Austria vs. Ghana: Un emocionante amistoso con mucho trasfondo en Viena
Viena. Se suponía que iba a ser solo un partido amistoso, un broche de oro para una concentración a mitad de preparación. Pero lo que vivimos por la noche en el estadio de Viena, con las entradas agotadas, fue todo menos un partido de trámite. El Austria vs. Ghana se convirtió en un auténtico thriller futbolístico, con todos sus ingredientes: nervios, emociones y, al final, la sensación de que había mucho más de lo que parecía. Para las Black Stars era la última gran prueba antes de los próximos partidos oficiales, y nos demostraron lo incómodos que pueden llegar a ser.
Desde el primer minuto, el ambiente se puso tenso. Los ghaneses, liderados por un agresivo Jordan Ayew, no dejaban pasar ni una. Era de esos partidos en los que, como espectador, te das cuenta: el equipo de África Occidental no ha venido a hacer turismo. Han venido a ganar. Nuestro equipo lo pasó mal para contrarrestar esa potencia física. La primera mitad estuvo marcada por muchas pequeñas faltas y roces: el árbitro tuvo mucho trabajo para mantener la calma. Un típico partido de Austria vs. Ghana, donde la táctica a veces queda eclipsada por el despliegue físico.
Un gol, un palo y mucha polémica de fondo
Tras el descanso, los acontecimientos se precipitaron. Después de un córner, llegó por fin el primer gol y, de repente, la fiesta estaba servida. Pero lo que realmente me dejó de piedra no fue solo el juego sobre el campo, sino todo lo que lo rodeaba. Corre el rumor de que antes del partido no todo fue limpio. Siempre se oyen cosas cuando los equipos se alojan en el mismo hotel. Lo que algunos han filtrado por lo bajo parece sacado de una mala película.
- El golpe en el hotel: Antes del saque inicial, al parecer, hubo un incidente en el alojamiento de los visitantes. Unos desconocidos se colaron mientras las Black Stars estaban en el último entrenamiento.
- La vigilancia: De manual: las cámaras de seguridad estaban fuera de servicio justo en el momento clave. No me pregunten cómo puede pasar esto en un hotel de tanto nivel.
- El ambiente: Se notaba esa inquietud en los chicos de Ghana. Quizá eso explique la dureza con la que nos plantaron cara en la segunda mitad.
No había visto yo un numerito así en mucho tiempo. Aquello ya no era un amistoso normal de Austria vs. Ghana. Era un exceso de estímulos. Hubo momentos en que el balón no paraba de volar, un disparo al palo que pudo ser el gol de la victoria, y luego esas faltas innecesarias justo antes del final. Uno se pregunta: ¿solo querían fastidiarnos o tenían la cabeza en otro lado?
El verdadero resultado aún está por ver
En definitiva, se quedó en un 1-1, pero a nadie le importa realmente. La verdadera historia es lo que pasó entre bastidores. Conozco la liga y cómo funcionan las cosas aquí en Austria lo suficiente como para saber que si en un hotel de lujo, con una selección nacional alojada, se cae todo el sistema de videovigilancia, eso huele muy mal. ¿Y a qué sé? Esto nos deja a nosotros como anfitriones con muy mal aspecto. Si queremos establecer aquí partidos de alto nivel como el Austria vs. Ghana, tenemos que garantizar que los visitantes se sientan seguros.
Las Black Stars tomarán hoy el vuelo de regreso. Con un punto en el equipaje, pero seguro que con un regusto amargo. Para nosotros ha sido una lección, no solo en lo futbolístico, sino sobre todo en la organización. Ahora toca arremangarse y asegurarse de que semejante escándalo no vuelva a ocurrir. Porque el fútbol vive de la deportividad, y este fin de semana en Viena, esa deportividad ha recibido un buen arañazo.