equipo muy distinto al que solemos ver. Con un ojo puesto en la exigente seguidilla del calendario y otro en el desarrollo de la cantera, el Dourado saltó al campo con una alineación que combinaba experiencia con los chavales del Cuiabá Esporte Clube Sub-20. Y la verdad, los jóvenes no desentonaron. Al contrario, demostraron que la sangre nueva no le teme a los partidos importantes.

El primer tiempo fue trabado, como era de esperarse en un debut. Cuiabá intentó imponer su ritmo, pero se topó con la férrea marca del equipo visitante. El gol que parecía no llegar, vino de uno de los jóvenes que más me llamó la atención. Cuando el balón quedó suelta en la entrada del área, el mediocampista ofensivo Kenzo Hamazaki, de apenas 18 años, no lo dudó. Soltó un bombazo al ángulo derecho, sin chances para el portero. La Arena Pantanal, incluso con un público más reducido, vibró como si fuera una final de campeonato. Ahí, en el abrazo de los chavales con Kenzo, se podía ver la esencia de lo que Cuiabá intenta construir.

Pero la ventaja en el marcador terminó siendo un arma de doble filo. El equipo se replegó un poco en el segundo tiempo, y Tocantinópolis, sin nada que perder, se fue con todo al ataque. A los 40 minutos del complemento, en un rebote dentro del área que nadie pudo despejar bien, el balón les quedó limpio para empatar. 1 a 1 en el marcador, y la sensación de que dos puntos se quedaron en el camino.

La cantera mostró su nivel, pero falta la "maldad" de los equipos grandes

Voy a ser sincero: viendo el partido, el análisis se puede dividir en dos partes. Por un lado, el coraje. Jugadores como Kenzo Hamazaki demostraron personalidad. No se escondió, pidió el balón en los momentos difíciles y dio el pase que el equipo necesitaba para tomar aire. Es el tipo de joya que la afición cuiabana adora ver brillar.

Por otro lado, faltó esa experiencia, ese "colmillo" de equipo grande para gestionar el resultado. Mantener la ventaja por 45 minutos exige saber cuándo pausar el juego, hacer una falta táctica, o mantener el balón en el banderín de córner. Cosas que un equipo más rodado tiene, pero que estos chavales aún están aprendiendo sobre la marcha.

  • Posesión equilibrada: Cuiabá tuvo una ligera posesión del 52%, pero le faltó profundidad en el último tercio del campo.
  • Jugador destacado: Kenzo Hamazaki fue el motorcito del equipo, participando en las principales jugadas ofensivas.
  • Racha negativa: Este es el sexto partido consecutivo de Cuiabá sin ganar, un dato que enciende las alarmas de cara a las próximas competiciones.

Ahora, es tomar la experiencia de este empate y cambiar el chip. La Copa Verde aún está en su fase inicial, y la clasificación no es un problema por ahora. Pero la presión por una victoria, para devolverle la confianza al plantel y a la afición, no hace más que aumentar. En el próximo compromiso no se puede fallar. Cuiabá tiene que demostrar que, ya sea con la experiencia de los veteranos o con el hambre de gloria de los chavales del Sub-20, la camiseta pesa a favor, no en contra.

Y un mensaje para la afición: estos chicos merecen apoyo. Kenzo y la banda de la cantera mostraron que tienen estrella. Ahora toca madurar rápido, porque en el fútbol brasileño, el tiempo es un lujo que nadie tiene de sobra.