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André-Pierre Gignac: ¡A los 40 años, sigue decidiendo el Clásico Regio para los Tigres!

Fútbol ✍️ Antoine Martin 🕒 2026-03-09 12:27 🔥 Vistas: 1

Amigos, si se perdieron la jornada de la Liga MX este fin de semana, se perdieron un momento mágico. Una vez más, y ya van muchas, André-Pierre Gignac desafió al tiempo y a cualquier lógica. En un Volcán que hervía, en este Clásico Regio contra el archirrival, el CF Monterrey, los Tigres estaban contra la pared. Minuto 90, 91, 92... Y entonces, apareció la genialidad.

Un balón suelto en el área, un control orientado, un derechazo quirúrgico, y el estadio explota. ¡Se activó el 'Gignacalador'! A los 40 años, André-Pierre Gignac, o 'André-Pierre Jr. Gignac' como le dicen con cariño los morritos regios que solo lo conocen acá, volvió a darle el triunfo a los suyos en el tiempo de compensación. Un desenlace de locura que parecía escrito para quien ya no es solo un jugador, sino toda una institución.

André-Pierre Gignac celebrando su gol de la victoria

No es solo un gol, es una declaración de amor eterno. Desde su llegada en 2015, el francés literalmente se transformó. Se volvió el corazón, el alma y la cara de los Tigres. Échenle un ojo a lo que ha sido su paso por allá:

  • Máximo goleador en la historia del club con más de 200 anotaciones, un récord absoluto en México para un extranjero.
  • 5 títulos de Liga MX, 4 Ligas de Campeones de la CONCACAF, y aquella final de Mundial de Clubes perdida por muy poco contra el Bayern Múnich.
  • Una idolatría sin límites: un cántico, una estatua, y chavales que visten su camiseta con el 'Gignac' en la espalda por generaciones enteras.

Podríamos divagar sobre su paso por la selección francesa, esa Eurocopa 2016 donde marcó dos goles, o esa 'maldición' que a veces lo alejó de los Bleus. Pero siendo sinceros, en México a nadie le importa eso. Aquí, es más que un campeón, es el rey. Cada vez que pisa la cancha, escribe un nuevo capítulo de su leyenda. Este gol en el clásico, al filo del drama, es puro Gignac: corazón, talento y ese olfato innato para el momento decisivo.

Y entonces, ¿hasta cuándo nos va a seguir deleitando? Nadie lo sabe, y la neta, nos vale. Mientras tenga ese fuego, mientras vista esa camiseta rayada de amarillo y azul, André-Pierre Gignac será esa hermosa anomalía, ese 'bon vivant' de sonrisa contagiosa que conquistó a todo un pueblo. ¡Bravo, artista! Y que venga el siguiente capítulo.