EE. UU. e Irán en guerra: Trump duda, Israel planea las próximas tres semanas y Alemania se queda al margen
Es 19 de marzo de 2026 y la guerra en Medio Oriente entra en su tercera semana. Lo que comenzó como un ataque de represalia se ha convertido en un incendio de grandes proporciones que ha envuelto a toda la región. Mientras EE. UU. e Israel lanzan casi a diario nuevos ataques aéreos, la pregunta ya no es si el conflicto escalará, sino qué tan hondo hundirá a la región y a la economía mundial. Y en medio de todo: un presidente estadounidense que no quiere desconectar, y un Israel que se prepara para una larga resistencia.
La duda de Trump: "Las condiciones aún no son lo suficientemente buenas"
De la Casa Blanca llegan estos días señales contradictorias. Por un lado, Donald Trump insiste en que Irán quiere un acuerdo. Por otro, él mismo lo bloquea. En una conversación confidencial con periodistas estadounidenses, soltó la bomba esta semana: "Irán quiere un acuerdo, y yo no lo quiero porque las condiciones aún no son lo suficientemente buenas". Para Trump, un acuerdo debe ser "muy sólido", es decir: Irán debe renunciar por completo a sus ambiciones nucleares. Un objetivo claro, pero el camino hacia él es sangriento. Mientras tanto, el número de muertos en Irán ha superado los 3,000, según reportan activistas de derechos humanos sobre el terreno. Se estima que al menos 1,319 civiles, incluidos 206 niños, están entre las víctimas. Cifras que horrorizan a la comunidad internacional, pero que hasta ahora no han logrado detener la maquinaria militar.
Israel se prepara para semanas de combates
Mientras Trump negocia con cautela, Israel actúa. El ejército se ha preparado para continuar la guerra al menos tres semanas más. Un portavoz militar dio a entender que aún hay "miles de objetivos" en Irán en la lista, y esto hasta la festividad judía de Pésaj, que comienza a principios de abril de este año. Ya no se trata solo de golpes simbólicos. Israel busca destruir de manera sostenible la infraestructura militar de Irán. Especialmente delicado: el uso de bombas antibúnker por parte de EE. UU. Las GBU-72, de más de dos toneladas, se utilizaron para neutralizar posiciones de misiles iraníes en el Estrecho de Ormuz. El estrecho, el cuello de botella del comercio mundial de petróleo, está prácticamente paralizado.
El aliado invisible: La historia de la ayuda de EE. UU. a Irak
No hace falta ser historiador para reconocer la ironía de la historia. Hoy, EE. UU. combate a Irán con toda su dureza. Pero hubo un tiempo en que Washington y Bagdad fueron aliados contra un enemigo común. Quien hoy lea los titulares "Apoyo de EE. UU. a Irak en la guerra Irán-Irak" puede que mueva la cabeza con incredulidad. En la década de 1980, durante la amarga guerra entre Irán e Irak, EE. UU. se alineó claramente del lado de Saddam Hussein, a pesar de todas las violaciones de derechos humanos. Fue el temor a la expansión de la revolución iraní lo que llevó a Washington a formar esa alianza en aquel entonces. Información de inteligencia, imágenes satelitales e incluso ayuda militar directa fluyeron hacia Bagdad para mantener a raya a Irán. Hoy, unos 40 años después, el eje ha girado. Ahora es el propio EE. UU., junto con Israel, quien lanza las bombas sobre Teherán. Un salto mortal histórico que demuestra lo rápido que pueden cambiar las coordenadas geopolíticas.
Protesta en casa: El jefe antiterrorista renuncia
Incluso en el círculo más cercano del gobierno estadounidense crece el descontento. El director del Centro Nacional de Lucha contra el Terrorismo, un republicano y confidente de Trump, ha renunciado. Su acusación es grave: la guerra se inició por insistencia de Israel, no porque EE. UU. estuviera bajo una amenaza inminente. Un hecho notable que demuestra que ni siquiera dentro del "movimiento MAGA" todos apoyan la estrategia actual. La presión sobre Trump aumenta, no solo desde fuera, sino también desde dentro.
Alemania y Europa: Entre la preocupación y el distanciamiento
En Europa se observa con preocupación la evolución de los acontecimientos. Los precios de la gasolina en Alemania se mantienen altos, y los expertos no esperan una pronta relajación. "Mientras el Estrecho de Ormuz esté bloqueado, el precio del petróleo no bajará", pronostica un experto en geopolítica. Las consecuencias económicas ya son masivas. Políticamente, Alemania se mantiene a distancia. El canciller alemán, Friedrich Merz, dejó claro en el Bundestag: "Washington no nos consultó". No habrá participación alemana en la protección de las rutas marítimas, simplemente porque no hay un plan o un mandato para ello. No se quiere ofender al socio, pero tampoco se dejarán arrastrar ciegamente a una guerra cuyo final nadie puede prever.
¿Qué viene ahora?
La situación es estancada. A pesar de los duros golpes, Irán sigue mostrando capacidad de defensa e incluso ha atacado instalaciones energéticas en Catar, una jugada peligrosa que arrastra directamente a los estados árabes del Golfo al conflicto. Trump, en respuesta, amenazó con la destrucción total del campo gasífero iraní de South Pars. La espiral de escalada gira cada vez más rápido. Lo que es seguro:
- Militarmente: Israel se ha preparado para al menos tres semanas más de combates.
- Económicamente: Los precios de la energía se mantienen altos, el Estrecho de Ormuz está bloqueado.
- Políticamente: Incluso en EE. UU. surge resistencia, Europa se mantiene al margen.
Lo que queda es la esperanza de un milagro. O la amarga constatación de que esta guerra aún no ha terminado. La tercera semana acaba de comenzar.