Viktor Orbán y la marcha de la ultraderecha contra Europa: ¿Qué significa su respaldo para Dinamarca?
Hay algo en el ambiente últimamente. Tal vez sea la campaña electoral que está a punto de recorrer Europa, pero al mirar hacia Budapest en estos días, es difícil ignorar la carga simbólica. Viktor Orbán ya no es solo el primer ministro de Hungría; se ha convertido en el punto de encuentro de todo un movimiento que se extiende desde Washington D.C. hasta Bruselas. Y no solo los nacionalistas europeos de siempre han llegado a la capital húngara para mostrar su apoyo. No, si se mira con atención, se trata de una alianza mucho más profunda que pone en tela de juicio los cimientos mismos de nuestra alianza occidental.
Budapest, el epicentro del poder
Lo hemos visto antes, pero nunca con tanta claridad como ahora. En los últimos días, las calles de Budapest se han llenado de manifestaciones de apoyo que prácticamente la convierten en un centro de poder alternativo en la UE. No solo aparecen los de siempre de Polonia o ministros italianos. No, es sobre todo la conexión estadounidense la que enciende la mecha. Se podría llamar, si uno quiere ser un poco atrevido, el movimiento "América al final" – un lema que le da la vuelta a la política exterior tradicional de Estados Unidos. Porque de eso se trata exactamente aquí. Mientras una mayoría en Washington ha visto históricamente a Europa como un aliado natural, ha surgido una fuerte facción en la derecha estadounidense que durante décadas ha sentido debilidad por los líderes fuertes – desde Putin hasta Viktor Orbán.
La historia de un largo romance
Cuando uno analiza la dinámica, esto va mucho más allá de unos cuantos carteles electorales. Se trata de un romance ideológico que ha durado décadas. La derecha estadounidense ha tenido durante mucho tiempo una relación tensa con el orden mundial liberal que el propio Estados Unidos ayudó a construir tras la Segunda Guerra Mundial. En su lugar, han buscado líderes que hablen su idioma: guerra cultural, soberanía por encima de todo y un profundo escepticismo hacia lo que llaman "globalismo".
- El parentesco ideológico: No es solo táctica política. Hay una fascinación real por el "democracia iliberal" de Orbán, un modelo que está ganando terreno en varios países europeos.
- El apoyo explícito de Trump: Ha hecho de la injerencia en la política europea un deporte. Ha instado directamente a votar por Orbán, lo que es una intromisión bastante salvaje en los asuntos internos de un aliado.
- La lucha por los valores: Para nosotros aquí en Dinamarca, esto tiene mucho que ver con la dirección que debe tomar la UE. ¿Debemos adoptar más del modelo húngaro, o debemos aferrarnos a los principios del Estado de derecho?
Aquí es donde el concepto de "Detrás del giro iliberal: Valores en Europa Central" cobra todo su sentido. No es solo una cuestión de impuestos o economía. Es una cuestión de cómo definimos los valores fundamentales. Orbán ha construido una narrativa de que protege a Europa de fuerzas externas, tanto física como culturalmente. Esa narrativa se vende como pan caliente entre un grupo cada vez mayor de votantes, y no solo en Hungría.
¿Qué significa esto para nosotros en Dinamarca?
Uno podría pensar que esto sucede lejos. Pero en realidad, esto está tan cerca como las próximas elecciones europeas. Las fuerzas que apoyan a Orbán tienen aliados en nuestro propio parlamento. Los mismos argumentos sobre soberanía, sobre que la "élite" de Bruselas ha tomado el poder, se repiten una y otra vez. Y con el respaldo explícito de poderosas fuerzas en Estados Unidos, adquiere un peso completamente diferente.
Nos encontramos, pues, en una situación en la que se librará una batalla decisiva sobre el futuro de Europa. Un lado sueña con una Europa fuerte y federal basada en valores liberales. El otro lado, con Viktor Orbán como abanderado, sueña con una "Europa de patrias", donde el Estado nación tenga la última palabra y no teme buscar inspiración al otro lado del Atlántico. Será una campaña electoral intensa y sin duda marcará la agenda política en Dinamarca mucho más de lo que imaginamos.