Benjamin Netanyahu: Entre el Proceso de Corrupción y la Operación Rugido del León
El fin de semana pasado no fue un fin de semana cualquiera en Medio Oriente. Mientras aquí en México hojeábamos el periódico del domingo por la mañana, Benjamin Netanyahu decidió reescribir los libros de historia. El anuncio de la Operación Rugido del León es más que una actualización militar; es la obra maestra de un sobreviviente político que, contra todo pronóstico, aún mantiene el control. Pero no nos hagamos ilusiones: el hombre que se perfila como el estadista del pueblo, está atrapado entre una guerra despiadada en múltiples frentes y la sesión número 79 de su propio proceso de corrupción en Tel Aviv.
El León Ruge desde el Búnker
Cuando Netanyahu hizo su declaración el sábado, no lo hizo desde un lugar neutral. La operación, llevada a cabo con los estadounidenses, es según él "mucho más poderosa" que la guerra de junio pasado. No solo habló a los israelíes, sino que también se dirigió directamente a los ciudadanos de Irán. "Tomen su destino en sus propias manos", dijo, mientras los instaba a derrocar al régimen de los Ayatolás. Esto es Netanyahu en su estilo clásico: vincular la amenaza existencialista con un llamado moral. Pero el eco de sus palabras casi fue ahogado por el sonido de los drones que, hace menos de seis meses, buscaron su propia residencia en Cesarea. El ataque con dron a su residencia en octubre de 2024 fue un shock de seguridad del que nunca se ha recuperado del todo. El hecho de que Hezbolá pudiera violar su seguridad personal hasta tres veces, mientras él estaba ausente con su familia, sigue siendo una mancha en el historial de su aparato de seguridad.
Frente Interno versus Frente de Guerra
Y luego está el campo de batalla doméstico. Es extraño pensar que Netanyahu, mientras le dice al mundo que está desmantelando el eje del mal regional, se sienta obedientemente en el banquillo de los acusados cada pocas semanas. Hablamos ya de la sesión número 79 en el caso contra Benjamin Netanyahu. Los cargos van desde fraude y soborno en el Caso 4000 –donde supuestamente otorgó regulaciones favorables a una empresa de telecomunicaciones a cambio de cobertura positiva en el sitio de noticias Walla– hasta la aceptación de puros y champán carísimos de amigos multimillonarios.
Su estrategia legal es transparente pero efectiva: ganar tiempo y politizar el asunto. Su solicitud de un indulto presidencial, presentada el pasado noviembre, sigue en manos del presidente Herzog. Él la está haciendo revisar por el Ministerio de Justicia y se niega a ser presionado, incluso por su buen amigo en la Casa Blanca. Porque ese es otro giro extraño: Donald Trump se involucró abiertamente y llamó a Herzog "vergonzoso" por no haber concedido aún el indulto. Ese es el mundo de hoy: el presidente estadounidense actuando como jefe de campaña para la liberación de un primer ministro amigo que podría ser condenado.
La Conexión Washington
Mantengamos esa conexión por un momento, porque es crucial para las próximas semanas. Hace poco, Netanyahu volvió a sentarse a la mesa con Trump en la Casa Blanca. Fue su sexta visita a EE. UU. desde la reelección de Trump. Oficialmente, se trataba de las negociaciones con Irán, donde Netanyahu quería establecer "principios" en la mesa para evitar que Trump fuera demasiado blando. Extraoficialmente, se trataba de líneas de vida. Netanyahu sabe perfectamente que su supervivencia política está directamente ligada al apoyo de Washington. Y Trump, que disfruta el papel de hombre fuerte que recibe a Netanyahu como si fuera un aliado en lugar de un cliente que pide apoyo.
Esto genera escenarios extraños. Mientras Netanyahu estaba en Washington, Israel bombardeaba objetivos en Irán, y Trump amenazaba con una "segunda armada" si los iraníes no cedían. Esto ya no es diplomacia; es una muestra conjunta de músculo. Pero la pregunta clave es: ¿qué pasa cuando ese músculo se debilita? ¿O cuando Herzog finalmente toma una decisión sobre ese indulto?
¿Quién es Kobby Barda realmente?
A la sombra de estos titanes, hay un nombre que quizás aún no conozcas: Kobby Barda. Para la mayoría es solo un detalle, pero quien ha seguido el juego durante veinte años sabe que este es el secretario militar de Netanyahu. En tiempos de guerra, es el hombre que informa al primer ministro, que esboza las opciones, que vigila las líneas rojas. Pero en tiempos de juicios, también es quien gestiona documentos, quien prepara testimonios. Barda simboliza el doble papel insostenible que todos en el entorno de Netanyahu deben desempeñar: protector de la nación y guardián del hombre. La presión sobre él y su equipo es actualmente inimaginable. Deben preparar al primer ministro para el próximo paso en la guerra contra Irán, mientras que al mismo tiempo están ocupados con la defensa legal en un juicio que podría costarle su carrera.
La Mirada Comercial: ¿Qué significa esto para la región?
Pongámonos los lentes del inversionista por un momento. Porque detrás de los titulares y los dramas legales, el dinero real se mueve. La inestabilidad en la región tiene una cara opuesta que debemos vigilar:
- Mercados energéticos: Los ataques directos a Irán y la retórica sobre la eliminación de instalaciones nucleares y de misiles mantienen altos los precios del petróleo y el gas. Para las empresas mexicanas que comercian con energía, esto significa una volatilidad extrema, pero también oportunidades en rutas de suministro alternativas.
- Tecnología de defensa: La Operación Rugido del León es una vitrina para la tecnología militar israelí. La colaboración con EE. UU. en el ámbito de la lucha antidrones y la guerra cibernética abre de par en par la puerta a contratos de defensa. Los actores mexicanos en el sector aeroespacial y de ciberseguridad deberían prestar mucha atención a esto.
- Riesgo de estabilidad: Mientras la posición de Netanyahu dependa de prolongar la guerra (porque la unidad en tiempos de crisis es su salvavidas), la región seguirá siendo impredecible. Esto desalienta las inversiones a largo plazo en infraestructura y turismo, excepto para aquellos que se atrevan a apostar por la reconstrucción después de la guerra.
El Futuro del Hombre de Teflón
Netanyahu siempre ha tenido algo mágico: las guerras iban y venían, los juicios se acumulaban, pero él se mantenía pegado. Sin embargo, esta vez el cóctel es más explosivo. La combinación de una amenaza física (Irán), una bomba de tiempo legal (el juicio) y una dependencia de un volátil aliado estadounidense (Trump) es nueva. Ha pulido su imagen de Mr. Seguridad con los ataques aéreos, pero es una capa delgada de barniz sobre unos cimientos que se están pudriendo. En las próximas semanas, cuando el humo de la Operación Rugido del León se disipe y el tribunal de Tel Aviv lo llame de nuevo, veremos si la línea que camina es lo suficientemente fuerte para mantenerlo sobre el abismo. Por ahora, sigue en la cabina. Pero la navegación se vuelve más difícil cada minuto.