Incendio a bordo del USS Gerald R. Ford: el portaaviones más poderoso del mundo, a prueba de fuego en el Mar Rojo
Hay imágenes que valen más que cualquier comunicado oficial. Esta, tomada desde la cubierta de vuelo del USS Gerald R. Ford mientras un MH-60 Knighthawk despega con la luz rasante, rezuma poderío. Pero entre bastidores, el gigante estadounidense está atravesando una tormenta muy distinta.
Incendio en una lavandería, 600 marineros desalojados
Estamos a 12 de marzo de 2026. El USS Gerald R. Ford (CVN-78) está desplegado en el Mar Rojo como parte de la Operación Furia Épica, la contundente respuesta militar contra Irán. De repente, salta la alarma. Detectores de humo. Pasillos que se llenan de humo. El fuego se ha declarado en los conductos de ventilación de la lavandería principal. Nada "glorioso", solo un conato que podría haber terminado en tragedia.
Lo que los primeros comunicados de la Armada estadounidense presentaron como un incidente menor – "dos marineros heridos leves, el buque en pleno funcionamiento" – duró en realidad más de treinta horas. Treinta horas luchando contra las brasas que ardían en los conductos de aireación. Balance: más de 600 marineros desalojados de sus literas, algunos obligados a dormir en el suelo de talleres o bajo las cubiertas de vuelo, convertidas en dormitorios de fortuna. Sin víctimas graves, pero la moral bajo mínimos.
El monstruo nuclear y sus vulnerabilidades
El USS Gerald R. Ford es el portaaviones más caro y avanzado jamás construido. Propulsión nuclear, 100.000 toneladas, 75 aeronaves y el famoso sistema EMALS para catapultar cazas. Un escaparate tecnológico. Pero esa complejidad tiene un precio. El incendio puso de manifiesto las debilidades de su arquitectura integrada: una vez que las llamas se adentran en la red de ventilación, todo el buque está conectado. Un auténtico desafío para los equipos de seguridad.
Y no es el primer contratiempo. La misión en curso es interminable –casi diez meses seguidos en la mar, un récord en décadas–. Sin olvidar los problemas sanitarios recurrentes. El sistema de vacío de los inodoros, una tecnología tomada de los cruceros, se satura regularmente. Han encontrado trozos de tela e incluso cuerda en las tuberías. Los técnicos encadenan guardias de 19 horas para desatascar los baños. La imagen del todopoderoso Tío Sam se resiente.
Del Mar Rojo al Caribe, la caza del iraní
Lo que hace tan estratégico a este buque es su movilidad. Antes de perseguir a Irán en el Golfo, el grupo de ataque del Ford estaba frente a Venezuela en operaciones antinarcóticos. Atravesó el Canal de Suez, hizo escala en Creta y hoy surca el Mar Rojo para impedir cualquier intento de bloqueo del Estrecho de Ormuz.
El contexto es explosivo. Estados Unidos e Israel están oficialmente en guerra contra Teherán, y el Ford es la pieza clave del dispositivo. Como era de esperar, los iraníes se apresuraron a comentar el incendio: "Esto es solo el principio, vuestros problemas son internos". Propaganda de guerra, sin duda, pero hace mella en una agotada dotación.
El fantasma del USS John D. Ford
Indagando un poco en la historia, descubrimos que el nombre "USS Ford" no es nuevo. En la década de 1920, un destructor llamado USS John D. Ford (DD-228) ya surcaba los mares de China. Ese pequeño buque de la clase Clemson, armado con solo cuatro cañones, hizo frente a la flota japonesa en 1942 durante la desastrosa batalla del Mar de Java. Sobrevivió, aguantó los golpes y terminó su carrera como transporte de tropas.
Hay un paralelismo sorprendente entre aquel "pequeño Ford" resistente y el gigante actual. Ambos se enfrentaron al fuego, al desgaste, al enemigo. Como si en el ADN de la Armada estadounidense, el nombre Ford rimara con resiliencia. El viejo destructor fue vendido para chatarra en 1947. El portaaviones acaba de demostrar que puede resistir un golpe y permanecer en la línea de fuego.
¿La lavadora, el talón de Aquiles del Pentágono?
Al final, este episodio nos recuerda una verdad simple pero a menudo olvidada: un portaaviones, aunque sea nuclear, sigue siendo una ciudad flotante de 5.000 almas. Con sus tuberías, sus lavadoras, sus averías y su ropa sucia. La diferencia es que aquí la ropa sucia se lava en plena zona de guerra, bajo la amenaza de misiles balísticos y drones. El incendio en la lavandería del Ford no es un detalle curioso, es una llamada de atención. Muestra los límites de la hipertecnología cuando el factor humano –y su agotamiento– entra en juego. Y vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que solo este buque puede plantear: ¿hasta dónde se puede exprimir la máquina antes de que se rompa?
En resumen, lo que hay que saber:
- El incidente: Incendio grave en la ventilación de la lavandería el 12 de marzo, controlado tras 30 horas.
- Daños personales: Dos marineros heridos leves, pero más de 600 personas desalojadas de sus lugares de descanso.
- El contexto: El USS Gerald R. Ford lleva casi 10 meses en misión de combate contra Irán (Operación Furia Épica).
- Antecedentes: El buque ya arrastra problemas recurrentes con su sistema de tratamiento de aguas residuales.
- El legado: Otro USS Ford, el destructor John D. Ford, sobrevivió a feroces combates en 1942.