El delfín blanco avistado en Holanda aparece ahora frente a la costa belga: 'Podría ser el mismo de los años 80'
¿Os acordáis de él? Esa aparición blquísima que hace unas semanas nadaba por la costa holandesa y tenía a todos patidifusos de la emoción? Pues id preparando los prismáticos, porque el delfín blanco ha sido avistado frente a la costa belga. En Blankenberge, para ser exactos. Y os digo una cosa: esta bestia tiene más espíritu viajero que un mochilero con un pase de tren interrail.
Todo empezó con algunos rumores entre los pescadores de Zelanda. Luego apareció frente a la desembocadura del Westerschelde, donde decenas de excursionistas lo grabaron con sus móviles. Ahora nada el famoso delfín blanco chino? No, esperad, esa confusión se aclara rápido. No es una especie tropical, sino una auténtica beluga, de las que normalmente deberían vivir en el helado Ártico. Sin embargo, claramente se siente como en casa en nuestras aguas. Y para mí, esa es la noticia más bonita del mes.
¿Una vieja conocida?
¿Qué hace la historia aún más bonita? Apuesto a que no es la primera vez que este gigante blanco merodea por aquí. Los viejos del lugar —con esto me refiero a los experimentados guardias de aves y biólogos marinos con los que de vez en cuando me tomo una cerveza— susurran que podría ser la misma beluga que apareció en los años 80. Se rumorea que se trata de un ejemplar excepcionalmente longevo, uno que ya tiene décadas a sus espaldas. Ese viejo tendría ahora más de cuarenta años. Para una beluga, eso es anciano, pero no imposible. Imaginaos: ese veterano lleva cuarenta años visitando nuestras costas, nadando entre molinos de viento y buques portacontenedores, y piensa para sus adentros: "Vale, esto no es Groenlandia, pero el arenque no es peor".
Por supuesto, no debemos precipitarnos. Pero el hecho de que haya reaparecido ahora, justo en los mismos lugares donde nadaba en los años 80, me hace saltar todas las alarmas de la nostalgia. Por lo que me cuentan los entendidos, la aparición de una beluga así aquí es excepcional, pero no inimaginable. Y como dijo hace poco aquel viejo pescador de Zelanda: "Conozco cada aleta dorsal en estas aguas, y a esa blanca la conozco". ¿Quién soy yo para llevarle la contraria?
De musa a lienzo mural
Su popularidad es imparable, desde luego. Allá donde va, la gente deja sus barcas flotando para echarle un vistazo. Y los fans más acérrimos van un paso más allá. Hace poco vi a alguien que se había comprado un enorme tapiz con la ilustración de un delfín blanco. Ya sabéis, de esos de formato XXL de 180x120 cm, donde aparece nadando en aguas azules. Como si quisieran llevarse un pedacito del mar a la pared. Y lo entiendo. Cuando has visto nadar a una criatura tan majestuosa en persona, quieres conservar esa sensación cada día. Incluso hay cuadros en lienzo de él, con un delfín blanco en un círculo azul. Arte para la pared, inspirado por la naturaleza. Eso sí que es emoción pura.
¿Dónde podrías encontrarlo?
Por si queréis salir a buscarlo, estos son los puntos calientes donde se le ha visto estos últimos días:
- Frente a la costa de Blankenberge: Aquí fue visto por última vez, nadando hacia el noroeste.
- Desembocadura del Westerschelde: Un lugar muy frecuentado por él, seguramente por la corriente rica en nutrientes.
- Entre Zeebrugge y Cadzand: En la zona fronteriza donde los Países Bajos y Bélgica se encuentran en el mar.
Así que, coged el coche, o mejor aún, subíos a la bici, y vigilad el horizonte. Quién sabe, quizá mañana ese delfín blanco nade frente a vuestra costa. Y si lo veis, guiñadle un ojo. Igual os devuelve el guiño, ese viejo lobo de mar.