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Manifestación en Lausana: Así mantuvo la calma el carnaval antifascista – Un reportaje desde el lugar

Sociedad ✍️ Luca Müller 🕒 2026-03-28 15:16 🔥 Vistas: 2
Foto de portada

Sábado al mediodía en Lausana. La lluvia azota los adoquines de la Rue de la Mercerie, pero el ambiente está lejos de ser sombrío. Estoy aquí, rodeado de disfraces coloridos, redobles de tambor y el inconfundible olor a almendras garrapiñadas. La verdad es que este día pudo haber sido muy diferente. Los rumores sobre una posible manifestación en Lausana –para ser precisos, sobre marchas de la ultraderecha– mantuvieron a la ciudad en vilo toda la semana. Se escuchaban susurros en los bistrós, se veían miradas preocupadas en los comercios del Flon. Pero lo que veo ahora es una ciudad que no se deja vencer. Un "a pesar de todo" que casi se puede tocar.

Un carnaval con causa

Es el carnaval antifascista, el que ya es toda una tradición aquí. Podría decirse que es la declaración política más ruidosa, colorida y, al mismo tiempo, más clara que tiene Lausana. Recuerdo cuando estos desfiles eran más pequeños, casi un asunto familiar. ¿Pero hoy? Hoy la Place de la Riponne está repleta. Los organizadores dejaron claro desde antes que no rehúyen la provocación, pero que tampoco buscan la violencia. Hablan de un evento que será "alegre y lluvioso", tal como lo anunció la prensa local la semana pasada. Y eso es exactamente lo que es.

Las "Actas de la 14ª Conferencia Interdisciplinaria de Investigación en Biomateriales" –sí, ya sé, el título suena a algo completamente diferente– también se llevaron a cabo esta semana en la ciudad. Pero mientras los científicos intercambiaban ideas en los auditorios de la EPFL sobre los últimos avances en medicina regenerativa, lo que sucedía aquí en las calles era otro tipo de "unión". Una biomateria social, por así decirlo. Porque ¿qué mantiene unida a una sociedad, si no momentos como estos de expresión colectiva?

La escalada anunciada no llegó

Antes del evento se habló mucho de "riesgos". De posibles enfrentamientos entre la extrema derecha y el espectro de izquierda. La policía estaba presente, no hay duda. Pero se mantuvo en un segundo plano. Algo que me llamó la atención: la gente no estaba aquí por miedo, sino por convicción. Un señor mayor con una cabeza de cartón piedra hecha a mano que parecía un comisario de policía me guiñó un ojo y dijo: "Lo que quieren es que nos quedemos en casa. Pero nosotros somos la ciudad".

Ese es el espíritu que define este carnaval. No se trata solo de festejar. Se trata de una manifestación en Lausana que demuestra que el espacio público no se les va a dejar a quienes siembran odio. Hoy vi a mucha gente joven, pero también familias con niños. Era un reflejo de toda la sociedad. Y mientras los desfiles daban sus vueltas por el casco antiguo, todo fue sorprendentemente pacífico. Algunas discusiones concentradas en los márgenes, algunos silbidos contenidos... nada más. El "Carnaval antifascista" se impuso a los agoreros.

  • Ambiente: A pesar de la lluvia, desbordante de alegría y determinación. Los grupos musicales tocaron a todo volumen.
  • Seguridad: Gran despliegue policial, pero sin incidentes de consideración. La consigna fue la desescalada.
  • Mensaje político: Un rotundo rechazo a cualquier forma de extremismo. Muchas pancartas abordaban temas sociales de actualidad.
  • Asistentes: Una mezcla muy variada, desde la escena alternativista hasta turistas curiosos y vaudenses de toda la vida.

Lausana se mantiene alerta

Cuando el desfile se fue disolviendo al caer la tarde y las primeras bandas tocaban sus últimos acordes en los pequeños escenarios del Flon, quedó claro: este día fue un éxito para todos los que viven aquí. La ciudad demostró que no solo en el papel, sino en el corazón, es abierta al mundo. El miedo que se trató de infundir antes del evento no se hizo realidad.

Me quedaré un rato más en la barra, viendo a la gente disfrutar del cierre. Ahora huele a ropa mojada y a vino caliente. Un niño pequeño con un disfraz de Superman arrastra a su padre, que ya está cansado. Las farolas proyectan largas sombras sobre el adoquín mojado. Fue un buen día para Lausana. Un día que demuestra que la mayor fortaleza de esta ciudad no está en el enfrentamiento, sino en la capacidad de unirse, incluso cuando llueve. Y por eso, por eso voy a brindar con un trago ahora.