Willem van Hanegem: La Curva sigue siendo la voz del pueblo y ahora también luce una sudadera del Feyenoord
¿Sabes lo bueno que tiene el fútbol? Que la vieja guardia nunca se va del todo. Y desde luego no cuando te llamas Willem van Hanegem. La Curva vuelve a ser noticia y, como siempre, lo hace a su manera. Nada de rodeos, va al grano. Y seamos sinceros, eso es lo que hace falta en esta época de entrevistas políticamente correctas y tópicos manidos.
Van der Vaart se rinde a sus pies, pero la Curva mantiene la calma
Mientras un exinternacional con la selección neerlandesa suelta en los medios que ha visto “al nuevo Frenkie de Jong”, Van Hanegem se encarga de poner los pies en la tierra. “El otro día vi jugar al chaval en un partido. Sí, tiene buena pegada, eso está claro. Pero no nos precipitemos. El otro ha jugado en lo más alto, así que si dice que llega un nuevo fenómeno, no hay que reírse. Pero, bueno…”. Willem va más allá. Él sabe cómo funcionan las cosas en De Kuip. No basta con tener buen trato de balón; también hace falta tener carácter. Esa sensatez es justo lo que necesita la nueva generación. Van Hanegem no es hombre de superlativos. Es el tipo de “primero hay que demostrarlo” y “aún no hemos ganado nada”. Y como siempre, lleva razón.
Kees Smit y el gimnasio: la visión de Willem
Fíjate en el debut de Kees Smit con la selección. Todo el mundo se deshacía en elogios, y con razón. Pero ¿qué dijo Van Hanegem al respecto? Exacto. Que está muy bien, pero que tiene que meterse al gimnasio. Suena duro, pero no lo es. Es ser sincero. Willem van Hanegem ve que los jóvenes de ahora tienen cada vez mejor técnica, pero ¿físicamente? Ahí es donde a veces le chirría la cosa.
Recuerdo que en su época, Willem tenía que enfrentarse a defensas que eran auténticos muros. De poco te servía una buena finta si la primera entrada te mandaba rodando por el suelo. Por eso insiste con lo del gimnasio. No es una crítica a Kees Smit, es un aviso para todos los jóvenes. Puede que te llamen el nuevo Frenkie de Jong o el nuevo Van Hanegem, pero si no tienes la fortaleza suficiente, en la élite te acabarán comiendo.
Esa es la gracia de la Curva. Sigue siendo el termómetro del fútbol neerlandés. No porque siempre tenga razón, sino porque llama a las cosas por su nombre. Y eso es algo que conecta con la gente.
La sudadera del Feyenoord que está a la altura de la leyenda
Y luego está la otra noticia que circula por ahí. Fuera del terreno de juego, de repente aparece esa sudadera blanca del Feyenoord de Willem van Hanegem. Se ve por todas partes. No es una sudadera cualquiera, es toda una declaración de intenciones. Blanca, ajustada, con un estilo inconfundible. Le viene que ni pintada al personaje. Sin florituras, sin adornos. Simplemente, de calidad.
Cuando veo una colección como la de M6 y Willem van Hanegem, enseguida entiendo por qué triunfa. No es solo un homenaje a un futbolista, es un homenaje a una forma de ser. Esa mentalidad de Róterdam, de De Kuip, de la calle. Se trata de sentirse identificado. Te pones esa sudadera y muestras de qué pie cojeas. Es para los currrantes, para los que entienden de fútbol, para los que no le tienen miedo a mojarse.
Por qué esta combinación funciona tan bien
El mundo del fútbol y la moda se unen cada vez más, pero pocas veces se siente algo tan auténtico como con este lanzamiento. No es un truco comercial; es una extensión de la propia persona. Estas son las tres claves por las que cala hondo:
- La autenticidad: La Curva no es un producto de marketing. Es la encarnación de la esencia de Róterdam. Eso no se puede fingir.
- El factor atemporal: Mientras en segundo plano los jóvenes de la cantera van conquistando el mundo, Van Hanegem sigue siendo un fijo en el alma deportiva neerlandesa.
- La contundencia: Sus declaraciones sobre que la nueva generación primero tiene que curtirse en el gimnasio encajan a la perfección con el mensaje de la sudadera: nada de historias, a lo que hay que ir.
El tiempo dirá
Ese nuevo Frenkie de Jong, el debut de Kees Smit, son todas buenas historias. Pero como diría Willem: “Ya veremos dentro de unos años”. Ahora toca disfrutar de lo que hay. Y lo que hay es una leyenda que, después de tantos años, sigue dando que hablar, tanto en la grada como en el armario.
Cuando le veas pasar con esa sudadera blanca, lo entenderás. No es solo una prenda de vestir. Es un guiño a aquella época en la que el fútbol iba de tener carácter. Y mientras Willem van Hanegem siga opinando al respecto, ese sentimiento seguirá más vivo que nunca.