La radio toma las calles: crónica del X Encuentro de Palique que emociona a Canarias
Un estudio de radio en pleno Triana
Si el otro día paseaste por la calle Triana, en Las Palmas de Gran Canaria, seguro te topaste con una estampa que no se ve todos los días. Micrófonos, cables serpenteando entre los adoquines y un montón de gente agolpada alrededor de una mesa de mezclas. No, no era la filmación de una película. Era Radio Canaria, que se llevó los estudios a la calle para celebrar algo grande: el décimo aniversario de Palique, ese proyecto que lleva diez años demostrando que la radio es mucho más que un simple transistor.
Te juro que se sentía el ambiente en el aire. Gente que paraba el paso, se asomaba a la ventana de su casa o se sentaba en las terrazas a escuchar lo que ahí se cocía. Y es que esto de la radiodifusión en vivo y en directo, cara a cara con la gente, tiene una magia muy especial. Se te olvida que la radio puede ser eso, un altavoz para el barrio, para las risas de los chavos y las historias de los que ya tenemos canas.
Diez años de Palique: educar, emocionar y trascender
Lo de Palique no es un invento de ahora. Llevan diez ciclos escolares metiendo el micro en la educación. Maestros, alumnos, familias... todos han pasado por sus estudios (o por los patios de las escuelas) para demostrar que la radiocomunicación sigue siendo una herramienta increíble. No solo para aprender a hablar bien o perder el miedo escénico, sino para crear comunidad. Durante estos dos días, Triana se ha convertido en el epicentro de esa filosofía.
Hubo de todo:
- Transmisiones especiales en vivo con Radio Canaria, conectando con los centros educativos de todas las islas.
- Talleres para docentes donde compartir tips y experiencias sobre cómo usar la radio en clase. Aquí la raza no solo vino a escuchar, vino a meter las manos.
- Entrevistas a pie de calle con los verdaderos protagonistas: los estudiantes, que contaron qué significa para ellos eso de "hacer radio". Alguno confesó que lo que más le gusta es poner música, y no pude evitar acordarme de cuando yo grababa cassettes con los rollazos de Radiohead para mis cuates.
- Actuaciones musicales improvisadas que salían del propio altavoz de la calle, mezclando el sonido ambiente con las ondas hertzianas.
Lo mejor de todo fue ver la mezcla de generaciones. Abuelos que se acercaban a preguntar por las "válvulas" de antes, y chavitos manejando las mesas de mezclas digitales como si nada. La radio es de todos, y en Triana quedó claro que no entiende de edades.
La radio que trasciende
Cuando cayó la tarde del viernes, y los equipos empezaron a recogerse, aún quedaba gente platicando alrededor de los altavoces. Se notaba que había pasado algo más que un evento institucional. Palique ha conseguido en diez años lo que pocos proyectos educativos logran: que la gente lo sienta suyo. Que un chavo de secundaria te diga que gracias a la radio ha entendido lo que es el trabajo en equipo. O que un profe veterano te confiese que nunca había visto a sus alumnos tan motivados como cuando les pones un micro enfrente.
Y es que, al final, de eso va esto de la radiodifusión. No solo de frecuencias y equipos, sino de emociones compartidas. De un "buenos días" que llega al desayuno de miles de hogares. De una canción que te transporta a otro momento. Como cuando sonó 'Creep' de Radiohead desde los monitores callejeros y todo el mundo, jóvenes y mayores, se quedó en silencio unos segundos, porque esa letra habla de sentirse fuera de lugar, algo que todos hemos sentido alguna vez. Justo lo contrario de lo que pasó en Triana estos días: allí, todos nos sentimos parte de algo.
Larga vida a Palique. Larga vida a la radio.