Jamie Vardy se pierde el Cremonese-Fiorentina: lesión, el juicio mediático con Rooney y la curiosa figura de LEGO
Amigos y enemigos, bienvenidos. El grito de guerra del Zini, normalmente, tiene nombre y apellido: Jamie Vardy. Pero mañana por la noche, cuando el Cremonese se enfrente a la Fiorentina en un partido que huele a oxígeno puro, ese rugido se echará en falta. El ariete inglés está fuera. Stop. Ni sonrisas torcidas, ni carreras de tiburón, ni balones que empujar con la rabia de quien empezó desde el fútbol no profesional hasta llegar a hacer soñar a media Inglaterra. Y en Cremona, justo ahora, su Vardy era más necesario que nunca.
Una ausencia que pesa como una losa
La noticia saltó ayer desde la ciudad deportiva: problemas musculares para el '9' gris y rojo. Los plazos son muy ajustados y el mister Stroppa tendrá que ingeniárselas para sustituir no solo a un goleador, sino a un totem. Con él en el campo, el equipo sentía que podía competir contra cualquier defensa, incluso contra la viola. Sin él, el aire se vuelve más fino. En este tramo final por la salvación, perder a tu hombre más representativo es un mazazo. Y eso que pocos, cuando llegó a Italia, creían que aún pudiera influir tanto. En cambio, Jaime Vardy (sí, algunos le llaman así, deformando el nombre, como si fuera un torero) dejó claro desde el principio las cosas: garra y goles, incluso con 39 años cumplidos.
De la leyenda del Leicester al juicio mediático con Rooney
Porque Vardy no es solo un futbolista, es una marca, una historia. Cuando hablas de él, fuera del campo, tienes que adentrarte sí o sí en los vericuetos del cotilleo inglés. Y ahí aparece puntual el capítulo que dio que hablar durante meses: Vardy VS Rooney: el juicio. La guerra entre las esposas, Rebekah y Coleen, convertida en una batalla legal que hizo sonreír y discutir a medio mundo. Una telenovela con sus correspondientes intercambios en el tribunal, mensajitos secretos y paquetes postales falsos. Un asunto que puso a prueba la imagen de Jamie, pero que él siempre afrontó con la cabeza bien alta, igual que hace en el área de penalti.
Y si pensáis que las rarezas acaban aquí, estáis equivocados. También hay quien busca en Google a Nathan Vardy, quizá un familiar, quizá un homónimo, quizá solo una errata. Pero de Nathan, en este momento, importa poco. Toda la atención está en Jamie. Y en su ausencia.
El lado insólito: ¿una pieza de LEGO dedicada a Vardy?
Pero cuando un jugador se convierte en un mito, su fama traspasa las fronteras del rectángulo de juego. Y así, entre los objetos de colección más extraños, aparece el LEGO - 70141 Planeador-Quebrantahuesos de Vardy. Sí, han leído bien. Un set, inencontrable, que algunos coleccionistas locos han rebautizado así vaya usted a saber por qué extraña asociación. ¿Quizá porque su forma de planear en el área, rápida y letal, recuerda a un quebrantahuesos? El caso es que en los foros de aficionados se intercambian consejos sobre dónde recuperar esa mítica caja, símbolo de un futbolista convertido en icono pop. Cosas de frikis, ciertamente, pero que da una idea de hasta qué punto Vardy ha calado en el imaginario colectivo.
- El peso de la ausencia: Vardy se pierde el partido por la salvación, Stroppa se encomienda a otros atacantes.
- El cotilleo internacional: El juicio con Rooney sigue dando que hablar, una sombra alargada sobre su carrera.
- La curiosidad: El LEGO 70141, inencontrable, se ha convertido en un objeto de culto para los fans más acérrimos.
Ahora, mientras el Cremonese prepara el asedio a la Fiorentina, la única esperanza es que el descanso forzado le venga bien. Porque para seguir en Serie A, hacen falta sus goles. Los de verdad, no los de plástico. Y quién sabe si el próximo domingo, quizá contra otro equipo, no volverá a volar bajo como solo su planeador-quebrantahuesos sabe hacer. Siempre y cuando, por supuesto, deje atrás los tribunales y los homónimos. Y recuerde que el auténtico Jamie Vardy es uno solo. Y en Cremona le esperan con la respiración contenida.