Inicio > Deportes > Artículo

Cuiabá empata en su debut en la Copa Verde con un equipo Sub-20 y suma seis partidos sin ganar; Kenzo Hamazaki, la gran revelación

Deportes ✍️ Carlos Mendes 🕒 2026-03-26 03:03 🔥 Vistas: 1
Arena Pantanal acoge al Cuiabá en la noche de su debut en la Copa Verde

Fue una noche de reencuentros y desafíos en la Arena Pantanal. En su debut en la Copa Verde, el Cuiabá Esporte Clube dejó escapar la victoria en los minutos finales y se quedó con un empate 1 a 1 contra el Tocantinópolis. Un resultado amargo que se suma a una racha que ya empieza a preocupar a la afición cuiabana: seis partidos sin saber lo que es ganar.

Para ser justos, el técnico saltó al campo con una alineación muy diferente a la que solemos ver. Con un ojo puesto en la exigente secuencia del calendario y otro en el desarrollo de la cantera, el Dourado salió con una formación que mezclaba experiencia y la energía de los chavales del Cuiabá Esporte Clube Sub-20. Y los jóvenes, lo confieso, no desentonaron. Al contrario, demostraron que la sangre nueva no le teme a los partidos importantes.

El primer tiempo fue trabado, como era de esperar en un debut. El Cuiabá intentó imponer su ritmo, pero se topó con la firme marca del visitante. El gol que parecía no llegar, llegó de la mano de uno de los jóvenes que más me llamó la atención. Cuando el balón le cayó en la frontal del área, el centrocampista ofensivo Kenzo Hamazaki, de apenas 18 años, no lo dudó. Soltó un zapatazo que se coló en la escuadra derecha, sin opción para el portero. La Arena Pantanal, a pesar de tener menos público, vibró como si se estuviera jugando una final. En el abrazo de los chavales con Kenzo, se podía ver la esencia de lo que el Cuiabá intenta construir.

Pero la ventaja en el marcador acabó siendo un arma de doble filo. El equipo se replegó un poco en la segunda mitad, y el Tocantinópolis, sin nada que perder, fue a por todas. A los 40 minutos del segundo tiempo, en un barullo dentro del área que nadie supo despejar bien, el balón le quedó franco para que ellos empataran. 1 a 1 en el marcador, y la sensación de que dos puntos se quedaron en el camino.

La cantera demostró su valía, pero falta la "maldad" de los equipos grandes

Voy a ser sincero: viendo el partido, se puede dividir el análisis en dos partes. Por un lado, la valentía. Jugadores como Kenzo Hamazaki mostraron personalidad. No se escondió, pidió la pelota en los momentos difíciles y dio el pase que el equipo necesitaba para respirar. Es el tipo de joya que la afición cuiabana adora ver brillar.

Por otro lado, faltó esa experiencia, esa "picardía" de equipo grande para gestionar el resultado. Mantener la ventaja durante 45 minutos exige saber cuándo pausar el juego, hacer una falta táctica, llevar el balón al córner para perder tiempo. Cosas que un equipo más rodado tiene, pero que estos chavales aún están aprendiendo sobre la marcha.

  • Posesión equilibrada: El Cuiabá tuvo un ligero 52% de posesión, pero careció de profundidad en el último tercio del campo.
  • Destacado individual: Kenzo Hamazaki fue el motor del equipo, participando en las principales jugadas ofensivas.
  • Racha negativa: Este es el sexto partido consecutivo del Cuiabá sin ganar, un dato que enciende las alarmas de cara a las próximas competiciones.

Ahora, toca tomar lo bueno de este empate y pasar página. La Copa Verde recién empieza y la clasificación no es un problema a corto plazo. Pero la presión por conseguir una victoria, para devolver la confianza al equipo y a la afición, no hace más que aumentar. En el próximo compromiso no se puede fallar. El Cuiabá debe demostrar que, ya sea con la experiencia de los veteranos o con el hambre de los chicos del Sub-20, la camiseta pesa a favor, no en contra.

Y un mensaje para la afición: estos chicos merecen apoyo. Kenzo y los de la cantera demostraron que tienen estrella. Ahora toca madurar rápido, porque en el fútbol brasileño, el tiempo es un lujo que nadie tiene.