Jeroen Dijsselbloem impulsa un plan multimillonario para la venta de TenneT: "Esta es la oportunidad para la innovación"
Cuesta un poco acostumbrarse: Jeroen Dijsselbloem, el hombre que durante años fue el guardián de las reglas presupuestarias europeas, ahora presenta uno de los planes de inversión más agresivos en años. El exministro de Finanzas y expresidente del Eurogrupo ha puesto la mira en la venta de TenneT, el gestor de la red de alta tensión. Y solo quiere una cosa: usar los ingresos, idealmente 10 mil millones de euros, para crear un nuevo gigante de la inversión. Nada de aburridos recortes, sino audacia y visión.
¿Por qué TenneT? ¿Por qué ahora?
La venta de la parte alemana de TenneT lleva tiempo en el aire. Nuestros vecinos del este quieren tomar el control de la red, y Países Bajos parece finalmente dispuesto a cooperar. Eso significa que llegará una gran bolsa de dinero a La Haya. Donde normalmente esa cantidad desaparecería directamente en las arcas del estado para reducir la deuda pública, Dijsselbloem ve una oportunidad única. Según fuentes cercanas, él sostiene: este dinero no debemos gastarlo en gastos corrientes, sino invertirlo en el futuro. Y con ello toca una fibra sensible en un país que lucha con su competitividad y la transición energética.
Dijsselbloem, desde hace tiempo un conocido en el mundo empresarial, está impulsando este plan con fuerza. Quiere que Países Bajos tenga por fin su propio y potente fondo de inversión, como los que Noruega y Dinamarca tienen desde hace años. Pero con un enfoque en lo que se nos da bien: energía, tecnología e infraestructura.
El plan multimillonario en síntesis
¿En qué consiste exactamente? En los círculos políticos de La Haya se especula activamente sobre el siguiente esquema:
- Un capital inicial de 10 mil millones de euros, proveniente de la venta de TenneT. No es dinero prestado, sino capital propio del estado.
- Enfoque en innovación y energía: el fondo debe invertir en hidrógeno, redes inteligentes, tecnología de baterías y otras tecnologías clave para la transición energética.
- Colaboración público-privada: el fondo atrae inversores privados para financiar proyectos, multiplicando así el impacto del dinero público.
- Visión a largo plazo: el fondo no busca beneficios rápidos, sino rentabilidad a largo plazo, tanto financiera como social.
Dijsselbloem enfatiza que esto no es dinero regalado para las empresas. Se evaluará rigurosamente la rentabilidad y el interés estratégico. La idea es que el estado neerlandés se convierta en copropietario de empresas y tecnologías innovadoras y cruciales, fortaleciendo así nuestra posición en Europa.
¿Un cambio de juego o una apuesta?
Por supuesto, también hay críticas. Algunos economistas advierten que el gobierno no debe proporcionar capital de riesgo; eso es algo que debe hacer el mercado. Pero los defensores – y después de todos estos años en el mundo financiero, me incluyo un poco entre ellos – lo ven como un paso necesario. Miren a Alemania, Francia o los países nórdicos: todos tienen fondos de inversión estatal que apoyan sectores estratégicos. Países Bajos se está quedando atrás. Con este plan, Dijsselbloem podría ponerse al día de un plumazo.
A esto se suma que la transición energética requiere una cantidad increíble de dinero. Los gestores de redes, las startups innovadoras y las grandes industrias necesitan capital para realizar el cambio. Un fondo público puede acelerar esas inversiones y, al mismo tiempo, asegurar que sus frutos – piensen en nuevos empleos y oportunidades de exportación – se queden en los Países Bajos.
Los próximos meses
Ahora la pelota está en el tejado de la política. El gabinete y la Cámara de Representantes (Tweede Kamer) deben decidir si adoptan este plan. Dijsselbloem sin duda utilizará su experiencia diplomática del Eurogrupo para convencer a las partes. Los próximos meses serán cruciales. Si logra llevar este plan multimillonario a buen puerto en los intrincados pasillos de La Haya, podría resultar que el pragmático Dijsselbloem sea uno de los pensadores más visionarios de los Países Bajos. Voy a seguir de cerca este tema.
Una cosa es segura: el nombre de Jeroen Dijsselbloem se escuchará a menudo en los próximos tiempos. Y esta vez no será por una operación de rescate en el sur de Europa, sino por una agenda de inversión ofensiva que podría poner a Países Bajos en el mapa. Prepárense.