Chiara Petrolini en el tribunal: "No soy una madre asesina, no estaba segura de estar embarazada"
Hoy, en el tribunal de Parma, el ambiente era tenso, casi solemne. Chiara Petrolini, de veintidós años, en el centro de un caso que ha conmocionado a Italia, ha roto su silencio. Ante el juez, sacó una hoja y leyó su declaración espontánea. Quienes estaban presentes hablan de una voz tenue, a veces entrecortada, pero decidida a hacerse oír. Quiso mirar directamente a los ojos a quienes la acusan, y quizás también a todos nosotros, que desde hace meses intentamos encontrarle un sentido a esta historia.
"No soy una madre que mata a sus hijos". Esta frase, seca como un puñetazo, es el eje de su defensa. Chiara Petrolini reiteró que en el momento de los hechos, aquellos dos partos en absoluto secreto, no era en absoluto consciente de estar embarazada. "No estaba segura", repitió en varias ocasiones, como queriendo convencerse primero a sí misma. Describió un cuerpo que cambiaba, sí, pero que interpretó con incertidumbre, en una espiral de miedos y negaciones. Habló de una chica asustada, sola, sin siquiera saber a quién pedir ayuda.
De los documentos de la acusación surgen detalles que han helado la sangre a muchos: los cuerpecitos de los recién nacidos habrían sido abandonados en circunstancias escalofriantes. Pero hoy ella ha rechazado con contundencia la etiqueta de "monstruo" que le han colgado. Dijo que su vida se convirtió en un infierno mucho antes de su arresto y que nunca quiso matar. Sus palabras reavivan el debate: ¿es realmente posible no darse cuenta de dos embarazos?
Entre los bancos del tribunal he recogido las impresiones de algunos abogados presentes: para ellos, la estrategia es clara. Chiara Petrolini intenta desplazar el foco del asesinato premeditado a la incapacidad de afrontar la realidad. Pero la fiscalía tiene sus pruebas y su verdad, y este juicio apenas comienza.
Estos son los puntos clave de las declaraciones realizadas hoy por Chiara Petrolini:
- "No estaba segura de estar embarazada": insistió en la falta de percepción de su estado de gestación, tanto en el primer como en el segundo parto.
- "No soy una madre asesina": negó categóricamente la intención de matar a los recién nacidos, rechazando la acusación de asesinato.
- "Estaba sola y asustada": pintó el retrato de una joven presa del pánico, incapaz de pedir ayuda o siquiera de comprender lo que estaba sucediendo.
- La lectura de la nota: optó por leer un texto preparado para no dejarse abrumar por las emociones y asegurarse de decir todo lo que tenía en mente.
Al salir de la sala, la sensación es que este caso es mucho más complejo de lo que se puede resumir en unas pocas crónicas. No es solo una historia de presuntos crímenes, sino también de soledad juvenil, de cuerpos que cambian y no se comprenden, de miedos que se convierten en muros insalvables. Aquí en Parma lo sentimos en la piel, porque toca fibras muy profundas. Chiara Petrolini ahora ya no es solo un nombre en los periódicos: es una chica que ha hablado y que espera ser juzgada. Y el juicio, como se dice en estos casos, acaba de empezar.