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Carla Barber, la empresaria que factura 11 millones y carga contra las bajas laborales: “Hay quien se va de baja y sube historias a Instagram”

Negocios ✍️ Javier López 🕒 2026-03-25 16:34 🔥 Vistas: 1

Carla Barber, CEO de Carla Secrets, en una imagen promocional

Hay dos cosas que en España siempre generan conversación: la pasta y las bajas laborales. Y si juntas ambas en la misma frase, tienes el cóctel perfecto para que medio país se ponga de los nervios. La última en hacerlo ha sido Carla Barber, la cirujana estética que dejó la bata blanca por la libreta de empresaria y que ahora, al frente de su imperio Carla Secrets, no tiene pelos en la lengua.

Todo saltó hace unos días cuando la CEO de esta clínica premium se pronunció sobre un asunto que roza el absurdo en este país. “Hay quien se va de baja laboral y está subiendo historias a Instagram”. La frase, lanzada en una entrevista, ha calado hondo. No es la primera vez que alguien denuncia estas prácticas, pero al venir de alguien que genera empleo y mueve los números que ella mueve, el asunto adquiere otra dimensión. En un país donde la productividad es casi un mantra, Barber señala directamente a los falsos enfermos que, según su experiencia, se aprovechan del sistema mientras aparentan una vida de influencer en redes.

Números que hablan más alto que las palabras

Lo interesante del caso no es solo la polémica, sino la máquina que hay detrás. Porque si Carla Barber habla con esa autoridad, es porque su empresa, Carla Secrets, ha pasado de ser un proyecto personal a un auténtico gigante del sector estético. Y no es una exageración. Las cifras del último ejercicio son demoledoras: la firma ha cerrado con una facturación que roza los 11 millones de euros. Una barbaridad si tenemos en cuenta el contexto económico actual.

Pero lo más jugoso, lo que hace que los inversores se froten las manos y los competidores se pongan nerviosos, es el beneficio bruto de explotación, el famoso EBITDA. Hablamos de una cifra cercana a los 3,4 millones de euros. En términos de márgenes, esto sitúa a Carla Secrets en una posición envidiable, demostrando que el modelo de negocio de Barber, que combina cirugía de alto standing con tratamientos de vanguardia y una estrategia de marketing digital impecable, es una auténtica fábrica de generar valor.

¿Denuncia o estrategia?

Aquí es donde el análisis se pone interesante. La crítica de Barber a las bajas laborales no surge en una conversación de bar. Ella es consciente de que su imagen está ligada a la de una empresaria que no deja espacio para la relajación. Su argumento es sencillo y brutalmente directo:

  • Rentabilidad vs. Absentismo: Barber defiende que en su empresa se trabaja, y que el éxito de los 11 millones de facturación se basa en la responsabilidad de un equipo que no entiende de excusas.
  • El coste de oportunidad: Su crítica implícita es que mientras algunos se toman la baja como unas vacaciones pagadas, hay autónomos y pequeñas empresas (como la suya, aunque ya no sea tan pequeña) que tiran del carro y sostienen la economía.
  • El peso de las redes: La mención a las historias de Instagram no es casual. Es el anzuelo perfecto. La contradicción de ver a alguien “de baja” en una fiesta o disfrutando de un capricho mientras sube contenido a sus redes es la imagen que ella quiere fijar en la mente de la opinión pública.

¿Es esto una simple queja de empresaria o una jugada de marketing para posicionarse como la líder dura que no se deja engañar? La realidad es que, polémica mediante, el nombre de Carla Barber vuelve a estar en boca de todos, y con él, su clínica. Mientras otros CEOs se esconden en comunicados tibios, ella se moja y genera cientos de titulares. Y al final, en el negocio de la estética y el lujo, la visibilidad lo es todo.

Lo cierto es que la exconcursante de 'Supervivientes' ha demostrado que su talento va mucho más allá de estar delante de una cámara. Ha construido un emporio en un sector competitivo, con unos números que la consolidan como una de las empresarias emergentes más poderosas del país. Que sus opiniones sobre las bajas laborales gusten o no, es otro cantar. Pero mientras su empresa sigue facturando a ritmo de crucero, ella seguirá teniendo la sartén por el mango para decirlo alto y claro.