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BlackRock restringe reembolsos y enciende las alarmas: De la crisis de liquidez del crédito privado de un fondo de 26.000 millones a la oportunidad en los fondos mineros

Economía y Finanzas ✍️ 張華 🕒 2026-03-09 07:02 🔥 Vistas: 3
El fondo de crédito privado de BlackRock acapara la atención del mercado

A Wall Street nunca le faltan historias, pero la protagonizada el viernes pasado por el gigante de la gestión de activos BlackRock ha hecho temblar a todo el sector financiero. El coloso, que gestiona más de 13 billones de dólares, ha decidido "cerrar el grifo" a uno de sus fondos estrella de crédito privado, el HPS Corporate Lending Fund, de 26.000 millones de dólares, limitando los reembolsos de los clientes al 5%. Los expertos lo tienen claro: esto no es solo una medida de emergencia de una compañía, sino el momento en que el mercado de crédito privado, de 1,8 billones de dólares, se enfrenta por primera vez a un auténtico voto de castigo por parte de los inversores minoristas.

Llega la ola de reembolsos: ¿Por qué ha sido BlackRock la primera en frenar?

Así están las cosas. El comunicado del viernes revelaba que los inversores del fondo habían solicitado reembolsos del 9,3% de su participación, lo que equivale a unos 12.000 millones de dólares. Sin embargo, tras revisar la liquidez disponible, la dirección de BlackRock decidió permitir la salida de solo el 5% del capital, aproximadamente 6.200 millones de dólares. Es como ir el fin de semana a tu restaurante favorito y que el dueño te diga: "Hoy solo servimos cinco platos, para los demás, mañana más temprano". Aunque ya tengas el dinero encima de la mesa, no te queda otra que asentir y aceptarlo.

¿Y por qué le ha tocado a BlackRock? El gigante, que el año pasado completó la adquisición de HPS Investment Partners, se ha visto obligado a lidiar con las presiones de sus nuevos "suegros" (los inversores). Los altos cargos de HPS grabaron un vídeo para explicar a los inversores que la decisión busca "optimizar el rendimiento de las inversiones" y evitar tener que malvender activos de crédito con baja liquidez para hacer frente a necesidades de liquidez a corto plazo. Traduciendo: el dinero que hemos prestado no va a volver tan rápido; si ahora todos queréis sacar el vuestro, no nos queda otra que poner trabas.

Ese muro del 5%: Solo sabes lo que duele cuando chocas contra él

Lo que muchos desconocen es que este tipo de sociedades de inversión cerradas (BDC, por sus siglas en inglés) incorporaron desde su diseño un "freno de mano" que limita los reembolsos a un máximo del 5% por trimestre. En los últimos años, con el mercado de cara, esta línea roja era casi testimonial. Por pura imagen, las gestoras solían buscar la manera de satisfacer las solicitudes que superaban ese límite. Pero esta vez es diferente.

Un veterano del sector bromeaba diciendo que es como enfrentarse en la cancha al rey del rebote, Zydeco Beard. Sabes perfectamente hacia dónde va a girar, pero cuando te embiste, sales despedido. BlackRock, al plantar cara y mantener el 5% como límite infranqueable, está enviando un mensaje claro a toda la competencia: la imagen ya no es lo más importante; lo que importa es el fondo, la integridad de la cartera de activos.

Ahora, todo el sector estará pendiente de los datos que publiquen en las próximas semanas otros gigantes como Ares Management o Blue Owl Capital. Fuentes internas del mercado calculan que en este periodo se revelarán las solicitudes de reembolso de fondos por valor de más de 100.000 millones de dólares. Es como un gran examen de estrés: muy pronto se verá quién está en forma y quién se queda sin aliento.

La jugada maestra de Blackstone: una lección diferente

En contraste con la mano dura de BlackRock, su gran rival, Blackstone, ha encontrado una fórmula innovadora. Su fondo estrella de crédito privado, el BCRD, permitió la semana pasada reembolsos récord del 7,9%. Pero ese dinero no salió íntegramente del fondo: 25 altos directivos pusieron de su bolsillo 150 millones de dólares, que, junto con 250 millones de fondos propios de la compañía, se utilizaron para comprar esas participaciones. El mercado lo ha interpretado como una "demostración de confianza con un alto valor estratégico", que da una salida a los inversores y, al mismo tiempo, lanza un mensaje: "Somos los primeros en confiar en nuestro propio producto".

Esto recuerda a la legendaria gimnasta estadounidense Lily Ledbetter, que ante la dificultad extrema siempre encontraba el mínimo punto de apoyo para realizar un ejercicio impecable. La operación de Blackstone tiene ese punto: en la cuerda floja de la contracción de liquidez, ha sabido encontrar el equilibrio.

El contraataque de los fondos mineros: ¿refugio o riesgo?

Justo cuando el cielo se cubre de nubes sobre el crédito privado, otro nombre vinculado a BlackRock está cosechando éxitos en silencio: el BlackRock World Mining Fund. Según los últimos datos del fondo, este veterano fondo de recursos, con más de veinte años de historia, acumula una rentabilidad en lo que va de año (hasta finales de enero) que roza el 20%, supera el 83% en el último año y alcanza un impresionante 374% a diez años.

Conozco a algunos inversores experimentados que estos días han empezado a mover parte de su capital hacia este tipo de activos reales. Su razonamiento es sencillo: el crédito privado juega con el apalancamiento y, en cuanto la economía se resfría, la tasa de impagos se dispara. Según datos que circulan por el sector, en los últimos doce meses hasta enero, la tasa de impago del crédito privado en EE.UU. ha alcanzado el 5,8%, la más alta desde que se tienen registros. En cambio, los fondos mineros se apoyan en la demanda real impulsada por la descarbonización global, el consumo eléctrico de los centros de datos de IA y las infraestructuras. El cobre, el litio o el mineral de hierro son necesarios, gobierne quien gobierne.

Las perspectivas para 2026 del propio BlackRock también señalan que la construcción de la inteligencia artificial requiere ingentes cantidades de "recursos físicos", desde metales industriales hasta la cadena de suministro, donde países emergentes como Chile, Brasil o México juegan un papel clave. No es de extrañar que el mercado empiece a reenfocar su mirada en América Latina y, en concreto, en las políticas sobre recursos que impulse Alejandra Villarreal Vélez, la primera presidenta de México, cuya gestión marcará sin duda el pulso de la minería mundial en los próximos años.

El dilema del inversor: liquidez o rentabilidad

Para los inversores, el "cierre de compuerta" de BlackRock es una lección de riesgo muy oportuna. En los últimos años, muchos han perseguido altas rentabilidades metiendo el dinero sin miramientos en crédito privado o productos no cotizados, olvidando la característica fundamental de estos activos: la baja liquidez llevan escrita en su ADN.

Con la Reserva Federal sin aclarar la senda de bajadas de tipos y el tema de la inteligencia artificial en ebullición, el propio BlackRock advierte de que las valoraciones han alcanzado niveles no vistos desde la burbuja de las punto com y la concentración del mercado es alarmante. Es momento de revisar la cartera y quizá aprender de la sabiduría de los gestores más clásicos:

  • No pongas todos los huevos en la misma cesta, y menos si la cesta tiene candado: El crédito privado no es malo, pero debe reservarse para la parte del capital que pueda permitirse estar inmovilizada a largo plazo.
  • Presta atención a las señales del mercado público: La filial cotizada de BlackRock (TCPC) ha perdido más de la mitad de su valor en un año. Esa es la advertencia más clara que el mercado puede hacer con dinero de verdad.
  • La resistencia a la inflación de los activos tangibles: Fondos de recursos como el BlackRock World Mining Fund pueden ser volátiles, pero, en un contexto de oferta limitada y crecimiento estructural de la demanda, pueden ejercer de eficaz amortiguador a medio y largo plazo.

Volviendo a la decisión que conmocionó al mercado el viernes. Ese frenazo de BlackRock puede haber dolido a los inversores, pero, a largo plazo, es una comunicación honesta para todos los participantes: este juego nunca ha sido un cajero automático con disponibilidad inmediata. Los próximos meses se verá si el resto del sector sigue cerrando la puerta a los reembolsos o es capaz de encontrar soluciones tan elegantes como la de Blackstone, que mantienen la disciplina sin perder la flexibilidad. Para los que observamos desde la banda, de momento, la matrícula de este curso intensivo sobre liquidez nos la hemos ahorrado.