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Pirotecnia Tamarit impacta en la mascletà de hoy en las Fallas de Valencia 2026

cultura ✍️ Paco Navarro 🕒 2026-03-16 09:54 🔥 Vistas: 2

Si hay un momento en el que el corazón de Valencia late al unísono, es justo cuando el reloj marca las 14:00 en la plaza del Ayuntamiento. Y este lunes, 16 de marzo, el latido llevaba el sello inconfundible de Pirotecnia Tamarit. Traía ese cosquilleo desde temprano, porque cuando una empresa con la tradición de Tamarit se planta en el epicentro fallero, sabes que no va a dejar indiferente a nadie.

Mascletà en la plaza del Ayuntamiento de Valencia durante las Fallas 2026

Y vaya si lo hizo. Puntuales, como manda la tradición, los primeros truenos empezaron a retumbar. Pero lo que muchos no esperaban era la personalidad que Tamarit le imprimió a la exhibición. No fue solo ruido; fue una conversación de 6 minutos entre el suelo y el cielo. 216 kilos de pólvora perfectamente orquestados que te agarraban por dentro y no te soltaban. La gente, con los brazos en alto, marcando el compás, era un espectáculo aparte. Yo estaba allí, pegado a la valla de siempre, y sentí esa vibración en el pecho que te recuerda por qué estas fiestas son únicas.

Una sinfonía de 6 minutos que se hizo eterna

Lo bueno de conocer el oficio es que uno ya intuye cuándo una mascletà está bien hilvanada. La de hoy de Pirotecnia Tamarit tuvo lo que los viejos aficionados llamamos "poso". Empezó con una presentación clásica, para ir calentando motores, y cuando el personal estaba ya entregado, llegó el terremoto final. Esa parte en la que el estruendo es tan compacto que parece que el asfalto respira. Y justo cuando crees que ya no puede más, el silencio. Ese silencio roto por los aplausos y los "¡valenciaaa!" que te ponen la piel de gallina. No me digan que no es el mejor sonido del mundo. Se rumoreaba entre el personal más entendido que la mezcla de hoy era de las que hacen historia, y vaya si la hicieron.

  • Duración: 6 minutos exactos de infarto.
  • Pólvora: 216 kilos de mezcla artesanal.
  • Sensación: Un terremoto seco y vibrante a partes iguales.
  • Momento clave: El terremoto final, que levantó al personal de sus asientos.

El arte de Pirotecnia Tamarit, un clásico de las Fallas

Para los que llevamos toda una vida pegados a la pólvora, nombres como Tamarit son sinónimo de garantía. No es la primera vez que los vemos en el balcón del Ayuntamiento, y ojalá no sea la última. Tienen ese don de entender el ritmo de la plaza, de saber cuándo apretar y cuándo dar un respiro. La mascletà de hoy no solo ha sido un regalo para el oído, sino un guiño a la tradición. Porque en unas Fallas donde a veces todo va demasiado rápido, que una pirotecnia te recuerde el valor del compás y el silencio es casi un acto de rebeldía bien entendida.

Y ahora, con este subidón, toca pensar en lo que viene. Quedan días intensos, con la Ofrenda a la Virgen y la Cremà del domingo. Pero lo de hoy, lo de Pirotecnia Tamarit, se quedará en la memoria de los que tuvimos la suerte de vivirlo en directo. Para el que no pudo venir, que sepa que este 16 de marzo Valencia tembló, y tembló a gusto. Nos vemos mañana a las dos, que la fiesta no para.