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Lanzamiento de un cohete de SpaceX hoy: 29 nuevos Starlink, la inminente llegada de la Starship V3 y rumores de OPI por 1,75 billones de dólares

Tecnología ✍️ Alex Johnson 🕒 2026-03-04 12:24 🔥 Vistas: 2
Lanzamiento nocturno del cohete Falcon 9 de SpaceX desde Cabo Cañaveral

No hizo falta telescopio para verlo, solo una vista despejada del Atlántico y un despertador a la 1:58 de la madrugada. A esa hora, un Falcon 9 retumbó al despegar de la plataforma 40 de la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral, trazando un arco hacia el este con 29 satélites Starlink en su cofia. Para los miles que se agolpan en las playas de la Costa Espacial para presenciar estos eventos, ya es un espectáculo habitual. Pero para los que siguen de cerca el negocio espacial, este lanzamiento de cohete de hoy tenía más enjundia que un simple envío de hardware de internet.

El propulsor que realizó esta misión ya había volado en 24 ocasiones anteriores, un hito impensable hace una década. Tras la separación, regresó atravesando la atmósfera, ejecutó un encendido de precisión milimétrica y se posó en la plataforma flotante A Shortfall of Gravitas con la soltura de quien aparca el coche. Este nivel de reutilización es el lubricante financiero que permite a SpaceX dominar el mercado global de lanzamientos mientras inyecta miles de millones en su próximo gran proyecto: la Starship.

Mientras el Falcon 9 realizaba su danza nocturna, la atención en la industria ya se desplazaba 1.600 kilómetros al suroeste, hacia la enorme base de Starbase, cerca de Brownsville (Texas). Durante meses, la grúa gigante que suele apilar los prototipos de la Starship ha permanecido en silencio. El último vuelo de prueba, un ascenso espectacular seguido de un impacto oceánico controlado, tuvo lugar en octubre. Desde entonces, el runrún entre técnicos y autoridades locales se centra en lo que está por venir. La Starship Versión 3 está casi lista para salir de fábrica.

La V3 no es un simple retoque. Es más alta, incorpora motores Raptor mejorados y está diseñada desde cero para el repostaje en órbita, un requisito indispensable para cualquier campaña lunar o marciana seria. Elon Musk ha insinuado que el próximo lanzamiento podría ocurrir en cuestión de semanas, aunque quien siga el programa sabe que las "semanas" en el tiempo de SpaceX pueden alargarse. Lo que está claro es que, cuando vuele, el vehículo tendrá un aspecto notablemente diferente al de sus predecesores. Es la versión con la que la NASA espera llevar astronautas a la Luna y la que Musk denomina en privado como la primera nave interestelar real.

Semejante ambición requiere no solo una inteligencia ingenieril brillante, sino también capital, mucho capital. Lo que nos lleva a los rumores financieros que han electrizado silenciosamente a la comunidad inversora. Durante el fin de semana, el empresario Peter Diamandis lanzó una cifra en X: una posible valoración de salida a bolsa de SpaceX de 1,75 billones de dólares. La respuesta de Musk fue una sola palabra: "Sí". Aunque la empresa no ha hecho ninguna presentación oficial, fuentes internas sugieren que las conversaciones internas sobre la salida a bolsa se han intensificado, impulsadas por la necesidad de financiar el desarrollo de la Starship y el audaz plan de poner en órbita centros de datos comerciales.

Críticos como Jim Chanos han tachado el concepto de los centros de datos de "timoteo de la IA", señalando las inmensas necesidades energéticas que ni siquiera los paneles solares orbitales podrían satisfacer fácilmente. Pero el escepticismo nunca ha detenido a Musk. Las mismas voces que se burlaban de los cohetes reutilizables ahora ven los aterrizajes de los Falcon 9 con bostezos. La cuestión no es si la tecnología funciona, sino si el mercado valorará a SpaceX como la infraestructura transformadora que dice ser.

En medio de estas maniobras de alto riesgo, merece la pena reflexionar sobre la base de conocimiento que sustenta esta nueva era espacial. Para ingenieros y entusiastas por igual, ciertos textos se han convertido en fundamentales. Rocket Propulsion Elements (Elementos de Propulsión de Cohetes), ya en su décima edición, sigue siendo la referencia para entender la física que hace posibles misiones como la de hoy. Para una perspectiva histórica, la Guía completa de la Carrera Espacial (Space Race - Unabridged Guide) ofrece una visión exhaustiva de cómo las rivalidades de la Guerra Fría moldearon la tecnología que hoy damos por sentada. Y para quienes se centran en el lado empresarial, el trabajo de Tamara Monosoff sobre innovación y propiedad intelectual proporciona un modelo para convertir conceptos de la era espacial en negocios viables. En una era en la que cada lanzamiento se retransmite y cada contratiempo se analiza en las redes sociales, el coro de Voces (Voices) —desde los propios tuits de Musk hasta las críticas de astronautas veteranos— crea un diálogo público rico, a veces caótico, sobre hacia dónde nos dirigimos. SpaceX Starship: El cohete de Elon Musk hacia Marte (SpaceX Starship: Elon Musk's Rocket to Mars) se ha convertido en el resumen de toda la empresa, capturando tanto la promesa como el peligro de apostar la compañía a una sola y colosal máquina.

El próximo vuelo de prueba de esa máquina no puede llegar demasiado pronto para los miles de empleados y contratistas cuyo sustento depende del éxito de la Starship. En Starbase, el ritmo de construcción se ha acelerado en las últimas semanas, con nuevas secciones de la torre de lanzamiento en construcción y el refuerzo de la plataforma de lanzamiento orbital. Circula la voz entre soldadores e ingenieros de que la próxima campaña de pruebas de encendido en estático será breve, una señal de que SpaceX está deseando volver a volar.

Mientras tanto, el contraste con otros actores de la industria de lanzamientos global se agudiza. Al otro lado del Pacífico, la startup japonesa Space One se vio obligada a abortar un lanzamiento a solo 30 segundos del despegue esta semana, su tercer fracaso consecutivo para alcanzar la órbita. El cohete Kairos de 18 metros, que transportaba cinco pequeños satélites, nunca abandonó la plataforma, un recordatorio de que, incluso después de décadas de progreso, la cohetería sigue siendo implacablemente difícil. La capacidad de SpaceX para realizar misiones cada pocos días, utilizando propulsores que han ido al espacio y han vuelto dos docenas de veces, es el resultado de una iteración incesante y de una cultura que trata el fracaso como datos, no como una derrota.

De vuelta en Florida, mientras los últimos satélites Starlink se desplegaban desde la etapa superior y los últimos espectadores regresaban a casa, las implicaciones más amplias de este lanzamiento de cohete de hoy se asentaban. Cada nueva misión Starlink añade capacidad a una constelación que ya transmite internet a los rincones más remotos del planeta, generando ingresos que alimentan el programa Starship. Es un círculo virtuoso que ha transformado a SpaceX de una pequeña startup prometedora en la fuerza dominante del transporte espacial.

Lo que viene a continuación determinará si ese dominio se extiende a la Luna, Marte y más allá. La Starship V3, si funciona como se anuncia, podría abrir una era de capacidad de carga pesada que ninguna otra nación o empresa puede igualar. La OPI, si se produce, proporcionaría la potencia de fuego financiera para mantener ese liderazgo durante años. Y la base intelectual (los libros, las guías, las diversas voces) asegura que la próxima generación de ingenieros y emprendedores tendrá las herramientas para llevar la antorcha aún más lejos.

Por ahora, los relojes de cuenta atrás en Cabo Cañaveral seguirán avanzando y el Falcon 9 seguirá volando. Pero la verdadera acción está en otro lugar: en la nave de montaje de Texas donde se ultima un gigante de acero inoxidable para su prueba más importante hasta la fecha.

  • Hito de reutilización del Falcon 9: 25.º vuelo de un mismo propulsor, que aterrizó en la plataforma flotante tras la misión Starlink de hoy.
  • Starship V3 inminente: Vehículo mejorado diseñado para el repostaje orbital, cuya presentación se espera en cuestión de semanas.
  • Rumores de valoración de OPI: Musk confirma la cifra de 1,75 billones de dólares mientras se intensifican las conversaciones internas.
  • Lecturas esenciales: Rocket Propulsion Elements (10.ª ed.), Space Race - Unabridged Guide y las reflexiones de Tamara Monosoff sobre innovación siguen siendo recursos clave.
  • Voces que dan forma a la narrativa: Desde los tuits de Musk hasta el escepticismo de Chanos, el discurso público refleja lo mucho que está en juego con el programa Starship.