Roger Elsener, nuevo director de SRF: ¿Quién es el hombre que liderará la televisión suiza?
Ya es oficial: Roger Elsener será el nuevo director de la Radio y Televisión Suiza. La sucesión de Nathalie Wappler ya está definida. Pero seamos sinceros: ¿Lo hubieran reconocido a simple vista? En la gran partida por el sillón más poderoso de Leutschenbach, el nuevo se llama Elsener, Roger Elsener. En las redacciones, desde Berna hasta Zúrich, se escuchó un murmullo: ¿Roger quién? Y es precisamente ese desconocimiento lo que hace que este nombramiento sea tan candente.
El nuevo director, de 55 años, no viene del mundo de los medios. Es un outsider de manual. Durante años, dirigió al proveedor automotriz Rieter en tiempos turbulentos y, más tarde, presidió la asociación industrial Swissmem. Un directivo con amplia experiencia, sin duda. ¿Pero un hombre de medios? Aquí las opiniones están divididas. Algunos, sobre todo en círculos cercanos a la industria, susurran: "Por fin alguien que sabe cómo dirigir una empresa, que controla los costos y puede apretarse el cinturón cuando los ingresos por publicidad se desploman". Otros, el personal fijo del gremio, los periodistas veteranos, fruncen el ceño. Se rumorea que carece del olfato para los contenidos, del instinto para la misión cultural del medio.
Lo cierto es que, por ahora, Roger Elsener es un total desconocido para la mayoría en el país. Alguien ajeno al oficio que, de repente, tiene la última palabra. El consejo de administración de SRF lo eligió por unanimidad, un dato con peso que demuestra que los responsables apoyan su nombramiento de forma unánime. Pero si realmente entiende el juego, tendrá que demostrarlo. Es como en el fútbol: un buen entrenador no tiene por qué haber sido una estrella mundial, pero debe saber manejar al equipo y entender la táctica. En su entorno cercano se comenta que están ansiosos por ver cómo dirigirá la cultura, a menudo particular, de SRF.
Aún faltan unos meses para que asuma oficialmente el mando. Pero todos conocemos los grandes desafíos que le esperan. Son, precisamente, estos tres puntos críticos:
- La línea editorial: ¿Mantendrá el fuerte arraigo regional que caracteriza a SRF, o impulsará estructuras más ágiles y centralizadas, como llevan tiempo pidiendo sus críticos?
- La ola digital: ¿Con qué rapidez y radicalidad deberá transformar los canales tradicionales para seguir llegando a las generaciones más jóvenes? El futuro se llama Play SRF, y el nuevo hombre lo sabe.
- La presión política: El debate sobre el canon nunca se ha apagado. ¿Cómo piensa Roger Elsener sortear este escollo para que la institución no termine haciendo agua? En los pasillos del Parlamento lo vigilarán de cerca.
Su predecesora marcó una fuerte orientación del canal hacia lo social y lo cultural. Deja una institución en buena forma, pero que se enfrenta a cambios enormes. ¿Será Roger Elsener un reformador moderado o un reestructurador implacable? Quizás se necesita justo eso: una combinación de conocimientos en gestión empresarial y la sensibilidad necesaria para esta casa tan especial. Una cosa es segura: con él no habrá aburrimiento. La presión es enorme, y también lo son las expectativas. Como audiencia, podemos esperar con curiosidad para ver qué rostro adopta SRF bajo su liderazgo.