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Zapatos Florsheim: Cuando la obsesión de Trump por regalar zapatos crea lealtad y burlas

Moda ✍️ Erik Lund 🕒 2026-03-13 09:48 🔥 Vistas: 1
Donald Trump junto a Marco Rubio y Scott Bessent durante un evento en Davos

Todo empezó con un comentario en los pasillos de la Casa Blanca en diciembre. El presidente miró el calzado del vicepresidente y del secretario de Estado, negó con la cabeza, visiblemente disgustado, y sentenció: «Vais con unos zapatos que parecen de segunda mano, chicos». En cuestión de semanas, Florsheim, la marca de zapatos con raíces que se remontan a 1892, se estaba convirtiendo en el uniforme no oficial de la administración.

Un dictado desde la cúpula

Lo que podría haber sido una anécdota en el ajetreo diario se ha convertido en todo un ritual. El presidente, que lleva meses siendo fiel a la marca, regala ahora zapatos Florsheim a sus colaboradores más cercanos e invitados – siempre pagados de su bolsillo, unos 150 dólares el par. Las cajas llegan con el nombre del destinatario, a veces con una nota personal del jefe supremo. «Todos los chicos los llevan», susurra una empleada de la Casa Blanca con una sonrisa cómplice. «Es histéricamente divertido, porque nadie se atreve a no usarlos».

El único problema es que el presidente calculó mal la talla del secretario de Estado. El resultado ha sido objeto de burlas despiadadas en las redes sociales. Las fotos de una exclusiva boda en Mar-a-Lago muestran claramente el talón de Rubio bailando dentro de los zapatos. «Estos zapatos tienen más superficie que mi primer piso de estudiantes», bromeaba un usuario en la red. Otro los comparaba con zapatos de payaso. Incluso el gobernador de California se sumó al carro, insinuando con sorna que quizás el presidente asume que todos tienen los tobillos tan hinchados como los suyos.

El misterio del poder

Pero, ¿por qué demonios Florsheim? Para un hombre vestido de pies a cabeza con trajes Brioni, la elección de una marca relativamente popular resulta extraña. La respuesta probablemente esté en la comodidad y una pizca de nostalgia. El presidente, de 79 años, buscaba algo más cómodo para los largos días de trabajo y se decantó por el clásico cuero de Florsheim. No es el único admirador. El rey del pop, Michael Jackson, fue fiel a la marca toda su vida; aprendió a bailar con zapatos Florsheim, y un par con su firma se vendió recientemente por 14.000 dólares en una subasta.

La lista de agraciados es larga e influyente. Incluye al secretario de Defensa, al de Comercio, a varios presentadores destacados de Fox y a senadores clave. Para algunos, el regalo es un arma de doble filo. Se dice que un miembro del gabinete suspiró profundamente al tener que jubilar sus zapatos de diseñador para contentar al jefe.

La paradoja que sacude Washington

La ironía, sin embargo, es palpable. Mientras el presidente reparte Florsheim como si fueran caramelos políticos, la empresa matriz de la marca está inmersa en una intensa disputa legal precisamente con su administración. Justo antes de Navidad, demandaron al presidente en persona y a varios departamentos por los nuevos aranceles a productos importados. La compañía alega que el presidente ha excedido sus competencias y exige la devolución de miles de millones por aranceles recaudados ilegalmente, más intereses.

El caso está actualmente congelado a la espera de una decisión del Tribunal Supremo, pero genera una dinámica absurda. La propia marca favorita del presidente le demanda por una cantidad astronómica mientras él llena su gabinete precisamente con esos zapatos. Quizás por eso insiste en pagarlos él mismo – al fin y al cabo, mantiene el conflicto vivo, pero los pies aún más calientes.

¿Qué convierte a Florsheim en un icono?

Para nosotros aquí en España, Florsheim ha sido durante mucho tiempo sinónimo de artesanía sólida y estilo atemporal. Pero en las últimas semanas, la marca ha adquirido una nueva dimensión. Ya no es solo un zapato; es un símbolo de estatus en Washington, una prueba de lealtad y un tema candente de conversación, todo en uno.

  • Modelos Oxford clásicos: La elección preferida de la élite del poder, conocidos por su diseño limpio y durabilidad excepcional.
  • Botas robustas y zapatos casual: Desde botas chukka hasta zapatillas más modernas con detalles de cuero, para un tono informal en el tiempo libre.
  • Calidad a precio popular: No es un lujo extremo, sino calidad sólida y elegante para el día a día, a un precio asequible para la mayoría.

Mientras tanto, el drama continúa. ¿Conseguirá Rubio alguna vez un par que le quede bien? ¿Se atreverá alguien a decir algo? ¿Y qué pasará con la demanda? Una cosa es segura: la próxima vez que el presidente le pida a alguien que se quite los zapatos, seguramente no será para probárselos. Será para comprobar la marca.