„Tatort: Unvergänglich“ con Batic y Leitmayr: Una despedida para la eternidad – Reseña y veredicto
Hay momentos en la televisión que se sienten como una fiesta que llevas años esperando, pero al mismo tiempo como el funeral de tu yo de hace 20 años. La despedida de Ivo Batic y Franz Leitmayr es uno de esos momentos. 35 años, 100 casos: ¿quién iba a decir que unos bávaros adoptivos tan gruñones se nos iban a ganar el corazón? En el domingo y lunes de Pascua por fin llegó el momento: la película doble „Unvergänglich“ se emitió en la tele, y yo me vi ambas partes. Con lágrimas en los ojos, sí, pero también con una sonrisa, porque estos dos viejos lobos de mar no han madurado ni un poquito. Aquí les traigo mi reseña completa, una especie de guía para sobrellevar este estado de excepción emocional.
Del cadáver en el búnker a la locura del Captagon
La gran pregunta, por supuesto, era: ¿cómo demonios se despide a un equipo así? El director Sven Bohse y los guionistas Johanna Thalmann y Moritz Binder tenían una tarea increíblemente difícil. En cuanto a la trama, todo arranca con un hallazgo bastante sombrío: en lo profundo de Múnich, dentro de un búnker de los servicios públicos, aparece el cadáver carbonizado de una mujer. Un arranque clásico de "Tatort": oscuro, frío, desesperanzador. Pero pronto te das cuenta de que el caso solo es el telón de fondo. La verdadera historia es lo que pasa entre Batic y Leitmayr en esa delgada línea entre colegas, amigos y una vieja pareja sin el acta de matrimonio.
El caso nos lleva al mundo de unos sospechosos departamentos de Bed & Breakfast, un fantasma que consigue acceso a llaves ajenas y, finalmente, al crimen organizado con la droga estimulante Captagon. Está bien escrito, pero a menudo se atasca porque los dos investigadores se estorban constantemente. Pero eso es justo lo que queremos ver, ¿no?
- La trama (Parte 1): Investigaciones contra un conserje, un juego del gato y el ratón, arresto; en teoría, aquí podría terminar todo. De hecho, ya los jubilan oficialmente con una ceremonia de despedida.
- El giro (Parte 2): ¡Ni pensarlo! La testigo principal vuelve a aparecer de repente, resulta que hay peces mucho más gordos en el asunto... y de pronto Batic y Leitmayr son ciudadanos de a pie, sin placa, investigando por su cuenta.
Una guía por el mundo emocional de dos viejos gruñones
¿Cómo se usa realmente unvergänglich (lo imperecedero) en la vida cotidiana? Si le preguntas a los publicistas, lo aplicarían a un diamante. Pero aquí, con Batic y Leitmayr, se trata de la amistad que ninguno puede nombrar. En una escena clave de la primera parte, Batic no tiene dónde pasar la noche. Leitmayr tiene pánico de que el viejo quiera dormir en su sofá. Así que no para de hablar de cuándo podrá por fin sacar su maleta del departamento. Es trágico y cómico, es patético, y es infinitamente humano.
Ese es el verdadero valor de este doble episodio. No la resolución del caso del Captagon, ni la acción. Sino el silencio en el que estos dos hombres de su generación finalmente se dan cuenta de que se quieren, sin necesidad de decirlo nunca. Leitmayr se compra un Porsche viejo que no puede reparar. Batic huye a Croacia, coquetea con una señora madura, solo para descubrir que la abuela prefiere ir a nadar con sus nietos. La vida allá afuera no es para ellos. Solo juntos, peleando contra los jóvenes (encarnados por Ferdinand Hofer como el fastidiado sucesor Kalli), encuentran su lugar.
Por qué los creadores no dejaron ver el final (alerta de spoiler para el corazón)
Ustedes saben que los responsables de la película mantuvieron bajo llave los últimos cinco minutos de la segunda parte. Les digo: fue una jugada inteligente. Porque en ese último cuarto de hora se decide si nos quedamos frente a la tele llorando o riendo. Sin revelar demasiado: no será la esperada salida llena de acción con muerte de héroe (eso habría sido un cliché gastado, como el propio Leitmayr comenta con ironía). Sino un „adiós“ silencioso, casi humilde. Los dos se sientan juntos una vez más, hay un último y maravillosamente torpe momento de cariño, y ahí termina todo. Punto. Final. Se acabó.
Las muchas apariciones especiales de viejos conocidos (Lisa Wagner como Christine Lerch o Michael Fitz como Carlo Menzinger) son la guinda del pastel para los fans de corazón. Si no conoces a estos personajes, tal vez te pierdas un poco del subtexto, pero para el resto, „Unvergänglich“ es un canto de despedida digno, excéntrico y sorprendentemente sabio para toda una era. Así es como se dice adiós. Nota: 7 de 10 puntos, pero para el corazón, un rotundo 10.