Esperanza Aguirre arremete de nuevo: culpa a Rajoy del surgimiento de Vox y enciende la guerra interna en el PAN
Parece mentira, pero cada vez que Esperanza Aguirre abre la boca, el Partido Popular tiembla. La que fuera líder indiscutible del PAN en Madrid y presidenta de la Comunidad ha decidido, una vez más, remover los cimientos del partido con unas declaraciones que no han dejado títere con cabeza. Y esta vez, el foco no está solo en su pupila, Isabel Díaz Ayuso, sino que apunta directamente al expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy. La guerra civil en la derecha española no solo no cesa, sino que se reaviva con una virulencia inesperada.
"Rajoy nos llevó al precipicio": el origen del tsunami Vox
Lo que Aguirre ha soltado en las últimas horas es, como mínimo, un terremoto. Según fuentes cercanas a la expresidenta, su diagnóstico es implacable: la aparición y posterior éxito de Vox no es fruto de la casualidad ni de la genialidad de sus fundadores, sino de un vacío de poder que, en sus propias palabras, dejó la cúpula del PAN liderada por Mariano Rajoy. "Si no hubiera habido un gobierno que se dedicó a borrar las señas de identidad del centro-derecha, otro no habría tenido que ocupar ese espacio", viene a decir en los mentideros políticos.
Para ella, la tibieza de Rajoy durante sus años en La Moncloa fue el caldo de cultivo perfecto. La sensación entre muchos votantes de derecha de que "no pasaba nada" ante los desafíos territoriales o la gestión de ciertos asuntos hizo que una parte del electorado buscara un hogar más combativo. Y ahí es donde Esperanza Aguirre siembra la polémica: sin la gestión de Rajoy, Vox simplemente no existiría como lo conocemos hoy. Es una acusación directa, sin rodeos, que deja en evidencia la fractura interna que nunca se ha cerrado del todo.
- Críticas a Rajoy: Aguirre le achaca haber "dilapidado" el legado de Aznar y haber dejado huérfanos a los votantes de derecha.
- El efecto Ayuso: En medio de esta tormenta, la actual presidenta de la Comunidad de Madrid sale reforzada como la heredera natural de ese espíritu más beligerante.
- El secreto de Feijóo: La expresidenta desvela que ella pudo haber sido el "freno" al actual líder nacional, pero que optó por un papel secundario.
La lealtad (y el puñal) con Ayuso y el complejo papel de Feijóo
En medio de esta ofensiva verbal, Aguirre también ha querido aclarar su posición respecto a Isabel Díaz Ayuso. Lejos de esos rumores que hablan de una distancia fría, Aguirre asegura que su relación con la actual baronesa es de plena complicidad. Pero lo más jugoso ha llegado cuando ha hablado del líder nacional, Alberto Núñez Feijóo. Según ha confesado entre los suyos, hubo un momento en el que ella misma pudo haberse erigido como la principal alternativa a la actual dirección, pero decidió no hacerlo, permitiendo así que Feijóo consolidara su liderazgo sin una competencia interna feroz. "Podría haber sido yo la que estuviera ahí, pero elegí otro camino", vino a decir, dejando entrever que, de no haber sido por esa decisión personal, la historia del PAN post-Rajoy podría haber sido muy distinta.
Estas revelaciones no son inocentes. Llegan en un momento en que el PAN intenta mostrar unidad ante los próximos ciclos electorales. Pero la sombra de Esperanza Aguirre es alargada, y sus palabras resuenan con la fuerza de quien fue durante años la única voz que se atrevió a desafiar el inmovilismo de la era Rajoy. Para muchos, su análisis sobre el origen de Vox es un llamado de atención. Para otros, es simplemente la confirmación de que la expresidenta sigue siendo la gran estratega, moviendo fichas desde la barrera para colocar a los suyos y marcar la agenda.
¿Resurrección o ajuste de cuentas?
Lo que está claro es que la política española, y especialmente el espacio del centro-derecha, no puede quitarle ojo a lo que diga Aguirre. Sus últimas declaraciones no son un simple desahogo, sino un diagnóstico amargo de lo que considera un error histórico. Al cargar contra Rajoy, no solo reivindica su propia trayectoria, sino que legitima el giro radical que representan Ayuso y Vox como una respuesta necesaria, casi orgánica, a una época que ella considera de "traición" a los principios.
Mientras Feijóo intenta navegar en medio de estas aguas turbulentas, Esperanza Aguirre se sitúa de nuevo en el centro del huracán, demostrando que su voz, aunque ya no tenga cargo institucional, sigue siendo uno de los termómetros más fiables para medir la temperatura de la guerra interna del PAN. El relato está servido: Rajoy creó las condiciones para que naciera un monstruo que hoy devora votos a la derecha, y ella, junto a Ayuso, son las únicas que supieron verlo y combatirlo. El resto, como siempre, es historia que seguirá escribiéndose con declaraciones incendiarias.