'Peaky Blinders: El hombre inmortal': la esperada película ya está aquí y los fans están perdiendo la cabeza
¿Habéis notado ese ruido de fondo esta mañana? No es el tráfico de la M-30 ni el eco de las obras de la Castellana. Es el suspiro colectivo de miles de fans de los Peaky Blinders soltando el aire que han estado aguantando desde que anunciaron la película. Ha llegado el día. Peaky Blinders: El hombre inmortal ya está disponible, y aunque haya quien diga que la espera se ha hecho eterna, creedme cuando os digo que no me ha dado tiempo ni a prepararme una copa de whisky irlandés como Dios manda. Me he tenido que conformar con un gin-tonic cutre mientras daba al play.
Lo primero que tengo que deciros, y que ya sabéis porque somos todos de la familia Shelby aquí, es que si esperabais una despedida triste y melancólica, estáis en el lugar equivocado. Peaky Blinders: El hombre inmortal no es un capítulo alargado, es un puto cañonazo. Y no, no me refiero solo a las escenas de acción. Hablo de la tensión, de esas miradas que te atraviesan la pantalla y, por supuesto, de un Tommy Shelby que sigue siendo el jodido dueño del tablero de ajedrez aunque el mundo intente darle la vuelta.
La película coge el testigo de esa sexta temporada que nos dejó con la miel en los labios. Sin destripar nada importante para los que aún no os habéis sentado a verla, la historia se centra en esa amenaza que se gestaba en las sombras, la que prometía arrasar con todo lo que Tommy había construido. Y aquí es donde entra el título completo que os va a sonar hasta en la sopa: Peaky Blinders: El hombre inmortal. No es solo un nombre molón para el cartel. Creedme, tiene un peso específico en la trama que os va a dejar helados.
Más que una película: una religión (y su merchandising)
Y claro, con el estreno, la locura se ha desatado. No solo por ver a Cillian Murphy volver a ponerse la gorra plana, sino porque el fenómeno Peaky Blinders se ha convertido en algo mucho más grande que una serie. Es un estilo de vida. Y como buen estilo de vida, necesita sus símbolos. Por eso circula por los foros que las tiendas ya están explotando con el merchandising. No es solo por tener un recuerdo, es por tener un trozo de ese universo.
Hablando con el dueño de un par de tiendas de discos y de coleccionismo por el centro, me contaba que lo que más se está llevando la gente ahora mismo no son las camisetas de toda la vida. Ojo, las camisetas unisex de algodón 100% con gráficos de la película Peaky Blinders vuelan, pero la auténtica joya son esos pósters de hojalata vintage para bar, oficina, hogar, decoración de pared. Da igual si vives en un estudio de 30 metros cuadrados, todos queremos tener ese toque industrial y chulesco en nuestra cueva. Por lo que me cuentan, hay colas por uno que lleva el texto en inglés “Untitled Peaky Blinders” y es la hostia. Parece un cartel original de los años 20 recién salido de Small Heath.
- Para el coleccionista puro: Los pósters de edición limitada, especialmente el de “Untitled Peaky Blinders”, se están agotando en menos de una hora en las webs especializadas.
- Para el que quiere sentirlo en su día a día: Las tarjetas de la serie y la película, con ese diseño tan característico, son el nuevo “must have” para decorar el salón o la oficina. Hay un pack de Peaky Blinders - tarjetas - Serie de TV película - Póster - Talla 61x91,5 cm que es una barbaridad de bonito.
- Para el fan statement: La camiseta de algodón con el póster de la película es el uniforme oficial de los próximos meses. Ya he visto a varios colegas paseando por Malasaña con ella puesta.
Y si hablamos de arte, el póster de la película con texto en inglés «Untitled Peaky Blinders» es el que está marcando la pauta. Hay algo en la estética, en esa tipografía, en ese óxido que parece que ha vivido mil batallas, que conecta directamente con la esencia de la serie. No es un simple póster, es una declaración de intenciones. Es como tener un póster de hojalata vintage para bar en tu propia casa. Yo mismo estoy pensando en colgar uno en la cocina, aunque mi mujer diga que no pega con los azulejos blancos.
¿Y ahora qué? El futuro de los Peaky Blinders
La pregunta del millón, después de ver Peaky Blinders: El hombre inmortal, es si esto es un final o un nuevo comienzo. Steven Knight, el cerebro detrás de todo esto, ha sido muy listo. La película cierra ciclos, sí. Pero deja puertas abiertas, ventanas entornadas y, sobre todo, la sensación de que el universo Shelby es demasiado grande para dejarlo morir. Sin entrar en el detalle del final (que, por cierto, tiene una de las secuencias mejor rodadas que he visto en Netflix en el último año), lo que os puedo decir es que las valoraciones están siendo abrumadoramente positivas. En los círculos de fans se comenta que ya roza el 93% de valoraciones positivas, y aunque yo soy más de confiar en el boca a boca que en los números, esta vez la calle no miente.
Así que ya sabéis, si todavía no habéis entrado a verla, dejad el móvil, bajad las persianas, poneos vuestra camiseta favorita y preparaos. Peaky Blinders: El hombre inmortal no es solo una película, es el evento del año para los que llevamos pidiendo a gritos que vuelva el mejor trajeado, el antihéroe con más estilo de la historia. Y por cierto, si veis algún póster de hojalata vintage por la calle... no dudéis, es vuestro.