Inicio > Entretenimiento > Artículo

Stefan Raab como Ken: Por qué recuerda a Donald Trump y el regreso de la fogata

Entretenimiento ✍️ Christoph Wagner 🕒 2026-03-22 07:48 🔥 Vistas: 2

Bueno, gente, tenemos que hablar muy en serio de Stefan Raab. Ahí estás el fin de semana frente al televisor, pones “¿Quién sabe cuándo fue qué?”, y de repente te asalta una sensación: ¿Esto es un repaso a los 90 o acabamos de hacer una excursión a la política estadounidense? Os lo digo, el Raab en su papel actual —un Ken hiperactivo y con el pelo teñido de rubio—, tiene su aquel. Y se me ha ocurrido algo que tengo que compartir con vosotros.

Stefan Raab en su papel estrella

El supuesto médico y el Big Head: Un homenaje a los chalados

Por si alguno lleva poco tiempo viendo la tele en Austria: ese tío que anda dando saltos como un meme andante en el concurso de turno es Stefan Raab. El hombre que nos hizo trasnochar con “TV total”. El tipo que nos regaló al “Big Head”. El mismo que, como “Stefan Raabe, supuesto médico”, engrandeció el idioma alemán con otro título de doctor, totalmente innecesario pero genial. Y aquí está la clave: este nuevo Ken que interpreta no es cualquier cosa. Es una lección magistral de autoparodia. Coge el formato, ese duelo generacional, y lo transforma por completo con su sola presencia. Cuando aparece con ese disfraz de muñeco de plástico, arrastra consigo toda su historia: los “chalados”, los míticos combates de boxeo contra Regina Halmich, y la certeza absoluta de que, antes de que la noche empiece a hacerse aburrida, te va a soltar aquello de “aquí no te llevas el millón con Stefan Raab”.

La fogata vuelve a arder: Con Schöneberger y el espíritu de antaño

Según se susurra, hace poco los dos estuvieron charlando —Raab y Schöneberger—. Y en esa conversación surgió un término que a mí me resonó de inmediato: “El regreso de la fogata”. ¡Exacto! Esa sensación de cuando eras adolescente o veinteañero y te sentabas frente a la tele sabiendo que iba a pasar algo. Que ahí había alguien que no respondía a la televisión pulcra y perfecta, sino que se plantaba y se dedicaba a hacer el ganso. Y eso es justo lo que está haciendo ahora. Interpreta al Ken de una manera tan exagerada, tan terriblemente bien, que roza lo incómodo —pero en el mejor sentido—. Es ese algo que a menudo echas de menos en el panorama televisivo actual.

  • El peinado: Esa melena de plástico perfectamente moldeada es, por supuesto, un guiño directo al “Big Head” de sus viejos sketches. Un homenaje a su propia carrera.
  • La actitud: ¿Esa sonrisa arrogante, de total confianza en sí mismo? Ahí tiene cierto aire a Donald Trump. No en lo político, que conste, sino en eso de: “Aquí el jefe soy yo, yo lo controlo todo, y si no es así, pues también da igual”.
  • La voz: Cuando toma el mando como Ken, con ese tono ligeramente monótono pero con una presencia arrolladora, está rozando el nivel puro de “Raab y los chalados”. Simplemente, tonterías atemporales de primer nivel.

Para nosotros en Austria, la relación con los artistas alemanes es siempre especial. O no cuajan entre nosotros, o se convierten en patrimonio cultural. Stefan Raab pertenece claramente a la segunda categoría. Ya fuera con el “Bundesvision Song Contest”, los duelos con sus colegas de Pro7 o, ahora, este regreso como Ken —nosotros estamos ahí. ¿Y sinceramente? Me alegro de que haya vuelto. No porque necesitemos otro presentador de concursos, sino porque esa “fogata”, esa alocada e inteligente tontería, es un bálsamo para el alma. Reconforta saber que el supuesto médico Stefan Raabe sigue teniendo la licencia para hacer el chorra —y que la ejerce a propósito, con un punto del descaro trumpista. Hasta las próximas semanas, señor Raab. Ya tenemos el mando a punto.