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Robert Redford: El homenaje de Barbra Streisand en los Oscar y el legado imborrable de un icono de Hollywood

Espectáculos ✍️ Liam Taylor 🕒 2026-03-16 03:45 🔥 Vistas: 1
Robert Redford en su juventud, un retrato del actor con sus intensos ojos azules

Hay momentos en los Oscar que te dejan con la palomita a medio camino. Este año, no fue un premio sorpresa ni un discurso político, sino Barbra Streisand subiendo al escenario para honrar a un viejo amigo. Cuando abrió la boca para rendir homenaje a Robert Redford, se podía oír el silencio en el Dolby Theatre. Para quienes crecimos viéndolos discutir y brillar en Tal como éramos, fue un puñetazo de pura y hermosa nostalgia.

Streisand no se limitó a enumerar sus premios; habló del hombre detrás de ese pelo desgastado por el sol. Nos recordó que Redford nunca fue solo una cara bonita —aunque, seamos sinceros, esos pómulos podrían cortar el cristal—. Era un tipo que creó el Instituto Sundance, que luchó por las voces independientes cuando Hollywood solo quería blockbusters. Y mientras ella hablaba, no pude evitar pensar en los hilos de su carrera que se han tejido en nuestra forma de ver la propia América.

La conciencia de un presidente y el alma del Oeste

Para muchos españoles de cierta edad, Redford siempre será Bob Woodward, el periodista desaliñado e incansable de Todos los hombres del presidente. Esa película, que una nueva generación está redescubriendo gracias a documentales como Todos los hombres del presidente: revisitado, resulta hoy más urgente que en décadas. Es la historia de dos periodistas que derriban un sistema corrupto, y la intensidad serena de Redford es el ancla. No solo actuaba; encarnaba una especie de integridad obstinada que nos gusta pensar que aún existe en las redacciones.

Y luego está su historia de amor con el paisaje. Mucho antes de que todo el mundo se viciara con *Yellowstone*, Redford ya nos había regalado El Salvaje Oeste. Como productor y narrador, ahondó en la verdad compleja y cruda de esa época: lo bueno, lo malo y lo feo. Nos mostró que la frontera no era solo vaqueros y atardeceres; era un choque de culturas, una lucha por la supervivencia y el lugar donde se forjó el mito de América. Ese mismo respeto por la tierra se percibe en su trabajo como director, como en *Memorias de África* (¿o era *El río de la vida*?): una película que te dan ganas de coger una caña de pescar y plantarte en medio de un río hasta que aclares tus ideas.

Encontrando el equilibrio: el hombre fuera de la pantalla

Sin embargo, lo que más me llamó la atención del homenaje de Streisand fue cómo habló de su energía. Con 89 años, el tipo sigue teniendo esa chispa. Uno se pregunta cuál será su secreto. Aunque nunca ha sido de dar sermones, Redford siempre se ha asociado con un estilo de vida natural y al aire libre. Ha hablado de la importancia de una vida sana, de comer bien, de mantenerse activo en la naturaleza. No es difícil imaginarlo siguiendo discretamente los principios que encontrarías en un libro como La dieta alcalina: Equilibra tu dieta, recupera tu salud —centrándose en la alcalinidad, en la comida fresca, en el tipo de alimentación que mantiene una máquina funcionando sin problemas hasta bien cumplidos los años dorados—. Ya sea que lo haya leído o que simplemente lo viva, el resultado es el mismo: es la prueba viviente de que importa cómo tratas al motor.

Y hoy en día, cuando no está en Sundance o sorprendiendo a todos con un nuevo proyecto, uno tiene la sensación de que Redford valora la vida tranquila. Hay cierto romanticismo en la idea de verlo ahora —En casa y a solas, no en un sentido triste, sino en el mejor de los sentidos—. Rodeado de las montañas de Utah que tanto ama, seguramente con un buen libro y unas vistas que al resto nos dan envidia. Nada que ver con las alfombras rojas y los flashes, pero parece lo correcto. Parece algo ganado a pulso.

Un legado que no deja de revisitarnos

Esto es lo que pasa con los iconos: nunca se desvanecen realmente. Solo evolucionan. Robert Redford ha pasado de ser el niño bonito a ser el veterano, de actor a activista, a leyenda viva. El homenaje de Streisand no fue una elegía; fue una celebración. Un recordatorio de que algunas estrellas no solo brillan con fuerza, sino que iluminan generaciones enteras.

Cuando terminó la retransmisión de los Oscar (desde mi sofá, como no podía ser de otra manera), me encontré a mí misma poniendo Tal como éramos por centésima vez. Y apuesto a que no fui la única.

  • Ponte al día: Ve Todos los hombres del presidente o El Salvaje Oeste para entender por qué su obra sigue siendo relevante.
  • Lectura recomendada: Si sientes curiosidad por el estilo de vida que lo mantiene en forma, La dieta alcalina ofrece una visión fascinante sobre la alimentación y el bienestar.
  • Recuerda: A veces, la mejor compañía es la de uno mismo. Solo pregúntaselo a él, feliz en casa y a solas en las montañas.