El designado por Trump, Joe Kent, dimite en protesta por la guerra con Irán y afirma que "no había una amenaza inminente"
Bueno, amigos, al final pasó. Alguien dentro de la administración Trump se ha plantado y ha dicho "hasta aquí hemos llegado". Y no es alguien cualquiera: hablamos de Joe Kent, el Director del Centro Nacional de Contraterrorismo. El martes salió por la puerta, y la carta de dimisión que publicó en X es de esas lecturas que te hacen parar el café a media mañana y quedarte mirando la pantalla.
Para los que seguimos el conflicto en Oriente Próximo, esto es un auténtico terremoto. Kent no se ha ido por las buenas con una excusa políticamente correcta de "pasar más tiempo con la familia". No, ha ido a la yugular (nunca mejor dicho) y ha afirmado explícitamente que Irán no representaba "ninguna amenaza inminente para nuestra nación". Piensen en eso un momento. No es un diputado cualquiera; es el tipo cuyo trabajo era rastrear amenazas terroristas, y está diciendo que la justificación de la administración para ir a la guerra no se sostiene.
Una voz desde dentro
Lo que hace que la dimisión de Kent sea tan impactante es su propia historia. No es un burócrata que ha pasado toda su carrera detrás de un escritorio. Antes de asumir este cargo, Joe Kent fue Boina Verde y realizó 11 misiones de combate en 20 años, y después se convirtió en agente de la CIA. Y aquí viene la parte que realmente conmueve: su primera esposa, Shannon, murió en un atentado suicida en Siria en 2019 mientras servía como criptóloga de la Armada. Su condición de familiar de un caído en combate es absolutamente intachable.
En su carta de dimisión, hizo valer esa historia personal: "Como veterano que ha ido a combatir 11 veces y como esposo de una caída que perdió a mi querida esposa Shannon en una guerra fabricada por Israel, no puedo apoyar el envío de la próxima generación a luchar y morir en una guerra que no beneficia en nada al pueblo estadounidense". Cuando alguien que ha hecho ese sacrificio habla, hay que escucharle.
El factor Israel
Y aquí es donde se pone realmente interesante, y donde Kent ha pisado muchos callos. No se limitó a culpar a la administración; señaló directamente a las presiones israelíes. En su carta, describió lo que calificó como una "campaña de desinformación" por parte de "altos cargos israelíes y miembros influyentes de los medios de comunicación estadounidenses" que, según él, engañaron a Trump para que creyera que Irán era una amenaza inminente.
"Esa cámara de eco se utilizó para engañarle y hacerle creer que Irán suponía una amenaza inminente para Estados Unidos, y que si atacaba ahora, había un camino claro hacia la victoria", escribió Kent directamente al presidente. Luego soltó la comparación histórica que realmente duele: "Eso era mentira y es la misma táctica que usaron los israelíes para arrastrarnos a la desastrosa guerra de Irak".
Ay. Para cualquiera que recuerde cómo acabó la guerra de Irak —miles de vidas estadounidenses, billones de dólares, caos regional— esa comparación cae como una losa.
El coste humano
Hablemos de números un momento, porque importan. Desde que EE. UU. e Israel lanzaron los ataques contra Irán el 28 de febrero, al menos 13 militares estadounidenses han muerto, otros diez han resultado gravemente heridos y unos 200 han sufrido heridas. No son cifras abstractas: son chicos de pueblos pequeños, de lugares como los que tenemos aquí en España. Y el argumento de Kent es que nada de eso era necesario.
Las consecuencias políticas ya se están extendiendo. El líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, fue rápido en reaccionar publicando en X: "Donald Trump ha creado un desastre en Oriente Próximo y está claro que no tiene ningún plan para terminarlo". Pero no son solo los críticos demócratas de siempre. Incluso dentro del mundo MAGA, voces como la de Tucker Carlson se han manifestado en contra de la guerra, y Marjorie Taylor Greene —difícilmente una pacifista— la calificó de "AMÉRICA PRIMERO, NO". Cuando la extrema derecha y los servicios de inteligencia empiezan a coincidir en que una guerra es una mala idea, es que algo no va bien.
¿Y quién es Joe Kent, realmente?
Antes de santificar al hombre, debemos ser honestos y ver el panorama completo. Joe Kent es una figura complicada, por decirlo suavemente. Se presentó sin éxito al Congreso en 2022 en una campaña donde sus vínculos pasados con figuras de extrema derecha —incluidos simpatizantes nazis y negacionistas del Holocausto— fueron un gran problema. Ha promovido teorías conspirativas sobre las elecciones y ha llamado a los asaltantes del 6 de enero "presos políticos". La senadora Patty Murray dijo durante su confirmación que era un "teórico de la conspiración que profesa puntos de vista supremacistas blancos".
Así que no, no es un héroe sin tacha. Pero quizá eso es precisamente lo que hace que esta dimisión sea tan significativa. Cuando incluso el designado por Trump, cercano a la extrema derecha y que apoya teorías conspirativas, dice que la guerra se basa en una mentira, uno tiene que preguntarse: ¿quién queda para defenderla?
¿Y ahora qué?
El Centro Nacional de Contraterrorismo se queda ahora sin un director confirmado por el Senado en medio de una guerra. Eso no es lo ideal, desde ningún punto de vista. Kent instó a Trump en su carta a "cambiar el rumbo", pero con 13 estadounidenses ya muertos y la maquinaria militar en marcha, cambiar el rumbo nunca es tan fácil como parece.
Para los españoles que lo ven desde fuera, todo este lío debería resultarnos incómodamente familiar. Ya hemos visto cómo nuestros vecinos al otro lado del charco se dejan arrastrar a atolladeros en Oriente Próximo, siempre con alguna amenaza urgente que luego resulta no ser tan urgente como la pintaban. La diferencia esta vez es que la advertencia viene de dentro de la propia casa: de un familiar de un caído, un veterano de fuerzas especiales, un designado por Trump que miró los informes de inteligencia y decidió que no podría vivir con su conciencia si se callaba.
Como dijo Kent en su despedida: "Que Dios bendiga a Estados Unidos". Desde aquí, solo esperamos que prime la cordura antes de que más familias reciban esa temida visita.
Claves de la dimisión de Joe Kent
- Oposición directa: Kent afirmó explícitamente que Irán no representaba "ninguna amenaza inminente" y que engañaron a EE. UU. para ir a la guerra.
- Sacrificio personal: Como veterano de 11 misiones y familiar de un caído, sus críticas tienen un peso único.
- Presiones israelíes: Kent culpó a altos cargos israelíes y al "lobby estadounidense" de fabricar el consenso para la guerra.
- Coste humano: Al menos 13 militares estadounidenses han muerto desde el inicio de las operaciones el 28 de febrero.
- Consecuencias políticas: Las críticas llegan ahora tanto de demócratas como de parte de la base MAGA.
Y si necesitan un respiro de todo este drama político, ¿puedo decir —sin relación alguna— que si no han visto lo que hace Joe Kent-Walters con su personaje Frankie Monroe, se están perdiendo un humor británico verdaderamente desquiciado? El hombre ganó el premio al Mejor Nuevo Talento en el Festival Fringe de Edimburgo por algo, y su espectáculo Joe Kent-Walters is Frankie Monroe: DEAD!!! (Good Fun Time) es, al parecer, lo mejor del Fringe este año. A veces uno necesita un presidente de un club de trabajadores venido del infierno para recordar que el entretenimiento puede ser... entretenido.
Pero volviendo al Joe Kent serio: esta historia no va a desaparecer. Cuando el máximo responsable de contraterrorismo dimite en mitad de una guerra y califica todo el asunto de mentira, las preguntas no se acaban solo porque haya vaciado su despacho.