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Mireille Damiano en Niza: la candidata que rompe con lo establecido en una campaña sacudida por la crisis iraní

Política ✍️ Jean-Michel Laffont 🕒 2026-03-07 21:42 🔥 Vistas: 1
Mireille Damiano durante un encuentro con vecinos

Hace apenas seis meses, su nombre no le sonaba a nadie. Hoy, Mireille Damiano está en boca de todos, tanto en los pasillos del mercado de la Liberación como en las discretas reuniones en el Negresco. Esta empresaria con experiencia en el ámbito social, sin filiación política pero con una sólida agenda de contactos, está dando la sorpresa en la carrera por las elecciones municipales de 2026. En una ciudad conocida por ser impermeable a los outsiders, ha logrado hacerse oír. Y los acontecimientos internacionales, para colmo, no están facilitando las cosas a los candidatos.

Desde que se intensificaron los ataques en Oriente Próximo, la campaña en Niza ha dado un vuelco. Lo que ocurre en Teherán, a miles de kilómetros, está sacudiendo los mítines de la Costa Azul. Damiano Mireille —algunos aún pronuncian su nombre con una «s» fantasmal, Mireille Damianos, un eco de sus raíces griegas— lo captó enseguida: en lugar de limitarse a un discurso prefabricado sobre los valores de la República, fue al encuentro de los iraníes de Niza, unas 3000 personas según estimaciones de asociaciones, para escuchar sus inquietudes. Una forma de actuar que contrasta con las posturas demasiado trilladas.

Mientras tanto, una candidata de la unión de izquierdas, Juliette Chesnel le Roux, aprendió por las malas que el tema es delicado. Durante un debate a principios de semana, soltó un desafortunado comentario: «La democracia no se instaura después del caos». Una frase considerada ambigua, cuando no cínica, que le valió abucheos en su propio campo. Las redes sociales se hicieron eco, y el incidente llegó incluso a ser mencionado en un popular programa matinal de radio, donde se comparó su desconcierto con la libertad de expresión de Mireille Damianos. Mala suerte para ella, el terreno estaba minado.

La fuerza de Mireille Damiano reside en que no entra al juego de la confrontación estéril. Prefiere plantear propuestas concretas que, sin pretender cambiarlo todo de la noche a la mañana, conectan con los nizardos:

  • Seguridad y hospitalidad: creación de una "casa de los derechos" para facilitar los trámites a los refugiados y reforzar la plantilla de la policía municipal en los barrios conflictivos.
  • Economía de proximidad: exención del impuesto sobre bienes inmuebles durante dos años para cualquier comercio del centro que contrate a un joven de un barrio prioritario.
  • Observatorio internacional: puesta en marcha de una célula municipal encargada de anticipar las consecuencias locales de las crisis mundiales (energía, flujos migratorios, seguridad portuaria).

Un método pragmático que le está granjeando simpatías más allá de las divisiones partidistas. En los pasillos de la metrópoli, se susurra que incluso algunos pesos pesados de la mayoría saliente siguen sus mítines con atención, dispuestos a subirse al carro si la ola se vuelve demasiado fuerte.

La onda expansiva iraní, precisamente, ha tenido un efecto inesperado: ha centrado el debate en el fondo. Los votantes, normalmente centrados en el aparcamiento o la basura, ahora preguntan a los candidatos sobre su capacidad para gestionar una crisis internacional. Y ahí, Damiano Mireille marca la diferencia. No lee notas preparadas por un gabinete; relata sus viajes pasados con ONG, los rostros que conoció, las lecciones aprendidas. Los nizardos, con fama de ser a la vez abiertos al mundo y muy apegados a su tierra, valoran esta sinceridad.

Entonces, ¿simple curiosidad pasajera o verdadera tendencia al alza? Las próximas semanas lo dirán. Pero una cosa es segura: en el panorama de la Costa Azul, Mireille Damiano ha logrado hacerse un hueco sin forzar la máquina. Y en una campaña donde cada palabra puede volverse en contra de quien la pronuncia, esta sobriedad es quizás la mejor de las armas.