Toivo Sukari habla sin filtros: “Todos lo están pasando mal” – Así está ahora el icono empresarial finlandés
Toivo Sukari nunca ha sido un hombre que se ande con rodeos. Y ahora, mientras la economía finlandesa se arrastra y los empresarios aprietan la mandíbula, el hijo de la región de Turku vuelve a dar un paso al frente con palabras que invitan al silencio. Esto no es un comunicado cualquiera sobre los resultados de Maskun Kalustetalo. Es un análisis sin concesiones de un hombre que construyó un imperio y que también ha visto lo frágil que puede llegar a ser.
“Todos lo están pasando mal”: el duro diagnóstico de Sukari
Me reuní con Sukari la semana pasada y, aunque sigue conservando la misma pasión, hay una gravedad distinta en su actitud. No intenta pintar un panorama color de rosa. Todo lo contrario. Cuando le pregunté qué opinaba del clima empresarial actual, descartó cualquier tipo de sutileza. “Todos lo están pasando mal”, afirmó con cruda sinceridad. No era una queja, sino una constatación. Era esa misma honestidad finlandesa por la que se le conoce, y de la que, según él, este país necesita más.
En su opinión, todo el ecosistema empresarial está ahora al límite. Al mismo tiempo que las grandes cadenas y redes parecen mantenerse a flote, Sukari recuerda que ese trabajo lo hacen personas corrientes. Ese trabajo que alarga los días y acorta las noches. Esta es la realidad que se refleja tanto en Ideapark Lempäälä como en Ideapark Oulu: hay clientes, pero el poder adquisitivo no es el que solía ser.
Fe, esperanza, amor... y Jouni K. Kemppainen
El viejo refrán “Fe, esperanza y amor” adquiere un significado completamente nuevo en el caso de Sukari. Aunque ahora se ha retirado oficialmente de la gestión operativa diaria, no ha desaparecido en absoluto. Y es aquí donde entra en escena otro pilar del mundo empresarial finlandés: Jouni K. Kemppainen.
A lo largo de los años, Kemppainen ha sido la persona con la que Sukari no solo ha compartido ideas de negocio, sino también los momentos más difíciles. Cuando Maskun Kalustetalo atravesaba aguas turbulentas en su día, estos dos hombres se encontraron el uno al otro. No se trata solo de negocios. Es una comprensión mutua que no surge sin esa fe, esperanza y amor por lo que uno hace. El propio Sukari dice que sin un amigo así, que vea el mismo futuro, esto no tendría sentido.
- El ADN de Maskun Kalustetalo: Sukari recuerda que el negocio del mueble sigue siendo el corazón. No es un “revoltijo digital de redes sociales”, sino un producto tangible que hay que poder probar.
- La fuerza de Ideapark: Ideapark Lempäälä y Oulu no son solo centros comerciales para Sukari. Son “salones” donde acude la familia finlandesa. Sabe que si no se pasa por allí, no se pasa por ningún sitio.
- Hablar sin tapujos: Sobre la crisis actual tiene una opinión clara: “Los políticos deberían callarse ahora y dejar que las empresas trabajen”.
¿Cómo se vislumbra el futuro?
Cuando se habla de legado, Sukari no se anda con divagaciones. Quiere ver que los lugares que construyó —los Ideapark, Maskun Kalustetalo— siguen vivos. Y aunque es crítico con la situación actual, no ha perdido ese ojo clínico para las oportunidades. “En Finlandia siguen estando los buenos artífices”, afirma, y añade que ahora sería el momento de atreverse.
Una cosa es segura: mientras Toivo Sukari respire, dirá lo que piensa. Y no dejará a nadie adivinando su opinión sobre el estado del emprendimiento. Esto es autenticidad, de la que tanto necesitamos aquí en el norte. No se encuentra en presentaciones de PowerPoint, sino en que cuando un hombre entra en una sala, sabe de lo que habla.