Håkan Hellström en el Ullevi: Por qué su magia sigue intacta
Hay artistas, y luego está Håkan Hellström. El orgullo de Gotemburgo, el poeta de la Suecia popular y el hombre que hace temblar los cimientos del estadio Ullevi. Aunque pasen los años, sus canciones perduran como hitos generacionales para los suecos. Nadie como él es capaz de desnudar su alma sobre el escenario y, al mismo tiempo, lograr que 70.000 personas sientan exactamente lo mismo.
La noche que se volvió leyenda – 7 de junio de 2014
Para quienes estuvieron allí – y para quienes desearían haberlo estado–, el recuerdo de Håkan Hellström en el Ullevi el 7 de junio de 2014 sigue muy vivo. No fue solo un concierto, fue un latido colectivo. Cuando salió a ese escenario, con su característico sombrero y esa mirada a la vez tímida y totalmente escénica, supimos que algo mágico iba a suceder. Aquella noche, literalmente, se arrancó el corazón, y el público respondió con la misma energía.
Las canciones que sabemos de memoria – ”Känn ingen sorg för mig Göteborg”, ”Det kommer aldrig va över för mig” y, por supuesto, ”Hela huset” – resonaron en el estadio como un interminable y único cantar juntos. Fue un recordatorio de por qué Håkan Hellström es más que un artista; es una institución.
Tres momentos de aquella noche en el Ullevi que quedaron grabados en la retina
- Cuando cantó ”En vän med en bil” y todo el estadio vibraba. El suelo se movía, la gente lloraba y reía al mismo tiempo.
- La aparición estelar de nada menos que Sylvia Vrethammar. Un dueto irreal y maravilloso que solo Håkan podía lograr.
- Los bises que parecían no terminar nunca. Salía del escenario, volvía, salía de nuevo... nadie quería irse a casa.
¿Qué ha pasado desde entonces?
Desde aquella noche de junio de 2014, Håkan no ha dejado de sorprender. Ha publicado discos, ha vuelto a llenar el Ullevi (en 2017 y 2022) y ha demostrado que está en constante evolución. Pero la pregunta que muchos se hacen es: ¿podrá superar lo de 2014? Hay conciertos tan perfectos que casi se convierten en una losa, pero Håkan parece no preocuparse. Él hace lo que siempre ha hecho: subirse al escenario y darlo todo, ya sea para 50 personas en un bar de Majorna o para 70.000 en el estadio nacional.
Uno de los críticos musicales más respetados del país lo describió como un ”espectáculo crudo” que permite al público comprender la singularidad del artista. No se trata de perfección, sino de autenticidad. Y es precisamente por eso por lo que Håkan Hellström sigue siendo relevante. En una época de autotune y números pop coreografiados, él se planta con su guitarra y su voz rota para recordarnos que la música puede significar algo de verdad.
¿El futuro? Ya está aquí
Corren rumores sobre nuevas canciones, quizá una gira el año que viene. Pero casi no importa. Porque, haga lo que haga Håkan Hellström a continuación, hay algo que sabemos: cuando vuelva a subirse a un escenario, estaremos allí. Y cantaremos con él cada una de sus canciones, de principio a fin. Porque Håkan no es solo un artista. Håkan es Suecia.