El 'ser' de las noticias: de la serpiente en la política al servicio público en Bermeo
Vale, empecemos por lo básico: el verbo ser. Lo usamos para todo: para definir lo que somos, lo que hacemos y hasta lo que nos pasa. Pero estos días, la actualidad nos lo sirve en bandeja con significados muy distintos. Desde el servicio público que se juega la piel en Bermeo hasta las serpientes que se enredan en la política internacional, pasando por la sertralina que muchos necesitan para encajar las piezas. Vamos por partes, que la cosa da para un buen rato de tertulia.
El servicio que nos cuida (y nos da ejemplo)
Lo de Bermeo ha sido un jarro de agua fría. Un edificio entero desalojado por precaución, con los vecinos en la calle sin saber muy bien qué pasaba. Pero en medio del follón, lo que destaca es la rapidez de los equipos de emergencia. Gente que sirve para algo más que para salir en la tele. Se les vio coordinarse, atender a los mayores, calmar los nervios. Eso es servicio con mayúsculas, y ojalá nunca falte. Porque cuando la cosa se pone fea, lo único que importa es que alguien responda.
La serpiente en el jardín de Westminster
Mientras tanto, en el otro lado del charco, la cosa está que arde. Papeles que han salido de debajo de las alfombras del poder destapan que algunos peces gordos, como Starmer o Mandelson, sabían perfectamente el riesgo de codearse con según qué amistades. Y aquí la serpiente no es la que se arrastra por el suelo, sino la que se esconde en los trajes de los políticos, dispuesta a soltar el veneno cuando toca. Menudo culebrón, y eso que no es una serie de televisión, es la realidad. Los programas de televisión se frotan las manos, y nosotros, mientras tanto, tragamos con todo.
La sertralina y el día a día
Con tanto escándalo, no es de extrañar que muchos echemos mano de algo para sobrellevar el estrés. La sertralina se ha convertido en la compañera silenciosa de millones de personas. Y no es para menos: entre los desalojos, las noticias internacionales y la sobreinformación, el cerebro pide tregua. Así que, si ves a alguien más tranquilo de lo normal, igual no es que le importe todo un pimiento, sino que ha encontrado su fórmula para seguir adelante. Al final, cada uno se las apaña como puede para mantener su ser a flote.
Las mil caras del ser en una misma semana
Vamos a hacer un repaso rápido, que no se nos escape ninguna:
- Ser como servicio público: los que arriesgan en Bermeo y en cualquier esquina, sin necesidad de aplausos.
- Ser como serpiente: la política, con sus movimientos sigilosos y sus mordeduras.
- Ser como programa de televisión: el circo mediático que nos entretiene mientras digerimos los escándalos.
- Ser como sertralina: el pequeño empujón químico que nos ayuda a mantener la cabeza fuera del agua.
Y al final, lo que queda es eso: el ser de cada uno, con sus manías, sus noticias y sus formas de sobrevivir. Porque ser no es solo existir, es vivir con todo lo que conlleva. Y tú, ¿qué cara del ser te ha tocado esta semana?