El actor surcoreano Lee Sang-bo (Lee Sang-woo) será despedido mañana: de ‘Otoño en mi corazón’ a ser absuelto de cargos de drogas, una vida que se apaga a los 44 años
Seguro que muchos fans de los doramas, sobre todo los que crecisteis en los 80 y 90, al escuchar esta noticia no podéis evitar sorprenderos y, al mismo tiempo, sentiros apesadumbrados. El actor surcoreano Lee Sang-bo (también conocido como Lee Sang-woo), famoso por su rostro angelical y mirada melancólica que marcó a principios de los 2000, falleció ayer (día 27) a los 44 años. Según las informaciones, el funeral se celebrará mañana (día 29) y la familia ha solicitado intimidad. La causa de la muerte no ha sido revelada al público, pidiendo que se le pueda despedir en paz.
Quizás no recuerdes su nombre, pero seguro que conoces su cara
Para ser sinceros, para los espectadores de Hong Kong que nos criamos a base de series, el nombre de Lee Sang-bo quizás no sea tan popular como el de Song Hye-kyo o Won Bin. Pero si mencionamos sus papeles más emblemáticos, seguro que os suena. Es conocido sobre todo por ser el joven Han Tae-seok en el drama ‘Otoño en mi corazón’, el personaje de Song Hye-kyo. Aunque su papel no era muy extenso, esa ternura mezclada con una resignación tan profunda era de lo más cautivadora. Luego, en series como ‘Mi chica es la señorita Ok’ y ‘Mujer bonita’, también supo dar vida a personajes secundarios, de carácter afable o con mundos interiores complejos, apuntalando de forma discreta muchas obras clásicas.
Del éxito al abismo: el sonado caso de la falsa acusación de drogas
Pero la vida de Lee Sang-bo no fue solo su carrera artística; también atravesó un periodo oscuro que estuvo a punto de destruirla. Hay que remontarse a 2013, cuando se vio envuelto de repente en un caso de drogas que conmocionó al mundo del espectáculo surcoreano y fue detenido por la policía. En aquel entonces, los titulares de todos los medios rezaban “Actor surcoreano Lee Sang-bo, sospechoso de consumo de drogas”, y su imagen se derrumbó de la noche a la mañana. Nadie quería contar con él para rodajes y los patrocinadores salieron huyendo. Es difícil imaginar esa sensación de pasar del cielo al infierno.
Pero, dando un giro inesperado, tras una serie de interrogatorios e investigaciones, ¡se demostró su inocencia! Resultó que todo había sido un gran malentendido. Debido a que sufría depresión desde hacía tiempo, siempre había seguido las indicaciones médicas tomando antidepresivos recetados, y los resultados de los análisis dieron una reacción cruzada con ciertos componentes de las drogas, provocando un tremendo error. Finalmente fue declarado no culpable y logró limpiar su nombre. Tras salir del atolladero, Lee Sang-bo declaró entre lágrimas en una entrevista que juraba volver a levantarse, afirmando que su pasión por la actuación nunca se había apagado y que esperaba tener, como los personajes de sus series, una oportunidad para reinventarse. Su mirada en aquel momento era para partir el corazón.
El último adiós mañana: ¿lo que queda es pesar o es liberación?
Desgraciadamente, el destino no parecía concederle demasiado tiempo. Después de limpiar su nombre, su carrera actoral mejoró un poco, pero nunca recuperó el esplendor de sus años dorados. En los últimos años, había llevado un perfil bajo, participando ocasionalmente en obras de teatro o películas independientes, dedicándose en silencio a lo que realmente le gustaba. Por eso, la noticia repentina de su fallecimiento y que su funeral se celebre tan pronto, mañana, ha conmocionado a muchos amigos del gremio y a sus seguidores.
Su agencia emitió un breve comunicado pidiendo que se respete la voluntad de la familia y que no se especule sobre la causa de la muerte, para que pueda marcharse en paz. Al fin y al cabo, el brillo de la fama en el mundo del entretenimiento a veces es muy efímero, pero las obras y la historia que deja Lee Sang-bo son como un espejo que refleja los altibajos de la vida. Solemos decir que “la vida es como un drama”, y él es un ejemplo vivo de ello: experimentó estar en el centro de todas las miradas, también soportó la condena de muchos, y finalmente lo que buscaba era un poco de paz.
- Obras clásicas: ‘Otoño en mi corazón’, ‘Mi chica es la señorita Ok’, ‘Mujer bonita’
- Punto de inflexión: En 2013 se vio envuelto en una falsa acusación de drogas, fue absuelto y reveló que llevaba tiempo tomando antidepresivos.
- Último deseo: Tras limpiar su nombre, juró recuperarse y centrarse en la interpretación.
- Despedida: El funeral se celebrará de manera íntima el 29 de marzo, y la causa de la muerte se mantendrá en privado por voluntad familiar.
Sea como fuere, esperamos que en otro lugar pueda liberarse de la depresión, que no tenga que preocuparse por las miradas ajenas y pueda actuar libremente en las historias que le gusten. Que descanses en paz, Lee Sang-bo.