Accidente de Air Canada en el Aeropuerto LaGuardia: Lo que se sabe sobre la colisión en Nueva York
Nueva York, Aeropuerto LaGuardia (LGA). Qué tarde. En realidad, solo quería echar un vistazo rápido a la situación antes de sumergirme en una novela de Syrie James —sí, soy de esos que mientras esperan información de la puerta de embarque tienen en mente la lista de los más vendidos de The New York Times—. Pero entonces todo cambió. Las comunicaciones por radio se interrumpieron, las sirenas comenzaron a sonar y, en cuestión de minutos, todo el aeropuerto quedó paralizado. Lo que parecía la trama de un thriller trepidante era una cruda realidad: un avión de Air Canada había chocado aquí con un vehículo de tierra. Y cuando estás tan cerca como yo, sientes esa descarga de adrenalina que no te suelta.
El incidente en tierra: Un día de novela
Son poco más de las 15:00 hora local. Un avión de Air Canada, un Embraer E175 con destino a Toronto, rueda por la pista de rodaje. De repente, el impacto: un vehículo del personal de tierra se cruza en su camino —o el avión se adentra en una zona en la que no debería estar. Los investigadores aún están recabando información, pero las imágenes que se filtran desde el entorno de la seguridad aérea son concluyentes: el morro del avión está abollado y el fuselaje muestra claros signos del golpe. Según las primeras informaciones, no hay heridos graves, lo que es casi un pequeño milagro.
A veces da la sensación de que el mundo gira en torno a momentos así. Justo acabo de dejar "The Warm Hands of Ghosts: A Novel" —una historia sobre sombras y aquello que nos persigue—. Y ahora, aquí en el aeropuerto LaGuardia, hay un avión que parece haber sido golpeado por un fantasma. Pero no fue un fantasma, fue un simple descuido que podría haber terminado muy mal. Las autoridades detuvieron todos los despegues y aterrizajes durante horas. La actividad está reanudándose poco a poco, pero los retrasos se alargan durante toda la tarde.
Caos aéreo y el silencio tras el impacto
Para todos los que hoy quieran viajar desde o hacia Nueva York, la paciencia no es un lujo, sino una estrategia de supervivencia. LaGuardia es de por sí uno de los aeropuertos más caóticos de Estados Unidos: pequeño, masificado, y con una pista de despegue y aterrizaje que, al construirla, debió hacer pensar a los arquitectos más en una montaña rusa. Después de un incidente así, revisan cada centímetro. Los investigadores de la agencia de seguridad aérea se han hecho cargo de la investigación. Yo apuesto por un error humano, pero no quiero adelantar acontecimientos. El hecho es que la programación de vuelos está hecha un desastre.
Y mientras los pasajeros esperan en las puertas de embarque noticias, me fijo en las pequeñas cosas. La mujer a mi lado rebusca en su bolso y saca una Maybelline New York Mascara Lash Sensational Sky High —en serio—. Se está pintando las pestañas como si nada hubiera pasado. En Nueva York, la vida sigue, aunque un avión acabe de chocar con un camión. Es esa locura urbana que no puedes evitar adorar. Algunos leen, otras se maquillan para la próxima reunión por Zoom, ¿y yo? Pienso en "His Majesty's Airship: The Life and Tragic Death of the World's Largest Flying Machine", un libro sobre los grandes dirigibles de la historia. Antes eran los zepelines, hoy son los aviones regionales. La tecnología es más segura, pero el peligro siempre es un invitado inoportuno.
- Vuelos afectados: Todas las conexiones de Air Canada desde/hacia LaGuardia sufren retrasos hasta nuevo aviso. Consulta el estado antes de ir al aeropuerto.
- Investigación: El análisis de las cajas negras está en marcha. Pasarán días hasta que haya los primeros resultados.
- Alternativas: Newark (EWR) y JFK operan con normalidad. Pero los taxis hasta allí escasean en estos momentos. Calcula más tiempo.
Entre la tecnología y la tragedia
¿Qué queda de un día así? Normalmente escribo sobre las grandes historias, los números, los datos. Pero aquí, en el aeropuerto LaGuardia, donde el olor a queroseno y a viajeros nerviosos flota en el aire, me doy cuenta de que son los pequeños momentos. La joven con la máscara de pestañas, el señor mayor que grita sobre la "increíble incompetencia", y el miedo silencioso en los ojos de la tripulación, que solo quiere hacer su trabajo. Me recuerda a las historias de Syrie James, que sabe encontrar lo dramático en lo cotidiano. Una novela tiene un principio, un desarrollo y un final. ¿Un accidente de avión en tierra? A menudo no tiene un final claro, solo muchas incógnitas.
Me quedo un rato más, tomo un café (solo, fuerte, como siempre) y espero el primer comunicado oficial. Una cosa es segura: las imágenes del avión de Air Canada abollado darán la vuelta al mundo esta noche. Y mientras los investigadores buscan la causa, miles de pasajeros buscarán la manera de llegar a casa. Bienvenidos a Nueva York, baby. Aquí nunca hay un momento de aburrimiento.