Michel Peiry: El "Sádico de Romont" permanecerá entre rejas – Un nuevo fallo judicial confirma su peligrosidad
Hay imágenes que se graban a fuego en la memoria: Michel Peiry, un hombre de aspecto anodino con gafas, que a finales de los años 70 y principios de los 80 sumió a Suiza en el terror y el pánico. Ahora, en marzo de 2026, una nueva decisión judicial demuestra que el miedo que inspira no se ha disipado ni a día de hoy. El "Sádico de Romont" no podrá, por el momento, disfrutar de salidas acompañadas de prisión. El Tribunal Federal ha confirmado una resolución previa de instancias inferiores: el riesgo de reincidencia sigue siendo "claro y considerable".
Cinco asesinatos, un dolor infinito
Entre 1977 y 1981, Peiry acabó de manera brutal con la vida de al menos cinco jóvenes. Atraía a sus víctimas, que hacían autostop, a su coche, las torturaba y, a menudo, las abandonaba con el cuerpo mutilado. Los forenses hablaron de un nivel de crueldad difícilmente igualable. Por estos crímenes, Peiry recibió su escalofriante apodo: "Le Sadique de Romont". Durante mucho tiempo, los medios se refirieron a él como "el asesino en serie homosexual olvidado de Suiza" — un calificativo que alude a su homosexualidad, pero también al hecho de que sus crímenes quedaron en ocasiones eclipsados en la opinión pública por otros casos igualmente impactantes.
El artista tras las rejas
Pero Michel Peiry no es solo un asesino convicto. Tras los muros del centro penitenciario, comenzó a pintar, y sus obras encontraron un insólito camino hacia la opinión pública. Algunos de sus trabajos, que a menudo representan escenas sombrías y de apariencia surrealista, forman hoy parte de la Colección de Art Brut de Lausana. El llamado "arte bruto" o "arte marginal" reúne obras de internos de hospitales psiquiátricos o prisiones. Las pinturas de Peiry se han convertido en objetos codiciados por coleccionistas, lo que provoca una constante indignación entre los familiares de las víctimas. Ellos lo ven como una burla a la memoria de los asesinados.
Por qué no puede salir
Peiry, hoy de 76 años, había albergado la esperanza de poder salir del centro, al menos bajo supervisión, ya fuera para dar paseos o hacer recados. Sin embargo, las autoridades judiciales le han dado un rotundo 'no'. Los peritos coinciden: la estructura de la personalidad de Peiry no ha cambiado de manera fundamental. Si bien se ha vuelto más tranquilo con la edad, su profunda inclinación a la violencia y la desviación sexual persiste. "No se le puede simplemente soltar así en el mundo", afirmó un psicólogo penitenciario de larga trayectoria que ha seguido el caso durante décadas. "La probabilidad de que reincida es sencillamente demasiado alta."
Lo que perdura es la conmoción
La decisión del Tribunal Federal significa para Peiry: cadena perpetua es cadena perpetua, al menos en lo que respecta a la libertad real. En su celda podrá seguir pintando, seguir plasmando sus pensamientos en papel. Para los familiares de sus víctimas, esto es un escaso consuelo. Ellos deben vivir con el hecho de que el hombre que les arrebató lo que más querían sigue existiendo, aunque encerrado.
- 1977–1981: Cinco asesinatos probados de jóvenes en la Suiza francófona.
- Apodo: "Sádico de Romont" debido a la crueldad extrema de sus crímenes.
- Arte: Las pinturas de Peiry están presentes en la prestigiosa Colección de Art Brut en Lausana.
- Actualidad: El Tribunal Federal deniega las salidas acompañadas – riesgo demasiado alto.
Michel Peiry seguirá siendo, pues, para siempre el "Sádico de Romont", un nombre que en Suiza seguirá poniendo los pelos de punta durante mucho tiempo.