Tras 25 años: Apple descontinúa el Mac Pro y cierra un capítulo
Si esta semana intentaste configurar un nuevo Mac Pro en el sitio web de Apple, seguramente te topaste con un vacío. Sin botón de "Comprar", sin opciones disponibles. Después de un cuarto de siglo, la era de la torre grande, ruidosa e indestructible ha terminado. Apple le ha desconectado la corriente, sin grandes aspavientos, pero con una contundencia que ha causado revuelo en la industria. Es como si el último gran elefante en la habitación cerrara la puerta con cuidado detrás de él.
Una última vez: La torre que no conocía los compromisos
Recuerdo cuando en los años 2000 estábamos en el estudio y el Mac Pro debajo de la mesa rugía como un viejo diésel. No era bonito, pero era una roca. Podías abrirlo, cambiar las tarjetas gráficas, ampliar la RAM sin tener que llamar a un especialista. Ese era el ADN de los equipos profesionales. El Mac Pro de 2019, ese Frisbee de acero inoxidable cepillado con asas, fue la última expresión de esa filosofía. Una declaración: "¿Quieren potencia? Tomen, aquí tienen este monstruo de 28 núcleos con tarjeta Afterburner". Pero los tiempos cambian, y con el M2 Ultra en la MacBook Pro y la línea Mac Studio, la torre se convirtió de repente en el elefante en la habitación: increíblemente potente, pero también muy pesada y voluminosa comparado con lo que la propia Apple puede lograr con su tecnología de silicio.
¿Qué queda? El legado de la mentalidad "Longwear"
Es una paradoja irónica. Mientras el hermano mayor se va, la filosofía de la durabilidad sigue viva en un universo completamente diferente: en el mundo de la belleza. Pregúntale a tu pareja o échale un ojo tú mismo: cuando se trata de productos que aguantan todo el día, ahí están el MAC Pro Longwear Paint Pot, el MAC Pro Longwear Concealer o el delineador MAC Pro Longwear Fluidline Eyeliner. Son esas cosas que están en los neceseres de los maquilladores profesionales porque cumplen lo que prometen. Ese era precisamente el estándar del Mac Pro: indestructible, confiable, listo para los flujos de trabajo más exigentes. Apple está separando las divisiones ahora, pero el espíritu de la confiabilidad "Pro Longwear" sigue adelante, solo que ahora en el chasis compacto de la Mac Studio o en la MacBook Pro portátil.
Para muchos en Suiza, ya sea en una productora de cine en Zúrich o en un estudio de grabación en Ginebra, este movimiento era previsible. El año pasado hablé con algunos editores de video, y ya en ese entonces lo estaban considerando. El Mac Pro era sin duda la bestia de trabajo definitiva, pero la nueva generación busca flexibilidad. Quieren una computadora que puedan llevar a una filmación en el Valais y que aún así tenga la potencia suficiente para editar material en 8K.
- El fin de una era: Después de 25 años, la última torre con Intel ha desaparecido del catálogo.
- El sucesor: La Mac Studio con M2 Ultra asume el rol de la potencia de escritorio.
- La movilidad gana terreno: La MacBook Pro es hoy la primera opción para la mayoría de los profesionales: potencia y movilidad en un solo equipo.
- Mirando al futuro: No habrá una nueva "torre gigante". Apple apuesta completamente por su propio silicio y los formatos compactos.
Claro, hay algunos entusiastas hardcore que gritan que echan de menos la capacidad de expansión. Pero, seamos sinceros: ¿quién llena hoy realmente sus ranuras PCIe con tarjetas especializadas? Los puertos Thunderbolt de la MacBook Pro o la Studio ofrecen tanto ancho de banda que, para la mayoría, los chasis externos hacen el trabajo. Y para quienes realmente lo necesitan, hace tiempo que existen soluciones alternativas.
Apple hizo cuentas. El Mac Pro era un producto de nicho, un ícono, pero caro de desarrollar y mantener. Era el último rezagado que aún no se había migrado a los chips internos. Con este paso, la transición a Apple Silicon queda definitivamente completada. La línea es más clara: MacBook Pro para quienes están en movimiento, Mac Studio para el escritorio, Mac mini para empezar. ¿La gran torre? Se queda como una leyenda para aquellos que aún recuerdan lo que pesaba realmente un Mac Pro de 2012 completamente equipado. Descansa en paz, vieja caja de modificaciones.