Protestas hoy en CDMX: entre el caos circulatorio y el esplendor del arte barroco

Si algo caracteriza a los capitalinos es nuestra capacidad para convivir con el caos. Y este jueves no es una excepción: las protestas hoy en la Ciudad de México arrancaron temprano con la CNTE como protagonista, pero también con decenas de concentraciones que han tomado las principales vías. Mientras los manifestantes avanzan por Paseo de la Reforma, junto al Ángel de la Independencia, uno puede abstraerse del tumulto y levantar la vista: ahí, entre consignas y pintadas, sigue intacto el legado del barroco novohispano.
Ruta del caos: ¿por dónde es mejor no pasar?
La jornada de movilizaciones comenzó pasadas las 9 de la mañana. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) partió del Monumento a la Revolución con destino a la Secretaría de Gobernación, pero, como es habitual, el corte de Reforma no se hizo esperar. A eso se suman al menos doce concentraciones más repartidas en puntos como el Zócalo, el Hemiciclo a Juárez y los alrededores de la Cámara de Diputados. Si tienes que salir, mejor consulta las rutas alternativas porque esto tiene pinta de durar todo el día.
- Marcha de la CNTE: del Monumento a la Revolución a Bucareli.
- Concentración en el Zócalo: organizaciones campesinas y sindicatos.
- Cortes intermitentes en Reforma: a la altura de la Fuente de la Diana Cazadora.
- Acampada frente a la Secretaría de Gobernación: se prevé que se alargue hasta la tarde.
Barroco en medio de la protesta
Mientras las columnas avanzan lentas y el metro se llena, merece la pena hacer una pausa y observar los edificios que nos rodean. Justo donde hoy se concentran cientos de maestros, hace tres siglos los canteros tallaban arquitectura barroca con una obsesión por el detalle que aún podemos tocar. El Palacio de Bellas Artes, aunque más moderno, bebe de esa tradición, pero si caminas unos metros hacia la calle de Madero te topas con joyas como la Casa de los Azulejos, un ejemplo perfecto de la fusión entre el barroco y la cerámica de Puebla.
La escultura barroca también asoma en cada esquina del Centro Histórico. Las fachadas de la Catedral Metropolitana, por ejemplo, están pobladas de santos, ángeles y querubines que parecen moverse con la luz de la mañana. Los canteros indígenas imprimieron su sello en cada pliegue de las túnicas, logrando un mestizaje artístico que no se ve en ninguna otra parte del mundo. Y si hablamos de pintura barroca, basta con cruzar el Zócalo y entrar al Antiguo Colegio de San Ildefonso: allí los murales de la época virreinal compiten en dramatismo con cualquier consigna pintada en las paredes.
El Ángel, testigo de todo
El monumento que ilustra este artículo, el Ángel de la Independencia, no es barroco —es un héroe del siglo XX—, pero desde su columna observa cómo la ciudad se transforma. A sus pies hoy hay pancartas y megáfonos, pero también familias que se hacen fotos, vendedores ambulantes y, si uno se fija bien, guías turísticos que explican a los extranjeros por qué esta ciudad es un museo al aire libre. Las protestas de hoy son parte de nuestra identidad, igual que las columnas salomónicas y los retablos dorados que esconden las iglesias del centro.
Así que ya sabes: si te afecta el tráfico o te cierran una calle, respira hondo y mira hacia arriba. Entre los gritos y los cláxones, el barroco sigue ahí, recordándonos que la Ciudad de México nunca deja de sorprender.