Irlanda vs Escocia en el Seis Naciones: El plan maestro de Farrell sin Ryan, y por qué la edad es solo un número
Sábado de infarto en Dublín: El gran final de Irlanda en el Seis Naciones
¡Menudo finde nos espera! El Estadio Aviva va a estallar este sábado cuando el Irlanda de Andy Farrell reciba a Escocia en la última jornada del Torneo Seis Naciones. Es de esas tardes que convierten Dublín en el epicentro mundial del rugby—un auténtico partido por el campeonato, aunque para saber las combinaciones exactas del título igual necesitemos una calculadora. Dejemos de lado los números por un momento; esto va de orgullo, de dar la talla y de demostrar quién es quién. Y con el anuncio de la alineación del jueves, hay tela que cortar. La verdad es que estoy que no quepo en mí de ganas por analizarlo todo con vosotros.
El mayor palo, como se temía, es la baja de James Ryan. El segunda línea del Leinster se cae de la convocatoria, dejando un hueco importante en la segunda línea. Pero os digo una cosa, Farrell no ha perdido la cabeza. Ha elegido un equipo que mezcla la veteranía con la juventud—su sello personal. Miras al pack y ves la experiencia de un Peter O'Mahony que parece crecerse en estos partidos de altura como si le fuera la vida en ello. La tercera línea, en particular, tendrá que dar un paso al frente frente a una unidad escocesa que se las promete muy felices contra cualquiera. Y yo creo que lo harán sin problema.
El debate sobre la edad de Irlanda y una Escocia con carácter
En los prolegómenos se ha hablado mucho—lo habréis oído en podcasts y leído en la prensa—de que esta es una "Irlanda veterana". A mí me parece un análisis simplón, la verdad. Claro que hay tíos con treinta y tantos, pero no están para hacer bulto; son los que marcan el nivel. Mira cómo han adaptado su juego. Ya no es el equipo de 2011, cuando todos andábamos preguntándonos cómo ver la Copa del Mundo de Rugby en un streaming de dudosa legalidad en un bar. El rugby ha evolucionado, y ellos también. Son más listos, más certeros y tienen un hambre que avergonzaría a muchos veinteañeros.
Eso sí, Escocia llegará a Dublín con mucha fe. Vieron cómo Inglaterra vencía por los pelos en Murrayfield hace dos semanas—un partido más tenso que la cuerda de un violín—y habrán tomado nota. Los escoceses saben que pueden competir con cualquiera si sus estrellas se encienden. Que Finn Russell lleve la batuta significa que nunca puedes estar tranquilo, por muy dominante que sea tu delantera. Por eso este partido es siempre un espectáculo; es como una partida de ajedrez a cien por hora, y no me lo perdería por nada del mundo.
Las batallas clave para ver en el Aviva
Si vais al estadio o os quedáis en vuestro bar de siempre, esto es lo que yo voy a vigilar—son los momentos que os tendrán al borde del asiento:
- La touche sin Ryan: La dirección y presencia de James Ryan echarán de menos. ¿Podrán Tadhg Beirne e Iain Henderson dar un paso al frente y asegurar balones de calidad ante una touche escocesa que ha ido a más en el torneo? Yo apuesto a que estarán a la altura.
- Batalle campal en la tercera línea: Josh van der Flier y Caelan Doris contra Hamish Watson y Jamie Ritchie. No hay mejor espectáculo que este choque de trenes y portadores del oval—va a ser un duelo de los que truenan.
- El pulso de los medios: Jamison Gibson-Park y Johnny Sexton (o su sucesor) frente a Ali Price y Finn Russell. Territorio, ritmo y picardía—quien controle este eje gana el partido. Puro cine.
- El factor de la grada: Dublín 4 en un día de campeonato. Es un tópico porque es verdad. El rugido cuando los escoceses están en su línea de ensayo marca la diferencia, y podéis apostar a que el Aviva será un fortín.
Y no nos olvidemos del contexto. Jugadores que vienen de competir en la URC y el Super Rugby saben lo que exigen estos ambientes. Son guerreros hechos a base de batallas. Para los aficionados que viajan, los que han organizado el viaje siguiendo esas guías de "Dónde ir en Gran Bretaña e Irlanda", encontrarán una ciudad vibrante con el rugby. Los pubs de Ballsbridge estarán hasta arriba, sonarán los cánticos, y durante ochenta minutos, nada más importa. Esa es la magia del rugby del Seis Naciones.
Farrell ha confiado en los suyos. Ha creído en el plan, y ahora la pelota está en su tejado. Escocia no es manca—querrán aguar la fiesta. Pero si Irlanda arranca con fuerza, corrige los errores que tuvo ante Italia y aprovecha el impacto del banquillo, mandará a la afición a casa contenta. De eso va el último día del Seis Naciones: la última bala para la gloria antes de que empiecen las giras de verano. ¡Que empiece el partido!