Luis Severino, ¡vuelve por todo lo alto! El as dominicano aterriza en el WBC para recuperar la magia de los 'Baby Bombers' de los Yankees
La noche en Detroit aún era fresca, pero la artillería de los Leones del Escogido se encargó de disipar cualquier rastro de frío. En el último ensayo general de la República Dominicana antes del Clásico Mundial de Béisbol, los Tigres del Licey fueron la víctima propiciatoria. Toda la atención, sin duda, se centró en el lanzador abridor: Luis Severino.
Si aún le recuerdas como ese pitcher lastimado que batallaba con las lesiones y su irregularidad en los Yankees, es hora de actualizar tu memoria. Esta noche, sobre el montículo, Severino mostró una artillería de rectas que quemaban las manos, como aquel "Niño de la Finca" que atemorizaba a la Liga Americana hace una década. En tres entradas, recetó cinco ponches, permitiendo un solo hit sin importancia, y desactivó por completo la ofensiva de los Tigres. La victoria fue holgada para los dominicanos, y la actuación de Severino fue una inyección de moral que ha entusiasmado a toda la afición.
De 'Baby Bomber' a guardián de la patria
Los aficionados veteranos de los Yankees recordarán aquella época ilusionante. El despegue de los 'Baby Bombers' con Aaron Judge, Gary Sánchez y, por supuesto, nuestro protagonista, Luis Severino, liderando una tormenta de juventud que ponía los pelos de punta. Con solo 22 años, Severino fue convocado dos años seguidos al Juego de Estrellas, quedó tercero en la votación del Cy Young de la Liga Americana en 2017. Esa recta de tres dígitos parecía anunciar al mundo: la próxima dinastía de los Yankees está aquí.
Pero el camino en las Grandes Ligas nunca es un cuento de hadas sin obstáculos. Las lesiones, ese maldito enemigo del deportista, se cebaron con Severino. Hombro, pubis, codo... Pasó años entrando y saliendo de la lista de lesionados, haciendo dudar a más de uno de que aquel as de los Yankees volvería a ser el mismo. Pero, como tantos otros guerreros del béisbol criados en la tierra dominicana, Severino nunca pensó en rendirse.
El béisbol es religión, el WBC es una cuestión de honor
En la República Dominicana, el béisbol no es solo un deporte; es religión, es aire, es vida. Desde que aprenden a caminar, los niños llevan un guante y un bate en las manos en lugar de un móvil. Esa pasión grabada a fuego hace que, al vestir la camiseta con el escudo de "República Dominicana", el compromiso se eleve al máximo. Para Severino, representar a su país está por encima de cualquier premio individual.
"Esto es orgullo", decía Severino camino al dugout tras el partido, con la mirada aún encendida. "Poder representar a mi gente y luchar junto a mis hermanos no tiene comparación. Hemos venido a ganar y a llevarnos la copa a casa".
El partido ante los Tigres fue la última prueba de la maquinaria dominicana antes de la autopista del Clásico. Y Severino aprobó con nota. Analicemos su arsenal de hoy:
- Recta de cuatro costuras: A un promedio de 97 millas por hora, con una potencia y un movimiento que dejaba a los bateadores de los Tigres meciendo el aire.
- Cambio de velocidad: Combinado con la recta, rompía el ritmo de los bateadores. Hoy, varios de sus ponches llegaron gracias a este lanzamiento.
- Slider: Lo usó con cuentagotas, pero en los momentos clave aparecía con un ángulo certero y endemoniado para acabar con la última esperanza del bateador.
Así, Luis Severino es ese as que hacía enloquecer a 40.000 almas en el Yankee Stadium.
El as ha vuelto: Dominicana apunta a la gloria
En este Clásico Mundial, la República Dominicana, pese a contar con una constelación de estrellas, siempre ha tenido la etiqueta de tener su punto débil en el pitcheo. Sin embargo, si Severino mantiene el nivel mostrado hoy, rozando lo inexpugnable, se convertirá en uno de los abridores más dominantes del torneo. Su resurgir no es solo una segunda juventud en su carrera, sino que reduce drásticamente las probabilidades en las apuestas por el título dominicano.
Ver a Severino rugir y apretar el puño tras un ponche en el montículo me transporta a aquellos años en los que, junto a Judge y Sánchez, construían el futuro de los Yankees. Hoy, aquellos 'Baby Bombers' son líderes de sus equipos, y Severino ha elegido el escenario más grande del mundo para proclamar su regreso. En los próximos partidos, ya sea contra Venezuela, Puerto Rico o la vigente campeona, Estados Unidos, con un Severino así al frente, los dominicanos tienen argumentos para plantar cara a cualquiera.
Viejos y nuevos aficionados, este mes de marzo, gracias a Luis Severino y al WBC, promete hacernos vibrar hasta el último out.