Oscars 2026: La directora de fotografía de 'Sinners', Autumn Durald Arkapaw, hace historia – y bienvenidos sean los batacazos
Seamos sinceros, no siempre vemos los Oscar para que pasen a la historia; a veces es solo para ver a quién se le engancha el vestido en la alfombra roja. Pero anoche, el Teatro Dolby nos regaló un momento que realmente importó. Autumn Durald Arkapaw se llevó el premio a la Mejor Fotografía por su trabajo en Sinners, convirtiéndose así en la primera mujer en ganar este galardón. Noventa y ocho años, amigos. Han pasado 98 años.
Se pudo escuchar el murmullo cuando anunciaron su nombre, ese que luego se convierte en rugido. Y siendo sinceros, viéndola subir esas escaleras, se notaba que no era solo un triunfo personal. Era por todas esas mujeres a las que les dijeron que la cabina de cámara es cosa de hombres. El trabajo de Arkapaw en Sinners es poesía pura; no solo captura una escena, la envuelve en atmósfera y fuerza. Si aún no la habéis visto, haceos un favor y coged una entrada este fin de semana.
Ya sé lo que algunos estuvisteis tecleando en Google esta mañana. Igual buscabais al tenista, Jannik Sinner, al oír el título de la película. O quizás os vino a la cabeza "Sinners Anonymous", que, bueno, suena a secta en la que acabarías sin querer en Tailandia. Y sí, las novelas de Bella Jewel tienen sus fans. Pero anoche, los únicos Sinners que importaban eran los de la gran pantalla, con Arkapaw sosteniendo el premio.
La noche estuvo llena de sorpresas, pero estos fueron los momentos que se me quedaron grabados:
- El batacazo del siglo en Mejor Película: una indie de bajo presupuesto que ningún estudio vio venir, que es justo lo que hace que amemos esta industria.
- La Mejor Actriz soltando un discurso tan en carne viva que se podía oír un alfiler caer en el bar de cinco manzanas a la redonda.
- El premio a Mejor Película Internacional recordándonos que las mejores historias no siempre vienen en inglés.
- Y por supuesto, el triunfo histórico de Arkapaw, que será tema de conversación en todas las escuelas de cine de ahora en adelante.
Entre bambalinas, empezó a circular el rumor de que hasta los veteranos estaban emocionados. Se oyó a un director de los de antes, en el oficio desde los 70, decir: "Ya era hora de que dejaran que una mujer les enseñara cómo se hace". Ese es el tipo de comentario que te encanta oír, sin acritud, solo honesto. Y es exactamente la energía que necesitamos más por aquí.
Para los que estamos en Aotearoa, ver a una directora de fotografía recibir por fin su reconocimiento se siente cercano. Tenemos nuestro propio grupo de talentos que están dejando huella en el panorama internacional, y noches como esta allanan un poco más el camino. No va solo de alfombras rojas y vestidos de diseño; va de quién cuenta la historia y cómo elige encuadrarla.
Así que eso, preparaos otro café y disfrutad del momento. Autumn Durald Arkapaw acaba de romper un techo que llevaba sólido casi un siglo. Y si me preguntáis a mí, los cristales rotos son preciosos.