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LMZ Pluto en apuros: Evacuación dramática en el mar de Noruega

Noticias ✍️ Kjell Bråteng 🕒 2026-03-25 13:41 🔥 Vistas: 1

Ha sido una de las jornadas más dramáticas en el mar que recuerdo en mucho tiempo. Mientras la tormenta azotaba el mar de Noruega, saltó una alerta de emergencia que puso en vilo a todos los que trabajan en el sector marítimo en el norte de Noruega, pegados a las pantallas con una tensión añadida. Se trataba del buque LMZ Pluto, un barco que de repente se encontró en un infierno de olas y viento frente a nuestra costa.

LMZ Pluto en medio del mal tiempo en el mar de Noruega

Todo comenzó en la madrugada. El barco, un mercante, reportó problemas graves. El mensaje era escueto, pero la gravedad se palpaba: solicitaban una evacuación inmediata. El tiempo era exactamente tan adverso como sabemos que puede llegar a ser por aquí cuando las borrascas se desatan con furia. Las rachas de viento alcanzaron fuerza de huracán durante un periodo, y el oleaje era tan imponente que incluso los buques de mayor tamaño se convertían en meros corchos.

Lo peculiar de este caso, que quizás no todo el mundo conoce, es que el barco estuvo a la deriva durante varias horas fuera de la plataforma continental noruega. ¿Es que no había nadie a bordo al final? Pues sí, la tripulación estaba, pero en una situación extremadamente vulnerable. De inmediato se movilizaron los helicópteros de rescate de Sola y las lanchas de salvamento de nuestras sociedades de rescate. He seguido operaciones de rescate durante muchos años, y debo decir que la labor que se realizó aquí fue de auténtico nivel mundial. Es cuando el temporal arrecia con más fuerza cuando se demuestra de lo que están hechos estos equipos.

Mientras reinaba el caos en el mar, me quedé pensando en lo surrealista que puede resultar. Allí fuera, gente luchando por su vida con un temporal de mil demonios, mientras nosotros en tierra estábamos seguros y a salvo. Me recordó a lo que un viejo patrón me dijo una vez: "En el mar, siempre estás a un error de cálculo de la catástrofe, pero también a un rescatador de estar a salvo". Anoche, ese delicado equilibrio fue más patente que nunca.

En la operación de rescate participaron varios agentes. Permítanme enumerar lo que se movilizó realmente:

  • Helicópteros de rescate del Escuadrón 330 – se presentaron en un tiempo récord a pesar de las condiciones.
  • La lancha de salvamento RS «Erik Bye» – unos veteranos abriéndose paso entre olas que habrían hecho que cualquiera se quedara en casa.
  • Varios buques mercantes de la zona – porque así es el código en el mar; se para sin importar a dónde se vaya.

Y aquí es donde entra lo filosófico. Durante todo este proceso, estuve esperando noticias y de repente me entraron ganas de hojear un viejo libro que tengo por casa. Es una edición española de algo que ha estado en mi estantería durante años: Nietzsche Obras Eternas. Puede que parezca fuera de lugar mencionar a la filosofía alemana en medio de un rescate en el mar de Noruega, pero piénsalo: cuando estás ahí fuera, en una cubierta con olas de quince metros, todo se reduce a la voluntad. A sobrevivir. A tomar la decisión de enviar esa alerta de emergencia justo a tiempo. Es en esos segundos cuando se ve de lo que está hecho realmente el ser humano. Son esas "obras eternas" –si se quiere– las que escriben los libros de historia de las operaciones de rescate por aquí arriba.

Finalmente, la tripulación del LMZ Pluto fue izada a bordo del helicóptero de rescate. Fue un momento de puro alivio, tanto para ellos como para los que seguíamos la operación desde tierra. ¿Y el barco? Siguió a la deriva un tiempo, sin nadie a bordo, como un barco fantasma en la noche. Pero ahora la situación parece estar bajo control y la embarcación está siendo remolcada.

Para los que vivimos en la costa, esto es un recordatorio. Aquí nos tomamos el mar en serio, siempre lo hacemos. Pero cuando salta la alarma de emergencia, todo lo demás se detiene. Sientes una especie de humildad ante las fuerzas de la naturaleza. Solo me alegro de que esta vez acabara bien. Porque al final del día, eso es lo que cuenta: que todos vuelvan a casa.