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Ali Larijani: Amenazas de muerte y acusaciones de espionaje sacuden al régimen de Teherán

Oriente Medio ✍️ Erik Andersson 🕒 2026-03-18 04:24 🔥 Vistas: 1
Ali Larijani durante una aparición anterior

Pocas cosas hacen temblar los salones de té políticos de Teherán con esta intensidad. En los últimos días, una ola de rumores y amenazas concretas ha sacudido a la élite política de Irán, y en el centro de la tormenta se encuentra uno de los actores más conocidos y estratégicos del país: Ali Larijani. Para quienes llevan décadas siguiendo la política iraní, esto no es una simple disputa entre facciones; huele a sangre.

Una amenaza de muerte que lo desencadenó todo

Todo comenzó con una predicción inverosímil que se extendió como la pólvora en la capital. Hace apenas un par de días, en los pasillos del poder se empezó a susurrar con insistencia que Ali Larijani podría ser asesinado en un futuro muy próximo. No se trataba de vagas especulaciones; llegaron a mis oídos informaciones que apuntaban a un atentado muy real. Y de repente, todo adquirió una nueva dimensión cuando se empezó a indagar en los antecedentes de la amenaza: una historia que involucra espías, agendas ocultas y una lucha de poder enquistada que lleva años gestándose.

La historia de espionaje que se niega a morir

Lo que hace única a esta crisis es su vínculo con viejas rencillas. Se dice que Ali Larijani ha estado durante mucho tiempo en el punto de mira de facciones que le acusan de tener vínculos secretos con una potencia extranjera. La imagen de un conservador pragmático y puente de diálogo se ha visto seriamente dañada. En su lugar, se le presenta cada vez más como una pieza en un juego más grande, donde las lealtades se ponen a prueba y ya nadie sabe realmente quién trabaja para quién. No es casualidad que el nombre de su hermano, Hashim Larijani, también aparezca en las conversaciones: la familia Larijani siempre ha sido un factor de poder a tener en cuenta y, por lo tanto, también un objetivo prioritario.

Aliados y enemigos bajo una nueva luz

Mientras la tormenta arrecia en torno a Ali Larijani, todo el espectro político en Irán se ve obligado a reposicionarse. Uno de los que sigue la evolución con especial interés es Ali Motahari, un conservador sin pelos en la lengua que durante mucho tiempo ha sido una espina clavada para las facciones más radicales. Motahari ha sido visto antes como un aliado de Larijani en la lucha contra los extremistas, pero en la nueva situación, las lealtades pueden reconsiderarse rápidamente. Al mismo tiempo, las voces más pragmáticas del régimen, como la del exministro de Asuntos Exteriores Manouchehr Mottaki, intentan llamar a la calma, aunque sin lograr disipar la inquietud.

  • Ali Motahari: Podría ser tanto un salvavidas como un lastre para Larijani, dependiendo de cómo se incline la balanza de poder.
  • Hossein Amir-Abdollahian: Un diplomático experimentado que ahora se ve obligado a gestionar las réplicas en política exterior de esta turbulencia.
  • Manouchehr Mottaki: Intenta actuar como una fuerza unificadora, pero su influencia disminuye a medida que el conflicto se intensifica.

En el plano de la política exterior, la situación es, cuando menos, delicada. Hossein Amir-Abdollahian, que durante mucho tiempo ha sido una figura central en la estrategia diplomática iraní, se encuentra en un dilema de difícil manejo. Por un lado, debe mantener hacia el exterior una fachada de unidad; por otro, es perfectamente consciente de que la división en la cúpula debilita la posición negociadora del país. No es ningún secreto que Hezbolá y otros aliados en la región siguen los acontecimientos con preocupación: el caos en Teherán corre el riesgo de tener efectos dominó en todo Oriente Medio.

¿Qué pasará ahora con Ali Larijani?

Por ahora, Ali Larijani es un muerto viviente político: formalmente sigue siendo un peso pesado, pero en la práctica está acorralado por sus enemigos. Los próximos días serán cruciales. O logra sortear la crisis movilizando a sus seguidores más leales, o el régimen ve una oportunidad para eliminar definitivamente a un competidor incómodo. Independientemente del resultado, está claro que el mapa político iraní se está reescribiendo a ojos de todos. Para quienes seguimos la región, solo queda abrocharse el cinturón: esto promete ser un viaje trepidante directo al corazón del aparato de poder iraní.