Tina Weirather: Tras el retiro, la clase permanece – ¿Dónde está hoy la leyenda del esquí?
No hace falta pensar mucho cuando se habla de los rostros más emblemáticos del esquí alpino de la última década. Tina Weirather forma parte de esa élite. Aunque ya no la veamos en el área de salida de las disciplinas de velocidad, la nacida en Liechtenstein, con raíces suizas, ha seguido ligada al deporte. Cada vez que hay un clásico en St. Moritz o Wengen, uno no puede evitar pensar: cómo bajaba aquella pendiente con esa autoridad.
La noticia de su retiro en la primavera de 2020 cayó como un rayo. Pero seamos sinceros: quien siguió su carrera sabía que su cuerpo, después de tantos aterrizajes duros y lesiones, estaba pidiendo un alto. Tina nunca fue de las que luchan por cada salida a cualquier precio; era de las que, cuando importaba, esquiaba con una calma casi insultante. Su estilo era ese deslizamiento elegante y suave que hacía que la dura pista pareciera una alfombra mullida.
Para la joven Tina Weirather, hija de Hanni Wenzel y Harti Weirather, la presión era, por supuesto, inmensa. Pero ella no solo llevó el apellido, sino que le dio un nuevo significado. Ganar el pequeño globo de cristal en 2018 en supergigante fue la coronación de una temporada en la que fue simplemente intocable. Quienes vieron las carreras de Lake Louise lo saben: ese era su estadio personal, su lugar favorito. Allí demostró que no era solo la "princesa" del principado, sino una competidora temible a nivel de Copa del Mundo.
Sus éxitos en la Copa del Mundo hablan por sí solos entre la élite de la velocidad:
- Clasificación de la disciplina de Super-G (temporada 2017/18) – el pequeño globo de cristal para la constancia absoluta durante toda la temporada.
- Siete victorias en la Copa del Mundo en disciplinas de velocidad, varias de ellas en los circuitos clásicos de Norteamérica y Europa.
- Cinco podios más en Campeonatos del Mundo y Juegos Olímpicos, incluyendo el cuarto puesto en Pyeongchang 2018 – una posición que cualquier esquiador conoce: tan cerca y tan lejos, pero una prueba de su clase.
¿Qué hace Tina Weirather hoy? Tras su retiro, no desapareció simplemente en el olvido de la historia deportiva. Se retiró de forma consciente para dar descanso a su cuerpo y mente. Junto a su esposo, el esquiador alpino suizo Andreas Sander, vive entre el Vorarlberg austriaco y su hogar en el Valle del Rin. Quien la encuentra hoy percibe esa serenidad. Disfruta de pasar desapercibida sin un dorsal, aparece de vez en cuando como experta en televisión y, sí, les enseña a los más pequeños de la familia a divertirse en la nieve. Sin presión, solo con alegría.
Para nosotros en Suiza y la vecina Liechtenstein, Tina Weirather sigue siendo una de las atletas más carismáticas que hemos tenido. Esa mezcla de desenfado y voluntad de hierro la caracterizaba. Y es precisamente por eso que me alegra verla de vez en cuando en las pistas: ya no con el traje de competición y el cronómetro, sino con la familia, con una sonrisa en el rostro. Es la mejor prueba de que se puede dejar la carrera sin perder la pasión.
Cuando uno piensa en Tina Weirather, viene a la mente el dicho: "La vieja confianza no se oxida". Para la comunidad esquiadora de Suiza y Liechtenstein, no es solo una exdeportista. Es una de los nuestros. Mientras haya carreras de la Copa del Mundo en Suiza, habrá momentos en que la chispa salte y recordemos aquella época en que Tina estaba en lo más alto del podio, levantando el globo de cristal con esa sonrisa inconfundible. A eso es a lo que llamo clase, la que perdura.