La diseñadora de vestuario neozelandesa Kate Hawley gana el Oscar por 'Frankenstein'
Bueno, abróchense los cinturones, porque anoche una neozelandesa tocó el cielo. En la 98ª edición de los Premios Oscar, la diseñadora de vestuario Kate Hawley se llevó la estatuilla al Mejor Diseño de Vestuario por su impresionante trabajo en Frankenstein de Guillermo del Toro. Si no estabas aplaudiendo desde el sofá, deberías haberlo hecho.
Para quienes han seguido su carrera, esto no fue una sorpresa, sino una coronación. Kate, que creció en Wellington y se formó en la escena del cine local, lleva años tejiendo magia en la gran pantalla. Desde la grotesca belleza de La cumbre escarlata hasta la épica escala de la trilogía de El hobbit, ha demostrado una y otra vez que la tela y el hilo pueden contar historias con tanta potencia como cualquier actor. ¿Pero Frankenstein? Eso fue algo totalmente distinto.
La reinvención de Del Toro del clásico de Mary Shelley exigía un estilo que fuera a la vez atemporal y perturbadoramente fresco. Kate cumplió con creces. El icónico abrigo de la criatura, la elegancia decadente de los trajes de época, la forma en que cada puntada parecía guardar un recuerdo... no era solo ropa, era personaje. Podías sentir el peso de la obsesión de Victor Frankenstein en cada costura a medida. Hollywood estuvo claramente de acuerdo, otorgándole el máximo honor de la industria.
Una carrera construida sobre la narrativa textil
Este triunfo coloca a Kate en un club muy exclusivo. Ahora se encuentra entre el puñado de diseñadores neozelandeses que han cambiado las reglas del juego a nivel mundial. Pero si sabes algo de ella, sabrás que nunca le ha gustado el centro de atención. Su trabajo siempre ha hablado por sí solo, y anoche, habló a gritos.
Para que os hagáis una idea de su versatilidad, aquí os dejamos solo algunos de los mundos que ha vestido:
- El hobbit (trilogía) – las armaduras de los enanos, la opulencia de Rivendel.
- Al filo del mañana – equipamiento militar futurista que parecía auténtico y vivido.
- La cumbre escarlata – esos exquisitos vestidos góticos que hechizaban cada fotograma.
- El escuadrón suicida – caótico, colorido y perfectamente desquiciado.
Y ahora Frankenstein se une a esa lista, en lo más alto. En el momento en que pronunciaron su nombre, casi se podía sentir la oleada de orgullo en Aotearoa. Una cosa es ver a nuestros actores y directores triunfar en el extranjero, pero cuando una artesana, alguien que trabaja con aguja e hilo, con cuero y lana, obtiene ese tipo de reconocimiento, la cosa cambia. Demuestra que el ADN creativo de Nueva Zelanda corre profundo por cada rincón del cine.
Así que brindamos por ti, Kate Hawley. Desde las calles de Wellington hasta el Dolby Theatre, nos has hecho sentir inmensamente orgullosos. ¿Y la verdad? Estamos deseando ver qué nos coses a continuación.