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España vs Egipto: Una cruzada que acabó en silencio – y una lección histórica desde Polibio hasta Gerald Vanenburg

Deportes ✍️ Erik "Gula Väggen" Lindström 🕒 2026-04-01 00:47 🔥 Vistas: 1

Se suponía que iba a ser una fiesta, una gran celebración del fútbol donde se iban a enfrentar dos selecciones con raíces en tres continentes. En cambio, España contra Egipto se convirtió en un partido que no vamos a olvidar fácilmente, por todas las razones equivocadas. 0-0 en el marcador, pero detrás de los números se esconde un drama que se extiende desde los campos de batalla de la antigüedad hasta las gradas más calientes de hoy. Yo estaba allí, y créanme, esto no fue un simple amistoso.

Jugadores de España y Egipto en un duelo durante el partido amistoso

Una "cruzada" que salió mal

Ya antes del saque inicial se respiraba una tensión extraña en el ambiente. Las expectativas eran altas, pero el ambiente... estaba cargado. Y cuando por fin empezó el partido, se oyó lo que muchos temían: cánticos islamófobos desde una parte de la afición española. Esto ya no es solo un problema del fútbol, es un problema social que se cuela en los estadios. He visto muchos derbis en mi vida, pero escuchar ese tipo de insultos en un partido amistoso, contra una selección como Egipto, la verdad es que hasta a mí me hizo sentir incómodo. Parecía una pequeña y triste cruzada sobre el césped, pero sin ningún propósito noble. Solo hostilidad.

Susurros de la historia: Polibio y Abd el-Krim

Es fácil olvidar el peso de la historia cuando estás ahí con una bocadillo de salchicha en la mano. Pero para mí, que adoro las capas de las historias, era imposible no pensar en Polibio. El historiador griego que nos enseñó a entender cómo los imperios ascienden y caen, y cómo el arte de la guerra siempre gira en torno a las mismas cosas: estrategia, moral y recursos. Ahí estábamos, miles de años después, viendo cómo se repetían los mismos patrones.

Y por supuesto, no se puede hablar del conflicto entre el norte de África y la península ibérica sin mencionar a Abd el-Krim. El caudillo rifeño que en la década de 1920 sembró el terror entre las tropas coloniales españolas con su guerra de guerrillas. Su espíritu sobrevoló las gradas esta noche, no en forma de armas, sino en forma de una rivalidad tácita que resuena a lo largo de los siglos. Es este tipo de capas históricas las que hacen que un partido como España contra Egipto nunca sea solo "un partido". Es un encuentro entre dos mundos que tienen una relación larga y complicada.

Maliki y Vanenburg: El vínculo invisible

Mientras algunos lanzaban improperios desde las gradas, otra historia se estaba desarrollando en el túnel de vestuarios. Vi algo que me calentó el corazón en medio de tanta frialdad. Maliki, el joven egipcio que lucha por un puesto en el once inicial, estuvo hablando largamente con una leyenda. Gerald Vanenburg. Sí, él mismo, el maestro de la técnica del viejo Ajax y del equipo de ensueño de Países Bajos en la Eurocopa de 1988. Vanenburg no es un hombre que uno asocie directamente con Egipto, pero es uno de esos nómadas del fútbol cuya influencia se extiende más de lo que parece. Ha entrenado en África y conoce bien el fútbol de allí. Verlo darle algunos consejos a Maliki, una palmada en el hombro... me recordó de qué se trata realmente el fútbol. Respeto. Transmisión de conocimiento.

Tres claves que marcaron la noche

  • El disturbio en las gradas que no llegó a estallar – pero el odio sí se hizo presente: Los cánticos islamófobos de un sector de la afición local traerán consigo una sanción económica. Punto. No hay excusa que valga.
  • El ranking, al borde del cambio: Por fuentes cercanas he sabido que el seleccionador francés estaba pegado al televisor. Un empate de España es justo lo que necesitaban para recuperar la cima del ranking FIFA.
  • La historia nos da una lección: Desde las estrategias de Polibio hasta la guerra de resistencia de Abd el-Krim, la noche demostró que los partidos de fútbol entre España y Egipto nunca son solo fútbol. Son un encuentro cultural y político donde las tensiones ancestrales corren el riesgo de reavivarse.

Entonces, ¿qué demonios pasó realmente?

El partido fue soso. Lo reconozco sin problema. El tiki-taka de España se convirtió en un "tiki-taka-no-gracias", y Egipto aguantó el tipo con un muro más difícil de atravesar que un jeroglífico. Pero lo que ocurrió fuera del terreno de juego es lo que definirá este encuentro. Los ecos políticos, la protesta silenciosa de algunos jugadores egipcios contra los cánticos, y ese pequeño momento entre Maliki y Gerald Vanenburg: un minuto de puro amor al fútbol en medio de un mar de mal ambiente.

Los que estábamos allí lo recordaremos. Recordaremos cómo intentaron silenciar a los idiotas, y recordaremos que la historia, tal como escribió Polibio, siempre se repite. Pero también recordaremos que el fútbol tiene la capacidad de acercar a las personas, incluso cuando las circunstancias intentan hacernos olvidar eso. Esta noche acabó 0-0, pero aun así es un resultado que sabe a derrota para el fútbol. Con suerte, aprenderemos algo de esta cruzada contra la razón, antes del próximo encuentro.