Joan Laporta, el regreso de Messi y la verdad que incomoda a Tebas
¡Qué noche, amigos! El fútbol español es un polvorín y la mecha la ha vuelto a prender, cómo no, el nombre de Leo Messi. Resulta que Xavi, en una de sus charlas, soltó que LaLiga ya había dado el visto bueno para el regreso del 10. Y yo me quedé frío, porque eso son palabras mayores. Pero como era de esperar, al poco tiempo saltó la liebre: Javier Tebas, el mandamás de LaLiga, ha desmentido por activa y por pasiva que exista ninguna autorización. Y en medio de este terremoto, un nombre emerge por encima de todos: Joan Laporta. El presidente, el líder, el hombre que siempre baila al borde del precipicio.
Para entender este culebrón hay que mirar a la persona, pero también al apellido. Porque aquí no solo hablamos de Joan Laporta i Echevarría, ese abogado temperamental que ya vivió la primera era dorada de Messi. El runrún en los despachos del Camp Nou también señala a su entorno más cercano. Su hijo, Guillem Laporta i Echevarría, se deja ver cada vez más por la ciudad deportiva, y aunque no tenga cargo oficial, todo el mundo sabe que el padre escucha al hijo. ¿Habrá influido Guillem en la decisión de ir a por todas con Leo? Quién sabe, pero en este club las ramas familiares siempre han dado que hablar.
Y luego está el capítulo de los viejos aliados. Laporta no construye esto solo. En la sombra, moviendo hilos, siempre aparece el fantasma de aquellos que le acompañaron en sus inicios. Me refiero a Joan Saura, exejecutivo de la casa y hombre de confianza en otras épocas. Aunque ahora sus caminos se hayan separado, Saura conoce los entresijos de la masa social como nadie. Y se rumorea, se dice, que hasta él mismo está sorprendido con la jugada maestra que está preparando Laporta. Porque esto, señores, va de seducir a la afición mientras se arañan los millones que exige el fair play financiero.
Lo que está claro es que Laporta se enfrenta a un triple salto mortal:
- La tijera de Tebas: El presidente de LaLiga no se casa con nadie. Ya lo dejó claro: no hay autorización, y si la hay, tendrá que ser con una rebaja salarial brutal o con la venta de activos del club.
- El vestuario y el 'fair play' interno: No solo es Messi. Es cómo afecta su llegada a los actuales capitanes, a los jóvenes que han explotado esta temporada. Laporta debe gestionar egos y salarios.
- La verdad que empieza a salir: En los mentideros del fútbol ya se destapa que el runrún es real. Que Laporta lleva semanas negociando con el entorno de Messi, y que el 'no' de Tebas es solo un obstáculo más, no el final del camino.
Yo llevo décadas viendo a este hombre. Lo he visto caer y levantarse. Y creedme, Joan Laporta i Echevarría no se achanta ante un desmentido. Sabe que el socio lo que quiere es soñar. Y mientras haya una mínima rendija, él va a colar el balón. Lo que no sabemos es a cambio de qué. Porque en el fútbol moderno, ninguna alegría llega sin una letra pequeña. Estén atentos, que esto no ha hecho más que empezar.