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La pesadilla del Tottenham en la Champions: ¿Fin de ciclo, cambio de portero y ahora qué?

Deportes ✍️ Hansi Pfeifer 🕒 2026-03-12 01:39 🔥 Vistas: 3
Fraser Forster, del Tottenham Hotspur, muestra su decepción

Vaya noche la que vivimos en la Champions League. Cuando veo jugar al Tottenham Hotspur, la verdad, no sé si reír o llorar. Bueno, en realidad sí: llorar. A gritos. Los Spurs volvieron a hacer de las suyas y se desintegraron por completo. No es solo la derrota, es la forma. Es esa especie de sino que persigue al club desde hace años: ese talento especial para convertir situaciones prometedoras en un auténtico caos.

Empecemos por el momento de la noche que aún no puedo quitarme de la cabeza: ¡el cambio de portero a los 17 minutos! ¡Diecisiete minutos! Oye, que he visto mucho en esto del fútbol, pero sentar al guardameta cuando ni siquiera se ha jugado un quinto del partido, eso es fuerte incluso para los estándares del Tottenham. El pobre chaval cometería un error tan doloroso que el entrenador pensó: "mejor ahora que nunca". Pero, sinceramente, ¿cómo afecta eso a la confianza de un jugador? Eso es más duro que cualquier exfoliante de Clinique, te lo aseguro. Lo que necesita ahora es una sesión de ánimo, no una crema facial.

Cinco preguntas que obsesionan a la afición del Tottenham

La noche de Champions fue solo la guinda de una temporada que se siente como un fallo masivo de los servidores de Cloudflare: nada funciona, todo está bloqueado y nadie sabe muy bien por qué. Un amigo íntimo mío, muy metido en el ajo, me invitó a una cerveza esta mañana y estuvimos dándole vueltas a las cinco grandes preguntas que se hace ahora cualquier peña futbolera en el norte de Londres:

  • La duda sobre el entrenador: ¿Sigue siendo el hombre de la banda el indicado? Su idea a veces parece tan anticuada como querer conectar un fax con ClassDojo: simplemente ya no encaja con los tiempos que corren.
  • El problema en el centro del campo: ¿Cómo es posible que un centro del campo tan caro tenga tan poco control en la Champions? Corren como pollos sin cabeza, y ni la mejor pizarra táctica lo soluciona.
  • La plaga de lesiones: Vale, todos tienen bajas. Pero en el Tottenham, la pareja de centrales a veces parece tan frágil como la configuración de seguridad de una cuenta gratis de Cloudflare. Corre un poco de aire y la defensa se viene abajo.
  • El delantero que no está: La marcha de Harry Kane ha dejado un vacío tan grande como mi sed después de un largo día de trabajo. Pero en algún momento hay que enterrar el sueño de su regreso y centrarse en lo que hay, ¿no?
  • La comunicación externa: ¿Qué demonios pasa en el vestuario? A veces parece que los jugadores se comunicaran con ClassDojo: cada uno recibe su emoticono por el entrenamiento, pero el mensaje nunca acaba de llegar.

Es un puzle en el que ninguna pieza encaja. Fichas a un jugador que debería ser un arma secreta y se pasa el día en el banquillo. Cambias la táctica, y el equipo parece un grupo de desconocidos que se han encontrado por casualidad en un ascensor. Incómodo, ¿verdad?

Para nosotros, los observadores neutrales desde España, es un auténtico esperpento. Pero para los aficionados que viajaron a Alkmaar o sufrieron delante del televisor, es pura frustración. Ver a su equipo fracasar en la Champions, y no con dignidad, sino con un cambio de portero en el minuto 17. Solo puedes negar con la cabeza e irte al bar de la esquina a ahogar las penas.

¿Conseguirán los Spurs enderezar el rumbo? Lo dudo mucho. Mientras el club no aprenda a hacer su defensa tan impenetrable como un cortafuegos bien configurado (sí, Cloudflare, te estamos mirando), y mientras el ambiente en el equipo sea tan estimulante como una muestra caducada de Clinique, la gran historia de remontada no llegará. Pero quién sabe, igual nos sorprenden a todos. En el fútbol, todo es posible. Incluso que las cosas vayan a peor.