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“Tell Me Lies”: Por qué no podemos dejar de ver la relación más tóxica de la televisión

Entretenimiento ✍️ Elin Lindström 🕒 2026-03-29 00:26 🔥 Vistas: 2

Bueno, tenemos que hablar de esto. Suecia entera, y el resto del mundo, parece obsesionada con un mismo tema en este momento: Tell Me Lies. Es esa serie que en la superficie trata sobre el amor en la universidad, pero que en realidad es una clase magistral de cómo una relación puede retorcer tu autoestima hasta que apenas te reconoces a ti mismo.

Escena de Tell Me Lies

Nos tragamos Tell Me Lies - Temporada 1 enterita. ¿Recuerdas esa sensación después del final de la temporada? Cuando te quedabas ahí, completamente vacío, preguntándote cómo te habías involucrado tanto con dos personas que claramente iban a autodestruirse. Lucy y Stephen, los nombres que se han vuelto sinónimo de una adicción de la que da vergüenza hablar. Es como ponerte a cantar "Tell Me Lies, Tell Me Sweet Little Lies" en el karaoke, mientras en el fondo sabes que la verdad es lo único que te puede salvar.

Y ahora, con Tell Me Lies - Temporada 2 a la vuelta de la esquina (o para los que ya se han visto los capítulos), las conversaciones están más candentes que nunca. Yo misma me he estado mordiendo las uñas, y cada vez me doy cuenta de lo mismo: ¿por qué nos hacemos esto? ¿Por qué anhelamos más de esta ansiedad?

No se trata solo de que sea un "placer culpable". Hay algo más profundo, algo que la psicología detrás de las relaciones destructivas tiene bien explicado. Es como si los guionistas hubieran tomado un curso de teoría del apego y lo hubieran convertido en serie. La dinámica entre Lucy y Stephen está tan bien construida que despierta algo primitivo en todos nosotros.

  • Esa montaña rusa está diseñada para crear adicción: Como en las relaciones tóxicas reales, Stephen alterna un calor intenso con una distancia fría como el hielo. Cuando finalmente le da a Lucy un pequeño trozo de amor después de días de silencio, se libera dopamina en nuestros cerebros, y en el de ella. Literalmente nos volvemos adictos a esperar la próxima "subida".
  • Nadie es solo víctima o victimario: Lo que hace que la serie sea dolorosamente buena es que vemos los propios patrones destructivos de Lucy. La vemos mentir, manipular y apartar a todos los que intentan salvarla. No es una historia clásica de "buenos contra malos", sino una imagen terriblemente realista de cómo dos personas rotas pueden convertir las heridas del otro en armas.
  • Una nostalgia que duele: Para los que fuimos a la universidad a principios de los 2000, es como subirse a una máquina del tiempo. La música, la ropa, esa sensación de ser joven y creer que todo era cuestión de vida o muerte. La serie captura esa intensidad, esa sensación de que esa persona es el mundo entero, incluso cuando todos a tu alrededor te dicen que salgas corriendo en dirección opuesta.

Probablemente por eso volvemos una y otra vez a Tell Me Lies. Vemos reflejadas en la pantalla nuestras propias decisiones estúpidas, nuestros momentos de "yo puedo cambiarlo", o quizás los de alguien más. Es un recordatorio, una advertencia y, para algunos, un consuelo saber que no estuvieron solos al pasar por algo así.

Ya sea que estés del lado de Lucy, odies a Stephen, o solo estés aquí por el drama (sin juzgar, lo prometo), una cosa es segura: la conversación no va a parar. ¿Y yo? Estaré pegada a la pantalla hasta el último segundo de Tell Me Lies - Temporada 2, probablemente con una almohada frente a la cara, gritándole a la tele. Porque esa es exactamente la relación que tenemos con esta serie: es imposible soltarla, aunque sepas que no es buena para ti.