La lucha por la ciudad: Así resisten los vecinos para salvar su hospital local
Algo se siente en el aire estos días en Jersey City. Es como la antesala de un partido decisivo, esa sensación eléctrica de que todo está en juego. Solo que esta vez lo que está en juego no es un lugar en la final para Oklahoma City Thunder o otro título del Super Bowl para los Kansas City Chiefs. Se trata de algo mucho más fundamental: la vida y la muerte. Toda una comunidad se ha levantado para luchar por la única sala de emergencias de la ciudad.
He estado cerca de muchos dramas antes, desde los fichajes sorprendentes del Manchester City FC hasta las intensas discusiones sobre la vida amorosa que parecen sacadas de Sex and the City. Pero esto es diferente. Esto es de verdad. Es martes por la noche y frente a la entrada del hospital hay cientos de personas. Jóvenes, mayores, familias enteras. Algunos incluso traen carteles hechos con papel que compraron en Party City. Tienen algo en común: se niegan a dejar que el corazón de la ciudad deje de latir.
¿Qué pasa cuando desaparece la atención de urgencias?
Todo empezó como un rumor, pero ahora fuentes internas del hospital confirman que el miedo es real. Los planes para cerrar la sala de emergencias se han filtrado y la ciudad ha estallado. Hablé con una enfermera que quiso permanecer en el anonimato. "Estamos viendo lo que pasa. Es una locura total. Si esto cierra, significará que una ambulancia tendrá que conducir al menos 20 minutos más. Para alguien con un derrame cerebral o un niño gravemente herido, eso es una eternidad."
Los políticos se han visto arrastrados al huracán. La representante Mikie Sherrill se ha enfrentado a las exigencias de votantes enojados. "¡Votamos por ti para que nos protegieras, no para que nos abandonaras!", gritaba una mujer mientras agitaba una foto de su nieto. Ha habido protestas muy intensas, y el ambiente era tan tenso frente al hospital la madrugada del miércoles que la policía tuvo que hacer varias detenciones.
Lo que la gente común se juega
Para entender el enojo, tienes que imaginarte el día a día. Piensa que tu hijo tiene una convulsión por fiebre a las dos de la madrugada. O que tú mismo sientes un dolor en el pecho. ¿A dónde vas? Hoy la respuesta es fácil. Mañana, si ellos logran lo que quieren, tal vez tengas que cruzar puentes o túneles, horas de atasco, mientras el tiempo se acaba.
Los vecinos se han movilizado en todos los frentes:
- Movilización de base: Vecindarios han organizado turnos para mantener el terreno del hospital ocupado con manifestantes las 24 horas.
- Presión política: La gente asiste en masa a las reuniones del concejo municipal e inunda las oficinas de los políticos locales con cartas y llamadas.
- Comercio local: Tiendas, incluyendo una sucursal de Party City donde pasé, han colgado mensajes de apoyo en sus ventanas y han recolectado dinero para autobuses que llevan gente a las manifestaciones en la capital del estado.
Una ciudad que se niega a rendirse
Esto es más que un edificio. Se trata de la tranquilidad de saber que vives en un lugar que te cuida. Es ese mismo sentimiento de unión que cuando los Kansas City Chiefs ganan un campeonato, o cuando compartes una botella de vino con amigas y te ríes de viejos ligues, igual que Carrie y las chicas en Sex and the City. Es la sensación de pertenecer.
Uno de los arrestados durante las acciones de anoche, un padre de familia local, lo dijo mejor cuando pude hablar con él afuera de la estación de policía: "Nunca había violado una ley en mi vida. Pero esto lo vale. Porque si perdemos el hospital, perdemos el alma de nuestra ciudad."
¿Qué sigue? Es incierto. Pero una cosa es segura: aquellos que creyeron que podían cerrar esta sala de emergencias sin resistencia, subestimaron a Jersey City. Porque cuando una ciudad se une de verdad, puede mover montañas. O al menos, salvar su propio hospital.