Yannick Hanfmann en Santiago: Con 34 años, el alemán alcanza por primera vez una final de la ATP y va a por el título
Hay momentos como estos que hacen brillar el verano tenístico más allá de las pistas de hierba. Mientras Alexander Zverev ya celebra su próximo título en Acapulco, otro alemán está escribiendo una historia que hace unas semanas parecía imposible: Yannick Hanfmann, a sus 34 años, alcanza por primera vez en su carrera una final de la ATP. En Santiago de Chile, derrotó al fuerte argentino Francisco Cerúndolo en dos sets en las semifinales y ahora irá a por su título de debut en el circuito mundial.
El largo camino de un talento tardío
Hanfmann no es un niño prodigio, ni un precoz número uno. Es todo lo contrario: un trabajador, un luchador que se abrió paso a través del circuito Challenger, siempre frenado por las lesiones. Pero es precisamente esta conexión con la tierra lo que ahora le hace tan peligroso. En la primera ronda de Santiago, eliminó al estadounidense Zachary Svajda; después, le siguió una dura victoria en tres sets contra el británico Andy Murray. Sí, ese Murray que ha ganado casi todo en su carrera. Hanfmann no se dejó impresionar y despachó al exnúmero uno del mundo de la pista con una mezcla de potentes saques y un juego variado.
El partido contra Murray fue el punto de inflexión. De repente, el mundo del tenis no solo hablaba de Carlos Alcaraz o del próximo joven prometedor, sino también del jugador de Karlsruhe con su técnica poco convencional. En cuartos de final le esperaba Zachary Svajda – de nuevo Hanfmann mostró fortaleza mental y avanzó con solvencia a semifinales. El hecho de que dominara a Cerúndolo, número 22 del mundo, en dos sets es la consecuencia lógica de una curva de forma que apunta claramente hacia arriba.
Comparación con la élite mundial: ¿Dónde está Hanfmann?
Por supuesto, el éxito sobre tierra batida en Sudamérica se relativiza un poco si se compara con la rapidez de los torneos Masters. Sin embargo, la evolución es notable. Las comparaciones con jugadores como Carlos Alcaraz cojean: el español juega en otra liga. Pero Hanfmann ha demostrado que puede competir incluso contra los 20 mejores. Su derecha es un arma, su saque es lo suficientemente variado como para competir también en superficies más rápidas. Lo único que le faltaba hasta ahora era el paso definitivo hacia la élite absoluta. En Santiago, tiene la oportunidad de dar ese paso.
- Primera ronda: Yannick Hanfmann (ALE) – Andy Murray (GBR): Un emocionante partido a tres sets que le dio confianza.
- Cuartos de final: Yannick Hanfmann – Zachary Svajda: Partido gestionado con inteligencia, sin grandes altibajos.
- Semifinales: Yannick Hanfmann – Francisco Cerúndolo: Quizás su mejor actuación de la temporada.
El rival en la final y las oportunidades
En el partido por el título le espera ahora el favorito local u otro duro rival sudamericano. Quien sea: Hanfmann no tiene nada que perder. Con 34 años, sabe que estas oportunidades son escasas. Su equipo técnico elogia especialmente la fortaleza mental de las últimas semanas. "Juega liberado, disfruta cada momento", dijo un compañero de viaje al margen del torneo. Precisamente esa relajación podría ser la clave para conseguir finalmente el primer título de la ATP para Alemania, algo que nadie esperaba antes de la temporada.
Y esto nos lleva a la verdad incómoda fuera de la pista: para los patrocinadores, un debutante de 34 años en la final es un filón. Su historia es fácil de comercializar, es auténtica, conmueve. Las marcas que no quieran apostar solo por los sospechosos habituales como Zverev deberían actuar ahora. Porque, sea cual sea el resultado de la final, Yannick Hanfmann se ha metido en la mente de los aficionados al tenis. Y eso en un momento en el que la mayoría de las carreras ya están llegando a su fin.
Sin duda, veré la final. Porque cuando alguien como Hanfmann se sitúa de repente en el centro de atención, ya no se trata de números o puntos de ranking. Se trata de la pura alegría por el deporte. Y eso es contagioso, para los aficionados y quizás también para alguna que otra campaña publicitaria.